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Un tiro al aire.

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Un tiro al aire.

Mensaje por zigg el Sáb Ene 03, 2009 8:10 pm

Bueno, primer historia que subo aquí. Es algo que escribí hace ya algunos ( bastantes) meses, pero me dejo bastante satisfecha a decir verdad. Espero subir más pronto, esto es nada mas para mostrar un poco mi estilo y ver que les parece. Sé que aun me falta técnica y eso, pero para eso estamos aquí, para aprender, no?....



Especificaciones: Las fraces que estan en color naranja e inclinadas son tramos de la carta que Alexey Sokolov está leyendo.


._.Un tiro al aire._.

“Todo ha terminado ya, al menos por el momento…...”

Alexey Sokolov estaba ante su gran escritorio de roble viendo la carta que Misha le había escrito varios días antes. Sus ojos recorrían las líneas despacio, su mente ansiaba que cada letra se clavara en el corazón, en lo más profundo, llenando poquito a poquito ese vacío que se había propagado causándole dolor.

Alexey era un hombre de negocios internacionales, manejaba acciones en empresas, convivía con la gente de poder de su país y hasta tenía cierta injerencia en los asuntos nacionales, un hombre importante y totalmente sorprendente si se toma en cuenta en que apenas llegaba a los 40 años.

A nadie le fue sorpresa que, al morir el Sr Sokolov, Alexey tomara el control de inmediato, después de todo, el había sido “entrenado” para eso desde pequeño. A penas tenía 22 años cuando su padre lo dejo como heredero de todo al ser el único hijo, a pesar de las habladurías de la gente, que creía que el joven Sokolov no podría con la presión y la responsabilidad, Alexey lo había hecho muy bien y estaba más alto que lo que alguna vez su padre se vio.

Miró la carta por tercera vez, quería comprender que había pasado, cual había sido su error y porque ahora lo pagaba con tal sufrimiento.

“Todo ha terminado ya, al menos por el momento. Si tú llegas a leer esta carta Lyosha es porque logré detener a aquel que quería robar tu vida….”

Alexey derramo lágrimas al ver como Misha lo llamaba en la carta. Lyosha, la contracción de su nombre denotaba cariño… derramó nuevas lágrimas, durante toda su vida a nadie le había permitido llamarle así, ni siquiera a sus padres, ¿qué hacía de Misha diferente?, no lo sabía, o al menos no lo supo hasta que fue muy tarde.

“… por eso escribo esta carta porque necesito explicarte cosas y tú necesitas saberlas… quiero que sepas de mi, que me recuerdes, y que después de que muera no dejes que me vuelva un punto más en el limbo. Te quiero Lyosha, y por eso te cuento todo esto. Necesito que sepas de mí, y que sepas la verdad de lo que ha pasado…..

Alexey sonrió con amargura, nunca podría olvidar a Misha, sus ojos grandes y azules, sus rasgos expresivos, su boca de labios finos, el rubio de su cabello, su cuerpo atlético, lo quería tanto, y sin embargo, no lo conocía, no sabía nada de él, su convivencia habían sido unos escasos días donde él, Alexey Sokolov se había enamorado.

“ … Mi nombre completo es Mijaíl Sergéevich Volkova, tengo 29 años, nací el 22 de octubre en la ciudad de Omsk. Mi padre era vendedor en una tienda departamental y mamá era una fiel ama de casa. Como puedes imaginar, la economía no era muy buena, pero lográbamos salir adelante gracias a algunos trabajos que mis 2 hermanos y yo hacíamos por ahí a cambio de algunas monedas.
Cuando me volví adulto, eso de los 17 años, decidí que la mejor opción era ingresar al servicio militar, no creas, no tengo disciplina ni ninguna de esas cosas, quizás fue por eso que no me aceptaron después de hacer las pruebas.
Mi padre, a pesar de verse desilusionado nunca me reprocho mi fracaso, y mi madre en vez de verlo así, el que yo no me fuera de casa le alegraba sobremanera. Busque un trabajo y solo logre entrar de ayudante a una oficina de un banco. Un día, un par de hombres llegaron a preguntar por mí, cuando me presente, no dijeron media palabra, solo me esposaron y me sacaron para subirme a un auto de cristales polarizados… Nuca supe a donde me llevaron, solo se que aparecí en una habitación sin una sola ventana, donde un hombre ya me esperaba… ahí fue el principio del fin Lyosha, y yo lo sabía, aun así acepté lo que aquel hombre me propuso.
Desaparecí del resto del mundo 3 años exactos, mi familia me dio por muerto, cosa fácil de creer si recordamos que para esa época, las personas solo “desparecían”.
Fui entrenado por una de las fuerzas secretas del gobierno, yo, Lyosha, era un franco tirador del gobierno. Sé que esto te sonará a una mala broma, a una pasada de esas que se dice con un amigo dentro de algún bar, pero no es más que la verdad.
Ahora mismo debes de preguntarte cómo fue posible eso si los militares me negaron entrar con ellos… eres muy racional, y un detalle así no lo podrías pasar por alto nunca ..”


