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Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

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Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 5:34 pm

Bueno, y ¡aquí vamos de nuevo!

Tengo el placer de ofreceros el primer capítulo de la segunda temporada de la serie "Ciudad Mágica", la cual comenzó con la primera titulada "De obsesión, amor y venganza pasional". Ahora tenemos la segunda, titulada "Mea culpa -ab imo pectore...-" (Culpable -de corazón...-), donde presentaremos a nuevos personajes y a algunos que ya conocen de la primera temporada, como GiantDrop y MegaDrop, dos torres de caída libre.

Entre los nuevos personajes tenemos a SpinFly y su hermanito SpinBall, dos humanoides que vienen de la lejana Francia en busca de paz y lejos de los escándalos suscitados en Europa tras que se supiese su relación incestuosa -que como bien sabemos, no es bien vista ni entre humanos ni humanoides-. No obstante, tendrán que enfrentar varios obstáculos -aparte de aprender el español- entre los cuales destaca lidiar con el cruel y taimado GiantDrop quien se las ingeniará para mantener bajo su yugo a los dos hermanos... ¿podrá? Ya se verá en los próximos capítulos.

Advertencias (ya saben, guerra avisada no mata soldado, así que ¡LEAN!):

1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.

2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!

3- Lemon bastante explícito, narrado con pelos y señales. Si no les gusta ¡NO LEAN!

4- Esta historia contiene incesto (relaciones entre hermanos), fisting (penetración anal con el puño) y voyeurismo (placer derivado de ver a otros teniendo sexo). Si alguno de estos elementos les disgustan… ¡NO LEAN!

5- Lenguaje soez por parte de los personajes -no de la narradora, gracias-.

6- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.

7- Letras de la canción “Mea culpa” de Enigma. Les adjuntaré al final su respectiva traducción al español. Así mismo, todas las expresiones en francés empleadas en este texto también serán agrupadas en un glosario al final.


Bueno, demás está decir que estoy nerviosísima con la apertura de esta nueva temporada… ¡Espero que os guste de corazón!

Atentamente,

Selene18 “The Spicy” Darkside & Zuster

Mea culpa -ab imo pectore...-


Capítulo 1: Secreto culpable.


—Dos humanoides han llegado a Ciudad Mágica —anunció un Control Master que entró a la oficina de la Manager del parque —Hay un hombre afuera que desea verla para encomendárselos, señorita.

—Diablos…— musitó la Manager, pensando si había aun espacio para dos humanoides. Tal vez si lo habría, siempre que no fueran especies grandes como las montañas rusas — ¿Qué especie son? ¿No los has visto de cerca?

—Por el tipo de réplicas que llevan, me parece que son discos giratorios, señorita— repuso el Control Master, con las cejas enarcadas —aunque tienen un aspecto demasiado extraño y colores algo escandalosos. Sería mejor que fuese a verlos por su cuenta.

La mujer asintió resignada y abandonó la oficina seguida del Control Master; en las afueras, sentado en una banca, la aguardaba un hombre rodeado de dos humanoides muy pequeños de estatura. Cuando la vio venir seguida del joven Control Master, sonrió y se levantó para saludarla.

—Bonjour, mademoiselle Louise. Es un placer conocerla —la saludó el hombre, que tenía un marcadísimo acento francés —Mi nombre es Benoît, y he escuchado sobre su parque y su cuidado profesional de humanoides, así que vengo a traerle dos que serán toda una delicia en su parque, se lo garantizo.

La mujer paseó la mirada, estudiando con atención a las dos criaturas: una tenía el cabello morado con fuertes tornasoles, el rostro tatuado con algo que parecía un gran antifaz resplandeciente e igual de tornasolado que su cabello. Sus ojos multicolores refulgían, y a pesar de que el humanoide se veía nervioso y tímido, se notaba mucha alegría. La armadura era tricolor, y destellaba fuertemente… pero a juzgar por la réplica circular en sus sienes (se asemejaba un poco a una banda tipo deportista), parecía ser efectivamente un disco giratorio.

El otro humanoide más bien tenía una mirada jovial, casi infantil; tenía ojos verdes y grandes, el cabello anarajando con fuertes reflejos dorados, y graciosas machitas en sus mejillas. Aunque vestía deportivo, la réplica era IDÉNTICA a la de su homónimo, sin mencionar el parecido en sus facciones. Aquello le llamó la atención.

—Vaya, dos discos giratorios con réplicas tan exactas… ¿quiere decir que son…?

—Oui, mademoiselle, son hermanos; este es SpinFly, el mayor…— señaló al humanoide cabello morado-tornasol, y luego al de cabello naranja —y él es SpinBall, el menor. Ellos son conocidos como los “Spinning Brothers”.

— ¡Salut! —exclamaron los dos al unísono, agitando las manos. La Manager sonrió abiertamente, su alegría y buena disposición facilitaba las cosas, salvo que ella se odió por no ser capaz de hablarles en francés. Apenas podía con el inglés debido a la cantidad de humanoides que lo hablaban y sabían poco o nada de español.

—Dígame una cosa antes, señor Benoît… ¿ellos hablan español? Es que mi francés es espantoso, a pesar de que lo comprendo si me hablan…— le dijo la Manager con cierto aire preocupado en la mirada. El hombre negó con la cabeza.

—Non, mademoiselle. Lo único que SpinFly comprende es el inglés hablado, no sé si eso pueda servirle de algo… pero me temo que SpinBall sólo habla francés…

—Con que SpinFly me entienda en inglés está bien, ya que podremos comunicarnos, y él podrá traducirle a su hermanito…— los dos humanoides que estaban a su lado, sólo la miraban extrañados y concentraban sus curiosos ojos en los gestos de la mujer, tal vez intentando descifrar lo que ella decía —Pero tendré que contratar a un Control Master que hable francés, ya que tendrá que lidiar con ambos.

—Mais mademoiselle, verá que vale la pena, estos chicos alegrarán su parque como ni se imagina, además que ocupan muy poco espacio, y puede asignarles turnos si no puede asignarles áreas de trabajo separadas…— alborotó cariñosamente el cabello naranja de SpinBall —la única diferencia que tienen ellos dos en forma de máquina son unos pocos metros de circunferencia nada más, así que bastará con que compartiesen un espacio en el que quepan los dos sin problemas…

Los tres miraron expectantes a la Manager, que estaba pensativa. Benoît, quien se había comprometido a conseguir un nuevo hogar a los dos hermanos, le preocupaba la decisión de la buena dama, porque si bien ella quisiera acogerlos, también había que considerar el espacio, y si disponían de habitaciones… y ya esos eran factores que tenía que arreglar o de lo contrario tendría que declinar.