De nuevo una sonrisa se abrió en el rostro de Alexey, sin embargo sus ojos irritados no dejaban de derramar liquido salado. Era verdad, su mente gritaba esa duda una y otra vez, a pesar de que él había intentado ignorarlo.

“….la respuesta es fácil, no me aceptaron, porque tenían planes “más grandes” para mí, o al menos eso es lo que se me explico. Pero regresando a mi relato Lyosha, desparecí esos 3 años, en los que me dedique día y noche a entrenar. Nunca hubo un lugar fijo, aprendía a sobrevivir en cualquier clima y bajo cualquier condición, aprendí a moverme, a mirar y respirar… Simplemente aprendí a ser invisible.
Cuando esos 3 años terminaron fui llevado a Moscú, se me dio un departamento, auto, un salario, la única condición era aceptar las misiones y cumplirlas, ¿fácil no crees?, bueno, al menos yo lo creí así hasta que llego la primer misión.
Mate a muchos Lyosha, se que quizás con esto te asustes y no quieras saber más de mí, lo entiendo, pero yo decidí no ocultarte nada, y esta es la verdad, maté a hombres y a mujeres por igual, sin siquiera saber cuál era el motivo ni la necesidad de que desaparecieran, solo lo hice, fueron muchos Lyosha, sin embargo no te daré el nombre de ninguno de esos desdichados…”


Alexey arrugo la carta furioso, no con Misha, SU Misha, si no con cualquiera que pudiera ver en esos ojos la capacidad de apagar una vida, pero vaya que lo hizo, él había acabado con varios, pero por alguna razón que lo sobrepasaba no podía odiarlo… nunca podría odiarlo.

“… te diré que cuando acepte este empleo, en lo primero que pensé fue en la cantidad de dinero que ganaría, en lo feliz que podría hacer a mis hermanos y en lo orgulloso que se pondría mi padre. Sé que eso no justifica lo que hice, pero créeme Lyosha, que nunca entendí la gravedad de haber dado ese “si” hasta que la sangre de mi primer víctima se derramo, pero para ese momento, ya era demasiado tarde, no había vuelta atrás.
También quiero que sepas que nunca disfrute lo que hacía, cumplía mis misiones lo más rápido posible, de un solo tiro mortal, y esa necesidad de precisión fue lo que me llevó a ser más exacto cada vez, hasta que solo fui, el mejor.
Lejos de que mis problemas disminuyeran con eso, crecieron, el cheque quincenal subió, pero también el numero de encargos. Hasta que llego tu nombre a mi lista…”


La respiración de Alexey se detuvo, leyó las mismas líneas un par de veces más.
-mi nombre- susurro para compartir aquello al silencio que lo rodeaba
Su corazón había colapsado, como si un terremoto hubiera pasado sobre el, dejando grietas importantes. Misha iba por el cuándo lo conoció. Y a pesar de que no lo odió, se sintió traicionado.
Dudó en seguir leyendo aquella carta, nunca creyó que doliera tanto. Aun así, continuo.

“…. Al principio serías como cualquier otro trabajo. Pero tu llevabas algo más, tu tenias que estar en un momento y lugar exacto, y para saber yo esos datos tenía que seguirte, que conocerte, saber todo de ti y tu nada de mí, conocer tus horarios, a tus amigos. Cuando supe todo eso me molesté y traté de deshacerme de la misión, yo no era de los que hacían esa clase de trabajo, nunca me mezclaba con mis victimas, nunca sabía nada de ellas. Pero esta vez amenazaba con ser diferente.
Mis superiores se negaron a relevarme de la misión, así que no tuve más remedio que salir en tu búsqueda. A los pocos días yo ya sabía casi todo de ti, lo que te gustaba, lo que no, como vivías, tus compañías, y sin poder evitarlo, me tenías impresionado. La búsqueda que había comenzado siendo algo profesional, ahora era personal.
Recuerdo la primera vez que te vi de frente. Eres de esas personas que las cámaras fotográficas nunca logran retratar con su gran esplendor, aunque debo de admitir que hasta por medio de ese trozo de papel, me habías impactado.
Pero yo te hablaba del día que te vi por primera vez Lyosha. Aquella mañana tú tendrías un desayuno con Ekaterina, tu amiga desde la infancia, y yo, rompiendo todas mis reglas, decidí estar en el mismo café.
Cuando te vi entrar, unos minutos después de mi, mi corazón se agito ansioso. Tu cabello negro se movió con un travieso aire, tu y Ekaterina rieron, fue la primera vez que te vi sonreír, tus labios, (el de abajo más grueso que el superior) tu piel blanca, tu rostro marcado por esas tímidas pecas.. Te miré todo el tiempo que estuviste frente a mí… Mi corazón latía acompasado hasta que tu mano, por alguna razón le mostraba algún cariño a Ekaterina, entonces, mi respiración se agitaba y mis ojos se apartaban de tal visión…”


-Si tan solo supieras que yo nunca he podido amarla, es y será solo mi mejor amiga- confesiones tardías de un corazón colapsando en la desesperación.

“… No sabes las ganas que tuve de correr tras de ti una vez que ambos salieron por la puerta del local. Esa no fue la última vez que te vi, que hice que tu y yo estuviéramos bajo el mismo techo, sin embargo, tu nunca me viste, al menos no hasta ese día, ¿lo recuerdas?.
Todo fue un verdadero accidente. Tu te habías pasado todo el día en la oficina, trabajando, sumergido en juntas y rodeado de personas que nunca llegarían a conocerte en realidad. Yo me había pasado la mayor parte del tiempo esperándote, fue tanto tiempo, que llegue a pensar que tu ya te habías marchado y que en algún momento de distracción ( que para ese entonces ya eran demasiados por culpa de tu sonrisa) habías salido del edificio sin yo notarlo.
Nunca me había acercado así, pero estaba dispuesto a buscar tu auto en el estacionamiento cuando tu casi me atropellas. En realidad el golpe no fue duro, nunca me dañaste, pero si fue lo suficiente como para que yo perdiera el equilibrio y callera. Te bajaste corriendo y te acercaste a mi, tenerte tan cerca, con tus ojos clavados sobre mi me impacto, a tal punto que no podía hablar. Tu voz salía de tu boca, diciendo algo que no alcanzaba a oír porque mi cabeza gritaba” eres invisible, eres invisible” una y otra vez…”


-Lo recuerdo bien, me puse tan nervioso, no sabía que hacer, si te dolía mucho, pero por más que hablaba, tu no contestabas, solo me veías con tus profundos ojos. – Alexey nunca podría olvidar aquel momento aunque así se lo propusiera, en ese segundo exacto, sin saberlo, había conocido a la persona mas importante, aquella que llegaría a alterar su vida, a la cual, había estado buscando desde mucho tiempo atrás.

“…. Al fin logré desembelesarme, tú ya habías sacado tu celular y marcabas algún número de emergencia. Estiré mi mano, tome tu celular y apreté el botón para terminar la llamada, me miraste sorprendido. Te explique que no era necesario, que no me habías dado, y que aquel silencio había sido nada más producto del susto que había pasado.
Me levante sin mayor trabajo, sacudí mi pantalón mientras tu seguís observándome, como esperando que en cualquier momento colapsara y empezara a gritar del dolor. Eso no paso.
Traté de despedirme, pero tú insististe en invitarme a cenar como compensación del accidente… “
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Re: Un tiro al aire.