No obstante, la Manager aceptó quedarse con ambos, y le dijo que vería pronto el asignarles un espacio de trabajo y pues, quedaban algunas habitaciones disponibles, y tal vez la compartirían por ser hermanos. Benoît asintió entusiasta y les habló a los hermanos en francés para que entendiesen… y los dos le dieron las gracias a la mujer por acogerlos.

—Bon, entonces está arreglado…— Benoît le ofreció dos carpetas -que hacían las veces de currículums vitae- más una tarjeta con varios números de teléfonos con sus correspondientes códigos más un correo electrónico para que lo contactara en caso de cualquier eventualidad, pero estaba seguro que no iba a ser necesario; a pesar de todo lo acaecido, Benoît aun pensaba que los dos hermanitos eran buenas atracciones y un encanto para tener en un parque. Palmoteó el hombro de cada humanoide y sonrió con tristeza. Después de todo, iba a extrañarlos:

—Alors, mes petits, creo que hasta aquí los trajo el río, como dicen por ahí. La Manager los va a acoger, y estarán lejos de todo el follón que se armó en Europa tras lo que… bueno, ustedes saben…— ambos humanoides asintieron —la buena mujer al parecer no sabe nada, pero considero necesario que cuando aprendan un poco de español y cojan confianza, hablen con ella… no es bueno que se entere por bocas de indeseables. Recuerden que el chismorreo se riega peor que corriente eléctrica, mes petits.

Ambos humanoides lo tendrían en cuenta; tarde o temprano tendrían que hablar con ella y contarle lo acaecido en Francia, y decirle que todo era mentira… después de todo, el secreto tenía que permanecer a salvo entre ellos dos. Como supiese la verdad, los echaría para siempre y podrían parar en la cárcel.

—Ha sido un placer negociar con usted, señorita Manager…— Benoît le ofreció un cheque por unos cuantos bolívares fuertes como pago por aceptar a aquellas dos criaturas —Cuídelos mucho, por favor. Ellos se portarán de mil y un maravillas.

—Lo haré señor Benoît, no se preocupe. —sonrió la mujer —Pierda cuidado, somos profesionales cuando se trata de humanoides.

Benoît se despidió de la Manager y abandonó el parque, tan sólo echando una ojeada por encima del hombro a los dos pequeños que le decían adiós con las manos.

<<Bueno, hice lo que pude, pequeños… ahora queda de ustedes poder vivir aquí en paz, sin que nadie los acose. En nombre de Dios, que estén bien…>> fue lo último que pensó cuando cruzó el inmenso portal del parque “Ciudad Mágica” y se regresaba al hotel. Al día siguiente volvería a Francia.


Última edición por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:40 pm, editado 4 veces
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 5:41 pm

—Bueno, pequeños…— la Manager sonrió hablando en inglés para que SpinFly le entendiese —como es un poco tarde, les acompañaré a buscar una habitación. Mañana temprano discutiremos sobre sus áreas de trabajo, ¿ça va?

Rápidamente SpinFly le tradujo a su hermano, y éste asintió.

—Bien. —les dijo la mujer, y los guió por todo el parque hasta el edificio residencial; la gente se quedaba viendo a los recién llegados, por sus llamativos colores que parecían refulgir en pleno anochecer. Supervisó las habitaciones -afortunadamente marcó con una etiqueta las vacantes- hasta que al fin encontró una, justo al lado de la habitación de las torres gigantes. En comparación con el gigantesco marco de la puerta, la otra se veía pequeñita.

—Bueno, aquí es donde dormirán. Como a veces los humanoides deben compartir habitaciones, hemos colocado literas cómodas que ahorran espacio…

Contempló a los dos hermanos instalarse tranquilamente, depositando sus maletas en un rincón del cuarto. La mujer les señaló el armario.

—Procuren mantener sus cuartos en orden, porque no tenemos servicio, por desgracia. Guarden sus cosas en los armarios destinados, y tiendan las camas al levantarse. Es lo único que se les pide ¿d’accord? —miró a los dos hermanos para ver si alguno estaba en desacuerdo. Tras que el mayor asintiese, le tradujo al menor, y finalmente los dos mostraron su aprobación. La Manager le entregó a cada uno un par de llaves magnéticas, que servían para abrir las habitaciones, muy parecido a los cerrojos de los hoteles modernos.

—Cuiden bien sus llaves; tendrán una copia sólo en caso que una se les extravíe, por lo que les recomiendo que las guarden muy bien, en un sitio visible y al alcance de la mano…— la mirada de la rubia Manager era solemne —A pocos metros de la residencia encontrarán un kiosko de Shookin’ Kolas, por si necesitan re-energizarse. Al salir voy a decirle a la chica que quizás ustedes las necesiten, de modo que ella se las entregue. Mañana tendrán un carnet especial que los identificará como humanoides empleados de Ciudad Mágica, y presentando ese carnet, podrán pedir Shookin’ Kolas gratuitas…

—Pardon moi, mais… Le Shookin’ Kola, ¿c’est quoi? —preguntó SpinFly, curioso.

—Es una bebida a base de voltios que ustedes necesitan para energizarse— respondió la Manager — ¿No tenían una así en Francia?

—Oui, oui— respondió SpinFly, y rápidamente le tradujo a su hermano lo que la Manager decía en inglés; diablos, necesitaba urgentemente aprender algo de español, pero eso era lo de menos, ya que era muy similar al francés por ser lenguas hermanas. Muy pronto hablarían con ella a ver si podía ofrecerles libros y diccionarios de español.

—Bueno, creo que es todo… ¡Bonne nuit! —les dijo la Manager en su pésimo francés y agitándoles la mano. Finalmente ambos humanoides quedaron a solas.

SpinFly pasó el seguro a la puerta y suspiró aliviado.

—C’est une bonne femme, sans doute…— le dijo a su hermano —Ojalá alguna vez podamos hablar con ella, sinceramente.

SpinBall lo miró con algo de preocupación en sus ojos verdes; SpinFly se acercó para tranquilizarlo con caricias suaves en las sienes y en sus hombros, allí donde se le ajustaba la réplica:

—Ne te fais pas des soucis, SpinBall. Vamos a aprender español muy pronto, he oído que para nosotros los franceses es mucho más fácil aprenderlo. — le susurró al oído con ternura —Luego haremos muchos amigos nuevos, lejos de todo el horror y bochorno que vivimos en Francia…

—Y eso que no nos tomaron fotos ni nada…— susurró SpinBall —Je n’arrive pas à comprendre comment est-ce que ceci était arrivé…

—Moi non plus, petit— contestó SpinFly en voz baja, recordando el griterío de aquella vieja cincuentona cuando los vió apenas rozarse los labios —Algunos humanos son tan… intransigentes, y hacen un escándalo por todo, incluso por cosas que no les afectaría ni en lo más mínimo…

En ese momento, los ojos de ambos humanoides -los jades de SpinBall y los tornasoles de SpinFly- se enfrentaron directamente, y el deseo pareció flotar entre ellos dos. El mayor levantó la nariz un momento y olfateó el aire, aspirando el aroma dulzón que sólo las feromonas podían dar.