Mensaje por zigg el Sáb Ene 03, 2009 8:43 pm

Alexey siempre había pasado una vida algo solitaria. Sus padres lo amaban mucho, de ellos no podía quejarse, pero al ser hijo único y de una familia tan importante, se la vivió rodeado de adultos.
Su única amiga desde siempre había sido Ekaterina, hija de uno de los socios de la empresa de su padre. Ellos habían estudiado en la misma escuela toda su vida. Ekaterina era un par de años más joven que Alexey, pero eso nunca había sido un impedimento en su amistad. Se veían a diario en la escuela, y las vacaciones las pasaban, en su mayoría, juntos. Sus padres albergaban la esperanza de que se enamoraran, y Ekaterina si lo hizo, pero las esperanzas de todos se vinieron abajo cuando Alexey confeso abiertamente sus preferencias sexuales. Aun así, todos lo apoyaron incondicionalmente, aunque no se podía negar que al principio había sido más que difícil
Ekaterina había tenido que llevar a cuestas ese amor imposible, mientras Alexey se atormentaba sabiendo que su mejor amiga sufría por su culpa.

Aquella noche había salido de la oficina de muy mal humor, algunos de los socios habían querido pasarse de listos y habían hecho unas compras innecesarias haciendo perder varios millones a la empresa, se había pasado el día entero tratando de resolver eso, además como si no fuera poco acababa de recibir una llamada de Nikolay, su ex pareja, y eso no le había dejado ningún buen sabor de boca.

Había arrancado su auto, quería llegar a casa lo antes posible, y por la hora, no creyó que quedara alguien en el edificio, sin embargo había aparecido un hombre, afortunadamente los frenos del auto habían funcionado de maravilla, y a pesar que al principio creyó haberlo lastimado seriamente, se relajo sobremanera al verlo levantarse, asegurándole que estaba bien.

Después de que la adrenalina había bajado, no pudo evitar observar aquellas facciones, aquellos ojos llenos de angustia a pesar de que aquel hombre le había dado una sonrisa, que se le antojo la más dulce de todas. Nunca logro explicarse como había logrado tomar el valor necesario para invitarlo a cenar, era algo que sabía debía de hacer, algo o alguien en su cabeza le gritaban que al fin lo había encontrado, que no lo dejara ir así como así.

“ …Subí a tu auto ante tu mirada atenta. Cuando arrancó de nuevo el motor, mi corazón brinco emocionado. No podía creer que fuera a pasar tiempo contigo, que me vieras, que superas que existo, que me platicaras, y por un momento te recordé en el café donde te vi por primera vez, pero ahora, no era Ekaterina la que estaba frente a ti, era yo. Yo era al que le dabas esas caricias amistosas, conmigo reías, conmigo hablabas…
El viaje al restaurante fue en silencio, mas sin embargo no uno incomodo. Era como si algo dentro de nosotros se conociera, y nos ordenara no preguntar.
En la puerta del restaurante no nos hicieron esperar, no por nada tú eras muy rico, y según me explicaste después, tu asistías a ese establecimiento con regularidad.
No se cual fue mi pedido, ni siquiera recuerdo si comí, mi cabeza se llena de imágenes de ti riendo por lo que dije, tus labios sorbiendo vino tinto de tu copa. Fue una noche maravillosa, pasamos casi 4 horas en el mismo lugar hablando de banalidades, aun así, si tú me hubieras preguntado cualquier cosa personal, yo te hubiera contestado, todo porque me sentía seguro a tu lado.
La hora de la despedida se acercaba, y mi corazón lo sabía. Estábamos en la puerta del edificio donde yo vivía, sabia mas que bien que no debía llevarte ahí, pero dentro de mi se mantenía la esperanza de que fueras a buscarme. Nos despedimos como cualquier otro par de amigos, estaba a punto de bajarme cuando tomaste mi hombro, me gire y de inmediato mis ojos se clavaron en los tuyos. Me pediste que comiéramos juntos al día siguiente, yo acepte enseguida mientras trataba de contener las ganas de besarte.
Después de ese día nos vimos diario, durante un mes fue así, iba por ti a la oficina e íbamos a cenar, o al cine, o simplemente pasábamos tiempo juntos en mi departamento.
Mis superiores me exigían resultados, pero yo solo inventaba escusas para dar largas a la situación. No pienses mal Lyosha, para el día en que nos conocimos, yo ya había decidido no matarte, había pensado en huir, viajar lejos a algún país extraño y desaparecer en el, dejarlo todo, cuentas de banco, todo el dinero intacto, como si simplemente hubiera muerto, por segunda vez… “


Aquel mes fue el mejor en la vida de Alexey.
Si, se la pasaban juntos, en la oficina no lograba pensar en nada más, pero al mismo tiempo sentía que las cosas fluían mejor a su alrededor, así que por eso lograba arreglar los problemas fácilmente. Ekaterina ya conocía el por qué del cambio de su amigo, y a pesar de que sentía mas celosa que nunca, trataba de darle consejos para acercarse más a Misha, pues su relación durante todo ese tiempo había sido de amigos, según ellos creían, pero para los demás se veían como un par de adolecentes enamorados que se niegan a dar el paso decisivo para formalizar.

-Alguna vez te pregunte a que te dedicabas, me dijiste que a nada en especifico, tus padres eran adinerados en Omsk y de ahí los lujos con los que vivías, que tu estabas en la ciudad porque ayudabas a los negocios de tu padre desde ahí, no pregunte mas, simplemente creí en ti..- lo dejo salir al aire, tal como lo que era, un recuerdo más de todos los que se agolpaban en su cabeza en aquel momento.

Habían sido días increíbles. Un par de veces Alexey llego tenso al departamento de Misha, cuando este le preguntaba que pasaba, el simplemente le contaba, Misha le daba su opinión y pasaban el resto de la noche tratando de solucionarlo juntos.

“Solo amigos” gritaban las voces en su mente cada vez que estaban juntos y las distancias se acortaban.

“..Entonces aquel día llegó..”

Alexey suspiro, fue como si esas palabras hubieran sido dichas en susurros a su oído. Los demás recuerdos se fueron, corrieron asustados por uno más fuerte, más feliz…más grande.

“…. Habíamos ido al cine, ¿recuerdas? Esa vez me tocaba pagar a mí, y vaya que me costó trabajo convencerte. Estábamos listos para la función, habíamos comprado palomitas, dulces, chocolates y demás, esperábamos en la fila para entrar a la sala cuando tu celular sonó.
Viste la pantalla “es de la oficina” dijiste alejándote a para tener algo de privacidad. A los pocos minutos regresaste súper molesto, me pediste disculpas, pero tenias que irte a arreglar una situación, me pediste que me quedara y viera la película, pero preferí en ir contigo, en realidad no me costó mucho convencerte, creo que tu también lo deseabas …”


-claro que lo deseaba… lo deseaba tanto como deseo tenerte aquí, ahora- y nuevas lágrimas se derramaron