Je ne dors plus
The time has come
Je te desire
The time has come


—Tu es en chaleur, petit…— susurró con deleite —Et moi aussi…

Sin poder contenerse más, SpinFly hundió sus labios contra los de SpinBall; era un beso hambriento, lujurioso, típico de la víspera de celo. Muy pronto, su hermano menor respondía con cierto dejo de ansiedad, abriendo la boca y dándole pie a que SpinFly se la explorase.

—Sé que esto no está bien, SpinBall…— susurró cuando se separó de él por un momento y acarició sus mejillas manchadas de tricolor —Eres mi hermano, mi pequeño hermano…

—No soy tan pequeño…— le respondió SpinBall —Soy adulto, he pasado por más de cinco celos, deberías saberlo…

SpinFly le tomó la barbilla y contempló esos ojos inocentes y brillantes; ese destello permaneció a pesar del horror vivido en Europa, cuando las cámaras iban detrás de ellos haciéndoles preguntas groseras e impertinentes sobre su relación incestuosa. Recordó las veces en que tuvo que abrazarlo y acorazarlo no sólo de las cámaras y filmadoras hambrientas de capturar sus imágenes, sino también de aquellos que les arrojaron pedradas.

—Físicamente eres un humanoide adulto, pero… yo te sigo viendo pequeño. —respondió finalmente SpinFly, rozando los labios de SpinBall con parsimonia —Y aún cuando seas un humanoide adulto pleno y maduro, igual seguirás siendo el pequeño que siempre he de cuidar hasta el día de mi muerte…

Prends moi
Je suis à toi
Mea culpa


—No digas eso…— gimió SpinBall cerrando los ojos —No digas eso, tu sabes bien que no puedes morir a menos que…

—Así es, petit… alguna vez me toparé con algún humano resentido y tratará de matarme… pero no te preocupes. Casi ninguno sabe cómo morimos, y por más puñales, balas, bombas y fuego que me arrojen, nada podrá terminar con mi vida… ni la tuya tampoco, pequeño…— SpinFly exhaló un largo y trémulo suspiro —Quedaremos heridos, sangraremos un poco y nos dolerá, pero nuestro cuerpo bondadoso cerrará las heridas y regenerará los tejidos que haya que regenerar para que volvamos a estar bien.

—Je fais confiance à toi… tu es la seule chose qui me reste sur cette planète…— SpinBall volvió a besarlo, acariciando los bien formados abdominales de su hermano mayor. Recordaba como lo observaba con deseo reprimido mucho antes de aquella noche en las duchas, donde comenzó todo.

SpinFly, al igual que su hermano pequeño, siempre había tenido dotes para el baile, y aunque nunca se centró en un estilo particular -a diferencia de SpinBall, que se dedicaba al famoso Breakdance- sus movimientos lánguidos, flexibles y elegantes tenían muchos matices de baile clásico. SpinBall veía con cierto arrobo cada vez que SpinFly alzaba y flexionaba las piernas, o hacía un giro destellando en mil colores. A decir verdad, desde mucho antes de aquel episodio en la sala de duchas, ya había sentido algo revolvérsele dentro, pero no precisamente para mal.

—Je ne vais te abandonner jamais…— le juró SpinFly; le comenzó a desatar el pantalón bicolor y se lo bajó hasta las rodillas —Y poco importa lo que diga una panda de humanos idiotas. Ellos no saben nada, sólo sirven para escandalizarse y nada más.

Obligó a SpinBall a recostarse de espaldas sobre la cama, y terminó de sacarle los pantalones. Acto seguido, se concentró en su entrepierna que aunque era plana en ese mismo instante, parecía pronta a abultarse en cualquier momento. Haciendo uso de sus largos dedos, acarició la zona donde se suponía que brotaría la erección: SpinFly sabía a la perfección que allí residían ciertas terminaciones nerviosas muy receptivas a cualquier estímulo. Muy pronto el pequeño SpinBall se retorcía de placer, con sus hermosas piernas tembleques que comenzaban a flaquear con cada caricia.

—Oui, mon petit… trae esa deliciosa erección a mis ojos…— ronroneó SpinFly con una lascivia jamás vista por otro ser vivo en la tierra que no fuese su hermano pequeño —Donne moi…

<<Sé que no está bien… eres sangre de mi sangre, no puedo estar tratándote así…>> pensó SpinFly nebulosamente <<y además… eres tan joven delante de mi…>>

Si a estos dos hermanos tuvieran que ponerles un equivalente en edad humana, a SpinFly le pondrían aproximadamente unos treinta y siete años, mientras que a SpinBall unos veinte años apenas cumplidos. La fresca jovialidad era una característica natural en la mayoría de los humanoides que pertenecían a la especie de los discos giratorios, y la causante del aspecto curiosamente aniñado de SpinBall y la apariencia fresca y bien conservada de SpinFly.

—Spin….Fly…— plañó SpinBall entre gemidos cuando su erección finalmente se dejó ver ante los ojos libidinosos de su hermano mayor; a pesar de que no era la primera vez que hacía el amor con él, todavía era incapaz de evitar sentirse levemente avergonzado por lo que sentía… por sentir ardor y calor en su cuerpo, por gemir y excitarse con cada roce de sus manos, y no hablemos de sus labios.

—Oui… ah qué bien…— rozó con un dedo la erección de SpinBall, haciendo hincapié en especial en la punta —Lo sé, sé que pasa por tu cabecita ahora mismo… estás avergonzado porque esos humanos te denigraron tanto como a mí…

—Oui… ça me faisait mal…— gimoteó SpinBall —Ellos decían que era… que era una puta y que merecía que…

—Si, “te rompieran el culito”…— terminó SpinFly en clara sorna —Pero sabes que jamás podría hacer eso, petit… cuando mucho puedo fingirlo porque sé que esa aberración que te dijeron terminó gustándote… y ya sabes que puedo negarte nada.

Dicho esto, separó sus muslos lo suficiente para acariciarle el ano con la punta del dedo, pero con mucha suavidad, como si deseara tentarlo. SpinBall gimoteó otro poco más, y casi se le abalanzó encima para bajarle el pantalón verde-brilloso; SpinFly lo miró contrito.

— ¿En serio tenemos que jugar a esto, petit? —inquirió SpinFly; nunca le había gustado del todo que su hermano pequeño se le postrase para jugar a ser el “inmoral” juzgado por uno que pretendía ser muy “derecho” —Sabes que odio humillarte… te hace mucho daño por dentro…

—Y eso que importa…— replicó SpinBall; había en su voz cierto dejo “quebrado” que a SpinFly no le gustaba —Ya me hicieron daño, ya sufrí, ya lloré…

<<Y aquí vamos de nuevo…>> pensó SpinFly resignado y pretendió adquirir una expresión dura y burlona para complacer a su hermano. Demonios, cómo le costaba… y SpinBall lo sabía.

—Mírate, condenada zorra…— le recriminó señalándolo con burla —Te creías muy inocente y puro, pero resultaste ser tan guarro como los demás putos…

Lo empujó con fingida brusquedad para verlo aterrizar en una postura entre avergonzada y lasciva; los ojos verde brillante de SpinBall se fijaron en su hermano mayor y luego bajaron.

—Je suis désolé…— dijo en un gemido quedo —No puedo disimularlo más…

SpinFly resopló profundamente y se le colocó encima, a fin de aplastarlo contra la cama haciendo uso de su peso corporal; le tomó varios mechones anaranjado fuego y susurró cerca de su oído:

— ¿Sabes? Yo tampoco puedo disimular lo mucho que me molestan estos jueguitos… odio todo aquello que implique daño para ti…— sobó con suavidad las nalgas desnudas de su hermano, deleitándose con cada palmo de piel brillante —sólo quiero hacerte disfrutar.

—Estaré bien…— le confortó SpinBall con una sonrisa; —no sufriré si eres tú quien lo hace…

Je veux aller au bout de me fantasmes
Je sais que c'est interdit
Je suis folle
Je m'abandonne


¡Y dale con su hermano! SpinFly resopló una vez más, pero no fue de fastidio, hastío ni mucho menos, sino todo lo contrario: ¿cómo resistirse ante aquellas palabras? ¿Cómo resistirse a la dulce voz de su hermano? Y lo que era aun más importante…

¿Cómo desconfiar de él?

—Entonces más te valdrá que seas sincero, putita…— murmuró SpinFly, mordisqueando la espalda de su hermano; estaba sudorosa y embebida del dulce aroma de las feromonas —Porque sino voy a castigarte de verdad por engañar a tu hermano mayor…

Se deleitó penetrando a SpinBall con tan sólo dos de sus dedos lisos y finos; los humanoides, desde el comienzo de los tiempos, se habían caracterizado por tener una piel lisa y carente de uñas en manos y pies. Algunas veces esto solía asquear o intrigar a las personas, imaginando que tal vez esas manos pertenecerían a las de algún maniquí… pero entre humanoides, esto era fuente de placer.

—Sabes que no me bastan sólo dos dedos…— gimoteó SpinBall —quiero más… je t’en prie…

—Oui, je sais…— le contestó SpinFly, sabedor de los caprichos de su pequeño hermano; a pesar de su dulzura y candidez, era un sibarita que le gustaban los placeres extremos —Relájate… ¡ah, oui!

Exhaló un ronroneo profundo, muy gutural, y finalmente penetró a su hermano, pero no con su sexo, sino adentrando su mano completamente; el cálido interior de SpinBall lo envolvió inmediatamente. Se permitió juguetear con las paredes internas, abriendo y cerrando la mano rítmicamente; a veces cuando la abría, dejaba que sus dedos buscasen el punto G, ese sitio donde sentía más placer.

Mea culpa
Kyrie eleison
Christe eleison


Inmediatamente, la habitación se llenó de suaves quejidos y gemidos que provenían de SpinBall; yacía acostado sobre su estómago en una esquina de la cama, con su hermano mayor encima. Tenía el rostro arrebolado de tal manera que las manchas en sus mejillas apenas se percibían, y los ojos cerrados, viajando en algún extraño mar de éxtasis.

— ¿Est-ce que tu aimes ça? —inquirió SpinFly con voz ronca —Petite putain… quiero escucharte…

— ¡Oui, je l’adore! —contestó SpinBall a duras penas, girando la cabeza para mirar a su hermano —Tu me fais manger tout…

—Y te daré todo lo que quieras, petit goloso…— SpinFly se adentró un poco más, casi hasta poco antes del antebrazo, haciendo a SpinBall gritar de puro éxtasis —disfruta todo lo que te doy…


Última edición por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:42 pm, editado 2 veces
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 5:41 pm

Mientras todo aquello acontecía en la habitación de los humanoides recién llegados, GiantDrop se paseaba por la parte trasera de la residencia, con objeto de localizar la ventana de su habitación y pillar a MegaDrop por sorpresa; era un juego que la torre rubia adoraba hacer, ya que con cosas así lograba alterar la inexpresividad perenne de su esclavo. El mirarlo hora tras hora sin expresión alguna en su rostro era algo para alterar los nervios del más tranquilo.

De repente, a sus finos oídos de torre le llegaron unos sonidos que al comienzo fueron algo confusos, pero lo suficientemente audibles como para provocar que GiantDrop se detuviese; la torre rubia se quedó parada, con la cabeza alzada y ladeada, captando de dónde venían los ruidos. Caminó con lentitud, prestando atención a dichos sonidos, que iban haciéndose más fuertes y más claros… hasta que un aroma dulzón inundó su fino olfato.

—No puede serr…— ronroneó en voz baja, olfateando el aire; permaneció con la nariz alzada, captando el olor que resultó ser de feromonas: alguien estaba en celo, razonó la gigantesca torre. Ronroneó pausadamente en reacción al placer que sentía al olfatear aquella esencia hormonal…

Siguió cuidadosamente el olor y el ruido, hasta que fue a parar a la ventana de otra habitación de humanoides, y ¡vaya sorpresa! Sus ojos azules rayados captaron la deliciosa visión de dos pequeños discos giratorios de brillantes colores; eran particularmente hermosos, y a juzgar por los ronroneos guturales y nasales (y algún “oui” que captó en cierto momento), tenían que ser franceses. Se quedó viéndolos, embelesado por la hermosura, fragilidad, y exquisito aroma feromonal que exudaban. Podía distinguir claramente el olor de cada uno, pues tenía intensidades diferentes…

—Mon frère…— gimoteaba el de cabello anaranjado -cuyo nombre aún desconocía- que estaba siendo casi “aplastado” por el cuerpo de uno de cabello lila tornasolado. GiantDrop -que hablaba y entendía francés bastante bien-, abrió los ojos en sorpresa ante la revelación que escuchó: ¡eran dos humanoides hermanos en pleno sexo! Aquello explicaba entonces el leve parecido entre ambos.