“… En realidad estábamos cerca de la oficina, así que no tardamos mucho en llegar, aun así tu te desvivías pidiéndome perdón por lo que había pasado.
Caminamos al elevador, subiríamos por ahí hasta tu oficina. Tú insistías en disculparte cada vez que yo te daba oportunidad de hablar.
-basta- te dije prácticamente en un susurro acercándome a ti - para mí no tenia caso quedarme ahí, si no estabas tú conmigo-
No supe en que momento la distancia se había acortado, pero ahora estábamos frente a frente, uno viendo los ojos del otro con tan solo unos centímetros de separación en nuestras caras.
Tu mano se estiró buscando la mía, y nuestros dedos se entrelazaron. Te besé y me besaste, fue muy lento y suave, apenas pequeños roces, pero era justo lo necesario para que dentro de mi miles de mariposas alzaran el vuelo.
Nos separamos con una sonrisa cuando una campanita nos aviso que habíamos subido ya.
Entraste a la sala de juntas sonriendo aun, sin soltar mi mano, todos los socios nos veían impresionados por aquella situación, aun así nadie dijo nada, después de todo tú eras el jefe ahí. Me indicaste que me sentara en tu silla en una de las esquinas de la gran mesa, y eso hice, aunque algo encogido y sobre pasado por la situación, hace unos minutos nos besábamos por primera vez, y ahora era como si les gritaras al mundo lo que sentíamos, no me mal interpretes, eso me hacía muy feliz, solo que tantas miradas logran ponerte nervioso, y más a alguien como yo, acostumbrado a no llamar la atención.
Los empresarios empezaron a explicarte el problema, mientras tú permanecías parado a mis espaldas, con tus manos sobre mis hombros.
La resolución se tomo rápido, y fuimos los primeros en salir de la sala. Con las manos entrelazadas corrimos hasta el elevador, cuando las puertas se cerraron me besaste, esta vez fue un beso muy diferente al primero, mas entregado y pasional, mas fuerte.
Entre risas regresamos al cine, compramos nuevas entradas y vimos la película sumergidos en besos y caricias repentinas.
Aquella fue la primera noche que pasamos juntos realmente. Yo no tenía experiencia de ese tipo, pues como te dije aquel día, yo nunca me había enamorado, y mis encuentros habían sido casuales y con algunas chicas que conocía una noche en algún bar.
Tú fuiste paciente, enseñándome nuevas sensaciones y enseñándome a amarte como te merecías. La mañana había llegado y nos había encontrado aun despiertos, mi nariz tocaba tu cuello, tus manos envolvían mi espalda, era tan maravilloso lo que sentíamos que no habíamos querido dormir.
Al fin Morfeo logro lo suyo, y ambos caímos rendidos, pero sin soltarnos.
Las cosas desde ese día cambiaron, pero para mejor. El fin de semana siguiente fui a casa de tus padres a comer. Ahí estaba Ekaterina, y a pesar de que no era la más feliz con lo nuestro, lo supo aparentar muy bien.
Pero no todo es felicidad Lyosha, y eso yo lo aprendí unos días después.
Recibí la llamada de mis superiores, se me había acabado el tiempo y viendo mi falló, me habían relevado de la misión y habían mandado a alguien más.
Las piernas me temblaron y caí contra el piso cuando colgué el teléfono. El miedo a perderte me había vencido. Tome aire y marque a tu oficina. Tu secretaria me dijo que estabas en un desayuno de negocios, te deje el menaje con ella “tenía que ir a ver a mis padres, era urgente”
No dije más, en realidad tenía que cazar a tu cazador.
Pasé un par de días recopilando información, siguiéndote a escondidas de nuevo, tratando de sabe donde estaba nuestro atacante.
Lo descubrí un poco después, era hora de matarlo, un nombre más a mi lista, pero esta vez el motivo era diferente, esta vez era personal.
En unas semanas tu estarías en una explanada, y en representación de la empezar arias entrega de varios cheque a diferentes asociaciones de caridad. Ese era el lugar donde te dispararían.
Ivanov, el nuevo tirador, estaba en un edificio, escondido perfectamente de cualquier mirada, menos la mía. En realidad fue muy fácil acabar con el, en ese momento creí que se había tratado de alguien nuevo y sin experiencia.
Ahora sé que él solo había sido la carnada, y que yo, había caído en la trampa, me había delatado, les había gritado mi traición. Había llegado el momento de olvidarse de ti, y deshacerse de mí.
Tenía que irme del país mientras veía como solucionar todo, pero no podía irme sin que tu supieras lo que había pasado, era necesario que no pensaras que te había abandonado.
Tu amor era lo único que me permitía dormir tranquilo por las noches y no quería perderlo.
Había ido a explicarte todo el día que me dispararon…”


Las lágrimas corrían con fuerza. Sus manos temblaban sosteniendo la carta. Todo lo que debo de haber sufrido su Misha, y él, sin saber nada, sin poder apoyarlo…

Mas lágrimas, eran tantas y era tanto el dolor que llego a preguntarse si algunas vez terminaría, ¿o sería que pasaría el resto de su vida así?

Amaba a Misha y si tan solo el le hubiera dicho todo eso antes, probablemente ahora los dos estarían en algún lugar junto, lejos de todos: Pero el tonto no dijo nada, cargo con eso solo.

“… Estaba por llegar a la oficina, estaba del otro lado de la acera, por los cristales podía verte, estabas firmando unas cosas en la recepción, pronto nos alcanzaríamos. Iba a la mitad de la calle cuando paso. Fuiste lo último que vi antes de caer y cerrar los ojos. Pude ir tu grito, pude sentirte a mi lado unos segundos más, luego nada.”