Sin poder controlarlo, GiantDrop ronroneó largamente; se sentía alborozado y excitado con la idea de tener a aquellas dos criaturas para él solo, y silenciarlas mediante un buen chantaje ya que sabía que eran hermanos, y lo que les pasaría si aquello salía a la luz pública…

—Un momento…— masculló GiantDrop, dándole vuelta a la cabeza; de repente, esta visión hizo que miles de campanitas repicasen en su mente… ¿de dónde había escuchado un caso de incesto? Alguna vez, mientras cabeceaba de sueño, había escuchado un comentario sobre el escándalo que se armó cuando se reveló que dos famosos humanoides mantenían relaciones incestuosas…

— ¡Clarro! —exclamó la torre rubia, cayendo en la realidad: posiblemente se trataba de estos dos humanoides, que seguramente vinieron acá para huir de todo ese torbellino y escándalo idiota que todos esos humanos descerebrados armaron —Con que incesto ¿eh?

Volvió a mirar fijamente la ventana, para así grabarse el aspecto de aquellos dos hermosos discos giratorios, ya que haría una rápida búsqueda en Internet para confirmar sus sospechas, y hasta imprimiría el artículo con foto y todo para así tener un arma con qué silenciarlos. Es de esperarse que pondrán resistencia, se negarán, e incluso intentarán desmentirlo, pero no importaba, porque él ya los había visto. Podrían engañar a medio mundo, pero jamás a GiantDrop.

Aún ajenos completamente a la presencia furtiva de GiantDrop, los dos discos giratorios seguían abstraídos en su faena.

—Me vengo…— gimió SpinBall, contoneando su cuerpo —ya no aguanto más, mon frére…

De repente, sin que el pequeño SpinBall supiese por qué, se sentía observado; algo indefinido y oculto parecía acariciar su trémula fisonomía. Era una sensación de que algo, o alguien, los estaba observando, a pesar de que no veía a nadie, ni sentía olor a otro que no fuese su hermano mayor.

—Viens, petit…— le ronroneó SpinFly con una sonrisa amplia —viens, viens pour moi…

En el preciso momento que SpinBall experimentaba la dicha del orgasmo, a SpinFly le pareció sentir un olor, extraño. Siendo un humanoide ya maduro -y experimentado- su olfato estaba un poco más desarrollado que el de su pequeño hermano. Alzó la cabeza momentáneamente y olfateó el aire, con los labios entreabiertos.

— ¡Zum donnerwetter! —masculló GiantDrop alejándose lo más rápido y silencioso que pudo; el humanoide de rostro multicolor estaba olfateando el aire, y si percibía su olor a torre, entonces los alertaría y el juego se le estropearía.

— ¿Qu’est-ce qu’il t’arrive, mon frère? — inquirió SpinBall cuando finalmente se separó de su hermano mayor. Lo notaba extrañado y desconfiado, olfateando el ambiente, como buscando algo —Te noto muy extraño…

—No es nada— contestó el otro abruptamente —Simplemente fueron estupideces de humanoide viejo…

Aquello le dio pie a SpinBall para acercarse con lentitud a su hermano mayor y lamer entre sus pectorales desnudos; SpinFly quedó alelado y más excitado aun con la sensualidad que emanaba de ese gesto.

—No eres viejo… nosotros no envejecemos, ¿recuerdas? Sólo somos humanoides maduros. — SpinBall lo miró directa y amedrentadoramente a los ojos —Tú eres sensual, maduro, y mi pilar de fuerza… ¿qué más querría yo?

Je suis là et ailleurs
Je n’ai plus rien
Je deviens folle
Je m’abandonne
Mea culpa


SpinFly tomo la barbilla de su hermano pequeño y lo encaró con una sonrisa; nada le alegraba más que verlo reír y sobretodo, verlo feliz.

—Alors, tienes razón, petit… seguro lo que sentí fue sólo mi imaginación…—

La mano de SpinBall se paseó lentamente por los muslos de SpinFly, hasta llegar a su aun despierta erección, que luego envolvió con sus finos, lisos y cálidos dedos. Sin decirle más nada, el humanoide rubio la devoró, chupando con experticia y sobretodo muchas ganas de seguir complaciendo a su hermano mayor, quien gemía de placer, deseoso también de sentir las glorias del orgasmo.

—Oui, petit…— susurró guiando la rubia cabeza de SpinBall —Encore… je veux encore… compláceme…

Je ne dors plus
The time has come
Je te desire
The time has come
Prends moi
Je suis à toi


<<Pero ya tengo lo que necesito… sólo esperen un poco más y los tendré en mis garras, par de enanos giratorios…>> pensaba la torre rubia satisfecha a pesar de todo <<Los tendré de esclavos a los dos, y no descansaré hasta que sea así…>>

Mientras SpinBall saboreaba el esperma de su hermano mayor, GiantDrop se alejó rápidamente del lugar, ya seguro de su próxima maldad.

Continuará…

Nota final: Aquí adjunto un glosario de expresiones en francés, más la traducción al castellano de la canción “Mea culpa”, citada en esta historia:

1- Bonjour mademoiselle: Buenos días, señorita

2- Salut: Hola (informal)

3- Mais non: pero no

4- Alors, mes petits: Entonces, mis pequeños

5- Pardon moi, mais… Le Shookin’ Kola, ¿c’est quoi?: Perdone pero... ¿qué es Shookin' Kola?

6- Bonne nuit: Buenas noches.

7- C’est une bonne femme, sans doute: Es una buena mujer, sin duda.

8- Ne te fais pas des soucis, SpinBall: No te preocupes, SpinBall.

9- Je n’arrive pas à comprendre comment est-ce que ceci était arrivé: No comprendo cómo es que esto ocurrió

10- Tu es en chaleur, petit… Et moi aussi…: Estás en celo, pequeño... y yo también.

11- Je fais confiance à toi… tu es la seule chose qui me reste sur cette planète: Confío en ti... eres lo único que me queda sobre este planeta.

12- Je ne vais te abandonner jamais: Nunca te abandonaré.

13- Ça me faisait mal: Eso me dolía.

14- Je suis désolé: Lo siento.

15- Je t’en prie: Te lo ruego.

16- Oui, je sais: Sí, lo sé.

17- ¿Est-ce que tu aimes ça? Petite putain: ¿Te gusta esto, putita?