Alexey había llegado a la puerta cuando se oyó el disparó. El guardia de seguridad jaló de él, tirándolo al piso en un afán de protegerlo, pero Alexey ya había visto a Misha a media calle, le había sonreído, estaba por correr asía a él cuando vio su gesto de dolor.
Se soltó como pudo de las manos que lo sujetan y corrió asía Misha. El policía lo siguió, con el arma desenfundada. La calle completa era un caos. Los sonidos de las ambulancias y las patrullas no se hicieron esperar. Pero Alexey no escuchaba nada, solo sus propios sollozos mientras acunaba el cuerpo de Misha contra su pecho. Los paramédicos tuvieron que arrebatárselo de los brazos.

Tres días fueron los que Misha paso inconsciente. Los médicos creían que en cualquier momento caería en coma. Sin embargo Alexey no se movió de ahí. Ekaterina tuvo que obligarlo mas de una vez a comer, dormir y a tomar un baño. Ella estaba igual de preocupada, sentía como estaban perdiendo a Alexey mientras él perdía a Misha.
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Re: Un tiro al aire.

Mensaje por zigg el Sáb Ene 03, 2009 8:44 pm

La madrugada del cuarto día Misha despertó.

“.. Abrí mis ojos, no sabía dónde estaba, y no recordaba bien que era lo que había pasado.
El lugar donde me encontraba estaba en penumbra, solo se diferenciaban las siluetas de las cosas. En el sillón una sombra descansaba, sin saber nada mas, comprendí que aquel ser era el más importante. Te recordé.
Trate de llamarte, pero mi garganta raspo sin dejar salir sonido alguno. Quería pedirte que me abrazaras, que me besaras, pero mi voz se negaba a decir algo.
La sombra sollozó, comprendí que aquella distancia te dolía más que a mi.
Las luces se encendieron, en la puerta una enfermera acompañaba a Ekaterina, ella fue la primera en verme despierto.
-despertó- dejó salir en un susurro apenas audible, pero debido al pesado silencio, todos pudimos oírlo.
La enfermera salió corriendo por el médico de guardia, mientras tú, de un salto ya estabas de pie, acercándote lentamente a mí, como si tuvieras miedo de que la noticia no fuera verdad. Te quedaste de pie, viéndome.
Traté de pedirte que te sentaras, pero mi voz no salió.
Ekaterina comprendió mi desesperación y me pidió que no me esforzara, tú seguías parado mirándome, por un momento creí que no volverías a hablarme, que quizás te habías enterado de todo antes de que yo pudiera explicarte. Pero entones te inclinaste y besaste me frente, fue cuando mi corazón palpitó de nuevo realmente.
Tome tu mano antes de que te alejaras por completo de mí, y tire un poco de ella, pidiéndote, sin palabras, que te sientes conmigo, que te quedes conmigo.
Un medico entro apresuradamente, quería revisarme y pidió amablemente a que salieran, yo no te lo permití, no solté tu mano, así que no quedó mayor opción.
La revisión duro mas minutos de lo que a mi me hubiera gustado.
Cuando al fin se fue el médico, di un leve tirón con mi mano, al mismo tiempo que me hacia un poco hacia un lado de la cama. Sonreíste de lado y te acostaste junto a mí cuidando de no hacerme daño.
Tu rostro se veía cansado, tus parpados estaban algo rojos e hinchados por el llanto, estabas algo despeinado, pero aun así, para mí, eras la visión más perfecta.
Dormimos aquella noche así, ni siquiera nos importo los gritos de todo el personal médico al otro día, creí ilusamente que todo había terminado, que equivocado estaba…”


Alexey tembló completo, el final se acercaba, lo sabía, y tenia tanto miedo de saber que había pasado. La puerta de su estudio resonó, trató de moderar su voz, intentar, aunque quizás fallidamente, que no se entrecortara denotando su llanto, era momento de enfrentar la verdad pero aun no estaba listo, se limitó a pedir un par de minutos más.