18- ¡Oui, je l’adore! Tu me fais manger tout…: ¡Si, me encanta! Me haces devorar todo...

19- Mon frère: Mi hermano

20- Viens, petit… viens, viens pour moi: Vente, pequeño... vente, vente para mí.

21- ¿Qu’est-ce qu’il t’arrive, mon frère?: ¿Que te sucede, hermano?

22- Encore… je veux encore: Más... quiero más.

Mea Culpa (traducción)
Por Enigma


Kyrie eleison (Señor, ten piedad)
Christe eleison (Cristo, ten piedad)

Je ne dors plus (Ya no duermo)
The time has come (El momento ha llegado)
Je te desire (Te deseo)
The time has come (El momento ha llegado)
Prends moi (Tómame)
Je suis à toi (Soy tuya)
Mea culpa (Soy culpable)

Je veux aller au bout de me fantasmes (Quiero ir hasta el fin de mis fantasías)
Je sais que c'est interdit (Sé que está prohibido)
Je suis folle (Estoy loca)
Je m'abandonne (Me abandono)

Mea culpa (Soy culpable)
Kyrie eleison (Señor, ten piedad)
Christe eleison (Cristo, ten piedad)

Je suis là et ailleurs (Estoy aquí, y en todos lados)
Je n'ai plus rien (No tengo nada más)
Je deviens folle (Voy a enloquecer)
Je m'abandonne (Me abandono)
Mea culpa (Soy culpable)

Je ne dors plus (Ya no duermo)
The time has come (El momento ha llegado)
Je te desire (Te deseo)
The time has come (El momento ha llegado)
Prends moi (Tómame)
Je suis à toi (Soy tuya)

Kyrie eleison (Señor, ten piedad)
Christe eleison (Cristo, ten piedad)
Je suis là et ailleurs (Estoy aquí, y en todos lados)
Je veux tout (Lo quiero todo)
Quand tu veux (Cuando quieras)
Comme tu veux (Como quieras)
Mea culpa (Soy culpable)

Kyrie eleison (Señor, ten piedad)


Última edición por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:46 pm, editado 1 vez
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 5:46 pm

Muy buenas tengan, señoras y señores XD

Aquí vengo por décima-octava vez ofreciéndoles más de mis historias de Ciudad Mágica, esa serie donde en los parques hay más que meros juegos mecánicos. Esta vez se trata del segundo capítulo de esta segunda temporada, titulada “Mea culpa -ab imo pectore-” (Culpable -de corazón-), donde presenciaremos los ardides que pasan los conocidos “Spinning Brothers” luego de que huyen del escándalo que se armó en Europa.

Las advertencias de rigor:

1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.

2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!

3- Lemon bastante explícito, narrado con pelos y señales. Si no les gusta ¡NO LEAN!

4- Esta historia contiene incesto (relaciones entre hermanos) y violación, léase sexo no consentido. Si alguno de estos elementos les disgustan… ¡NO LEAN!

5- Lenguaje soez por parte de los personajes -no de la narradora, gracias-.

6- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.

7- Las expresiones en francés empleadas en este texto serán agrupadas en un glosario al final.

8- Versos citados de la canción “Dysfunctional family” de Cinema Bizarre.

Mil gracias a todos aquellos que me han apoyado en la realización de esta serie ya sea mediante sugerencias o reviews… ¡os quiero burda!

Atentamente,

Selene18 "The Spicy" Darkside & Zuster

Mea Culpa -ab imo pectore-


Capítulo 2: Chantaje moral.

Era una cálida y apacible mañana en Ciudad Mágica.

Los “Spinning Brothers” yacían abrazados y arropados con una cálida manta; la cabecita de SpinBall descansaba sobre el pecho de SpinFly, el mayor de los dos. Ambos humanoides dormían plácidamente, a veces exhalando algunos ronroneos y gorjeos de sueño.

De repente, SpinBall despertó; se desperezó lentamente y abrió los ojos. El reloj marcaba las nueve de la mañana, y los rayitos del sol se colaban por las ventanillas; los pajaritos cantaban, dándole un toque mágico a la mañana…

—Mon frère, despierta— dijo SpinBall sacudiendo con suavidad a SpinFly. Éste reaccionó desperezándose con la misma languidez que su pequeño hermano, y finalmente dejó salir un ronroneo de somnoliento placer.

—Bonjour petit… ¿dormiste bien? —inquirió mirándolo a los ojos —Fue una noche algo larga y cansina ¿no?

Aunque había parte de verdad en esto último, también había cierta ironía.

—Oui, c’est vrai— le dijo SpinBall, sacudiendo fuertemente la anaranjada melena —pero si dormí muy bien es porque fue contigo.

—Petit…— SpinFly lo besó con suavidad en los labios —siempre estaré allí para hacer de tu sueño el más hermoso de los paraísos…

Tras el beso, SpinBall ronroneó nuevamente y frotó las manchitas de su rostro contra las de su hermano mayor. Finalmente se separaron y se levantaron juntos.

—La Manager nos dijo que debíamos dejar ordenados nuestros cuartos, así que ya sabes petit…— dijo SpinFly mientras plegaba las sábanas —no sea que luego nos regañe en el primer día…

*************************


Eran casi las diez, y los humanoides franceses estaban ya en la oficina de la Manager de Ciudad Mágica, quien los había citado para discutir ciertos aspectos antes de que comenzasen a trabajar.

—Tras conversar con algunos Control Masters, hemos logrado hacerles un espacio en donde ambos trabajarán por turnos…— afirmó la Manager en inglés, con una sonrisa amplia —Y también he conseguido un Control Master que habla francés, de modo que podrán entenderse perfectamente con él, pero no olviden que deben ir poco a poco aprendiendo español a fin de que no estén desvalidos, por decirlo de alguna forma. De todas maneras, siempre contarán con nosotros en caso de que necesiten algo.

SpinFly asintió y comenzó a traducirle a su hermanito para que estuviese al corriente de todo lo que decía la Manager del parque, quien los miraba fijamente, en cierta actitud de “¿te he visto antes?”. De hecho, ambos humanoides le parecían familiares, más no ubicaba de donde… al final se encogió de hombros y decidió restarle importancia al asunto, ya que lo único que contaba era que tenía dos atracciones nuevas y prometedoras.

—Dice SpinBall que está de acuerdo, mademoiselle— dijo finalmente SpinFly — ¿cuándo comenzamos?

—Comenzarán esta tarde, ya que abrimos después de las dos, pero iré mostrándole su área, les presentaré a su Control Master y luego ustedes conocerán el parque para que no se pierdan ¿ça va?

—D’accord, mademoiselle— contestó nuevamente SpinFly y tradujo para su hermano. Luego ambos mostraron su aprobación al unísono.

*****************************


Al otro lado del parque, GiantDrop se encontraba investigando por Internet. Aunque no era ningún “as” informático, había aprendido lo suficiente como para defenderse bien con las computadoras.

“Escándalo en Francia, incesto”, fue lo primero que tecleó, ya que no conocía el nombre de los humanoides que había visto anoche en plena faena sexual. Le salieron mil y un resultados por Google, cada uno más disparatado que el anterior.

—Zum donnerwetter…— masculló en alemán y probó “Incesto, humanoides, Francia”. Esta vez le salieron resultados extrañísimos, coronados con cosas como “futuro” y “ciencia ficción”. Estuvo a punto de desistir cuando un titular le llamó la atención:

“Escándalo en Francia por relación incestuosa entre dos famosos humanoides”


Rápidamente cliqueó y apareció el artículo que tanto quería; comenzó a leer con celeridad:

“No todo es algodón y globos en la feria parisina “La Bonne Aventure”, lugar que normalmente sirve para esparcimiento y recreación de todos, y ahora sumido en un engorroso escándalo luego de que dos de sus atracciones “humanoides” fueran vistas besándose en público”.


GiantDrop frunció las cejas; no le gustaba la forma en que el autor colocaba el término “humanoides” entre comillas, le sonaba a desprecio o sarcasmo ¡condenados humanos que aún no terminaban de entenderlos!

Siguió leyendo.

“El escándalo surgió no exactamente por el hecho de que dos humanoides (conocidos como los “Spinning Brothers”) fuesen vistos besándose, sino el saber que eran consanguíneos. Esto provocó tal revuelo que el parque estuvo cerca de ser clausurado y censurado…”


—Estos humanos todavía necesitan madurar y evolucionar…— murmuró GiantDrop con una mueca —hacen demasiado escándalo por estupideces. Está bien si no les agrada el incesto, pero nada les cuesta dejarlos en paz…

<<Aunque no puedo hablar demasiado… porque estoy a punto de chantajearlos con esto mismo…>> pensó súbitamente <<veo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, dicen por ahí>>

Cuando deslizó la pantalla al fondo, se topó con una foto de los dos hermanitos; sin duda eran los mismos que había visto en plena dicha carnal la noche anterior. Sonrió ampliamente y le dio a “imprimir”.

<<La diferencia entre esos humanos y yo es que yo los usaré para mi placer privado, no para ponerlos de portada en alguna revistita de mala muerte…>> volvió a pensar <<Además, no me interesa escribir aburridos chismes faranduleros… lo mío es el placer en la época de celo, nada más>>

*******************************


—Tu as fait un bon travail, SpinFly— sonrió Natalyo, el Control Master asignado para los Spinning Brothers — ¿Viste? Todos querían subirse en ti, y no hablemos de tu hermanito… ¡fueron la sensación de todo el parque!

Naturalmente había sido así, aunque algunos devolvían sus almuerzos apenas terminaba el “paseito”, pero no era nada comparado con que algunos imprudentes lo habían hecho aún sin que SpinFly se terminara de transformar; ¿el resultado? Estaba cubierto de aquellas asquerosas devoluciones.

Eran casi las seis de la tarde y ya oscurecía; los hermanitos, acostumbrados como estaban a que a esa hora todavía el sol calentara, el ver que oscurecía tan pronto simplemente les producía la sensación de estar en la dimensión desconocida. SpinBall gorjeó largamente.

—Vamos al cuarto, tanta oscuridad no me gusta…—

El Control Master rió no sólo ante el curioso sonido que SpinBall emitió, sino también ante su comentario.

—Te acostumbrarás, petit. Así son las cosas en Venezuela… lo único bueno es que el sol calentará lo suficiente durante la mayor parte del año, excepto en diciembre que hay invierno, pero nunca como allá en Francia…

SpinBall hizo un mohín de tristeza ante el recuerdo de su país donde aterrizó por primera vez; SpinFly lo notó y ofreció a Natalyo una sonrisa de disculpa.

—Descuida, es sólo que tiene un poco de nostalgia… aun le falta acostumbrarse a muchas cosas.

—Lo sé, pas grave, petits…— les hizo un gesto con la mano —SpinFly, será mejor que tomes una ducha… aprovecha ahora que no hay mucha gente y puedes escabullirte a la sala de duchas…

SpinFly se dirigió nuevamente a su hermanito:

—Petit, pide un par de Shookin Kolas en el kiosco y adelántate al cuarto. Yo me tengo que duchar, pero volveré pronto ¿ça va?

SpinBall arqueó las cejas en un gesto de sorpresa. SpinFly nunca le decía de adelantarse, siempre volvían juntos al cuarto… pero aquello eran tiempos pasados, pensó el pequeño disco giratorio con tristeza. Ahora tenían que disimular porque no estaban al cabo de saber si alguien aquí sabía del follón suscitado en Francia… lo mejor era la discreción.

— ¿SpinBall?

—Eehh, oui, ça va, mon frère. Te veré en la habitación más tarde…— tuvo el impulso de abrazar a su hermano, pero la presencia de Natalyo lo cohibía. Finalmente se alejó de mala gana.

<<Lo siento petit…>> pensó SpinFly, encaminándose al cuarto de duchas <<Pero hay que hacerlo, sino sospecharán y nos agarrarán de sopita…>>


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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 5:50 pm

Mientras SpinFly se internaba en la sala de duchas, ignoraba que otro humanoide lo había estado vigilando: el temible GiantDrop.

Luego de imprimir el artículo, la perversa torre rubia había comenzado a patrullar la zona, -como quien no quiere la cosa- vigilando a los dos pequeños discos giratorios; ya había ubicado su área de trabajo -la cual al parecer compartían por turnos- e incluso al Control Master, un humano de nombre Natalyo. Vaya, si supiese qué clase de humanoides tenía a cargo.

Siguió a SpinFly al cuarto de duchas… pero inmediatamente, a sus finas narices llegó el nauseabundo olor de las devoluciones humanas. GiantDrop gruñó y bufó de puro asco: condenados humanos que comen antes de subirse a las atracciones… deberían multarlos por cada vomitona que les lanzaran encima, a ver si con eso seguían con ganas de comer y subirse a las atracciones fuertes.

Mientras GiantDrop vigilaba, SpinFly se duchaba y canturreaba alegremente “La vie en rose” con cierto estilo desafinado. La torre rubia tuvo que contener la risa ante lo cómicamente idiota que sonaba aquel minúsculo disco giratorio cantando la célebre canción de Edith Piaf… y más aún, que cantara una pieza creada por quien llevaba una vida licenciosa, según ciertos humanos bocones.