“… Había pasado una semana desde que desperté. Con mucho trabajo Ekaterina (con la que por cierto, ya me llevaba mucho mejor) y yo, te habíamos convencido de que fueran a desayunar. Necesitabas salir, distraerte un rato, no quería encerrarte en esa habitación a mi lado. No a ti, mi pequeño pajarillo con tantas ansias de volar lejos.
Yo leía un libro cuando la puerta se abrió sin previo aviso, levante mi vista riendo, pensé que te habías arrepentido y habías regresado. Mi sonrisa se borro cuando no te vi a ti.
En la habitación había un hombre de raza negra, se presentó ante mi como Brian Adams, él era el enviado a terminar el trabajo. Me ofreció un trato sencillo, me dejaba matar, o iría por ti y Ekaterina, que, sin yo sábelo, se volvió parte de la lista al cruzarse en mi camino.
Creo que comprenderás la decisión que tomé, no me llevo ni cinco segundos decidirme, si yo elegía salvarme, tú y tu amiga no significarían mayor problema para un mercenario como él. Solo pedí un pequeño favor, una “última voluntad” como se le dice comúnmente, perdí, poder escribirte esta carta, no podía morir sin que tu supieras la verdad… MI verdad, contada atreves de mis dedos solo para ti.
Como veras, este hombre comprendió mi necesitas, sin duda pensando que algún día el estará en mi posición y deseara, con toda el alma que su asesino le de ese regalo.
Te amo Alexey Sokolov, y lo haré por siempre, hasta que es destino quiera que regrese por ti. Ojala pueda contar con tu perdón y que no me olvides nunca. Quiero que vivas, que sigas soñando, que si alguien lo suficientemente digno de ti, se cruza en tu camino, no dudes. No temas por mí, tú fuiste él único que me hizo sentir algo diferente, el que me saco de esa monótona y desgraciada vida en la que yo mismo me había sumergido.
Nunca te sientas culpable por mí, pues yo muero tranquilo y orgulloso porque lo mucho o poco bueno que hice, lo hice por ti, por nadie más. Junto a ti aprendí a respirar, a sonrojarme, a sentir cosquillas, contigo aprendí a volar…
Vive mi amado Lyosha, vive y se muy feliz, porque atreves de ti yo veré el mundo.
Cuidaré de ti mi amor, nunca le temas a la obscuridad, pues en ella yo me oculto para estar a tu lado.
Te ama…
TU MISHA.


El puño de Alexey golpeo el escritorio con violencia. El dolor y el odio corría por sus venas a tal presión que se sentía reventar. Calló sentado en si silla… sus ojos ardían, y por un momento tuvo la idea de buscar al acecino de Su Misha y terminar con él.
Odió al mundo, se odio el mismo. Recordó aquel día, cuantas veces pensó en regresar, en no ir a ningún lugar con Ekaterina, en correr de regreso a la habitación. ¿Por qué diablos no lo hizo? ¿ por qué si su corazón imploraba su regreso, no lo obedeció?.

Recargó su cabeza sobre la madera. Cerró sus ojos apretando sus parpados con fuerza, deseando no ver nada más. Pero entonces lo oyó, un susurro en su mente, palabras que poco a poco cobraban sentido, la voz de su Misha le hablaba desde el fondo de si mismo.

“.. no regresaste, porque yo rogué por que así fuera. No quería que murieras aun Lyosha, no por mi causa, y no ante mis impotentes ojos. No te culpes, el destino entre tú y yo ya se había decidido. No sufras mi Lyosha, no sufras por mí, pues yo estoy bien, acompañándote siempre, aunque tú ya no lo veas…”

La puerta del estudio resonó de nuevo mientras la respiración de Alexey se normalizaba. Se levanto y camino asta la puerta, abrió y ahí estaña Ekaterina, como siempre, fiel a su amistad.
La hora había llegado, y él salió a enfrentarse con paso seguro, sin dudar más.

Desde ese día Alexey esperaba la noche con esperanza, pues sabía bien, que una vez que las sombras lo rodeasen Misha estaría a si lado, para no dejarlo caer nunca.

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Pues eso es todo, ojala se tomen unos minutos para leer y comentarme algo, si es así,muchas gracias de antemano.

Una aclaración, la ultima frace de Misha:
“.. no regresaste, porque yo rogué por que así fuera. No quería que murieras aun Lyosha, no por mi causa, y no ante mis impotentes ojos. No te culpes, el destino entre tú y yo ya se había decidido. No sufras mi Lyosha, no sufras por mí, pues yo estoy bien, acompañándote siempre, aunque tú ya no lo veas…”


ya no esta ni a color ni inclinada, por que ya no es parte de la carta, es solo la voz de Misha que escucha Alxey.

Bueno eso es todo. Ojala les guste.
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zigg
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