Irónico, irónico.

—Un grand bonheur qui prend sa place…— canturreó SpinFly mientras terminaba de secarse y salía de la ducha… sin embargo, cuando asomó la cabeza, se quedó completamente helado.

Un humanoide que debía sobrepasar los dos metros de estatura estaba frente suyo, bloqueándole la salida. Inmediatamente SpinFly sintió la sangre congelarse y la electricidad írsele de las venas; su rostro palideció totalmente.

— ¿Quién eres tú?

GiantDrop no le respondió, sólo se limitó a mirarlo fijamente; en realidad estaba absorto oliendo un excitante perfume proveniente del pequeño disco giratorio: el de su miedo combinado con las feromonas. Gruñó de placer y esbozó una gran sonrisa que sólo provocó que al otro le flaquearan las piernas del más puro temor.

— ¿Por qué me miras así? ¿Quién eres y qué es lo que quieres de mí? —inquirió SpinFly, retrocediendo y mirando desesperadamente a todos lados, buscando un rincón por donde escabullirse.

GiantDrop seguía sin contestar, tan sólo estudiando a su víctima; era demasiado hermosa, y a juzgar por su cuerpo perfectamente moldeado y su punzante olor corporal, era un disco giratorio bastante maduro, casi de su edad. Benditas criaturas, desde Tierras de Atracciones Mágicas no veía uno así de hermoso.

Se abalanzó contra su víctima y lo sostuvo rodeando su cuello con un poderoso brazo y empleando el otro para sostenerlo firme; vaya que si era arisco aquel disco giratorio, porque se debatía y forcejeaba sin parar, como si en ello se le fuera la vida. De repente, GiantDrop se sintió nuevamente como en su tierra natal cuando iba a cazar víctimas para saciar su apetito sexual durante el celo. Aquella perspectiva le alborozó de sobremanera, dándole ánimos para seguir forzando a aquel pequeño disco giratorio.

Ronroneó largamente en su oído y luego le lamió la mejilla pausadamente. Su víctima reaccionó temblando con violencia y exudando feromonas. Era evidente que reaccionaba ansiosamente a sus toqueteos.

—Bonjour, petit— lo saludó en francés —He venido porque deseo prrobar tu cuerrpo herrmoso y madurrado… desde que te ví he querrido hacerrlo.

Pudo oler jabón y agua, unido al “perfume” natural que ya traía encima, y aquello lo excitó todavía más. GiantDrop ronroneó de placer.

—Hueles tan delicioso que no hace sino darrme más ganas de comerrte…— llevó una de sus gigantescas manos hasta el pubis y la entrepierna de SpinFly, que aun eran planas más no tardarían en reaccionar a los roces y suaves pellizcos que le administraba GiantDrop.

— ¡Te lo suplico, no me hagas esto! —rogó SpinFly, nervioso. GiantDrop hurgó una parte de su armadura y sacó el artículo que había impreso horas atrás para mostrárselo como si fuese la tableta de piedra de los diez mandamientos.

—Sé muy bien quien eres, petit. El trato es muy sencillo: ríndete sin chistar, y te prometo una estancia tranquila fuera del escándalo que armaron por lo que haces con su hermanito…

Por un momento SpinFly pensó que estaba soñando aquello ¡Dios, menos mal que SpinBall estaba a salvo en el cuarto! Sino el pobre saldría más traumatizado de lo que ya estaba…

—Mais, mais, ¡eso es mentira! ¡Nosotros no hicimos nada, son esos humanos mentirosos! —se defendió SpinFly, pálido y tembloroso; GiantDrop lo miró fijamente y negó con la cabeza.

—Conmigo no funcionarán esos cuentos petit, porque anoche, ustedes cometieron el gravísimo error de dejar las cortinas sin cerrar…— GiantDrop pegó la nariz de la de SpinFly —YO los vi… vi como penetrabas el culito de tu hermanito con tu puño, y los oí gemir claramente de purro disfrute. Además, ustedes “apestaban” a feromonas, que fue otra cosa que me atrrajo a ustedes esa noche…

Inmediatamente -y con horror- SpinFly se dio cuenta que lo que había olfateado aquella vez no había sido simplemente su imaginación; había una presencia cerca que los estaba observando, y esa presencia resultó ser esta gigantesca y hambrienta torre humanoide.

—S’il vous plait, laissez moi tranquille…— suplicó SpinFly débilmente, al borde del llanto —No hicimos nada, lo juro… son sólo…

—Cállate y escucha, que creo que estás muy viejito como para lloriquear: no me vengas con que esto del incesto entre ustedes es una mentirra; sé que te encanta follarte a tu hermanito bonito con cualquier cosa que tengas a la mano…— clavó sus ojos azules en los multicolores de SpinFly —yo podría denunciarte con la Manager para que te eche de aquí y te arme tremendo follón como el que viviste en Francia, así que espabílate y entiende tu situación: o aceptas ser mi esclavo, o te las verás en los tribunales…

GiantDrop estaba de lo más excitado con la reacción del viejo disco giratorio: estaba tembloroso, asustado, temiendo no sólo por él sino por su hermanito. La reacción era a pedir de boca.

Viendo que el otro no le contestaba, la torre interpretó su silencio como sumisa aceptación.

—Espero que al fin me hayas entendido, franchute humanoide…— lo forzó a abrir la boca y le embutió el artículo impreso en ella, a modo de mordaza —ni se te ocurra escupirla o te irá peor. Esto lo tendrás para que medites un rato en silencio.

<< ¿Debo estar soñando todo esto?>> se preguntó SpinFly mientras era acostado violentamente contra el suelo frío de cerámica <<¿Esto de veras está sucediendo?>>

Pensó en SpinBall, en su tierna sonrisa, y el daño que le haría si este gigante lo hiciese pasar por esto… ¿qué sería peor? ¿El ser echados de Ciudad Mágica y enfrentar a los tribunales, o vivir una vida de esclavitud sexual a manos de una torre humanoide en celo?

Sintió las grandes manos de GiantDrop acariciarle el pecho y luego bajar a explorar todo su cuerpo; tocaban y apretaban sus muslos, disparándole escalofríos que recorrían toda su fisonomía… hasta que tanta excitación le provocó una erección, que apareció grande y brillosa ante los ojos hambrientos y morbosos de la torre rubia.

—Hay reacción aquí abajo…— ronroneó GiantDrop — ¿te gusta lo que te hago, petit? Todas mis víctimas lo terminan disfrutando…

SpinFly lo miró disgustado, y escupió violentamente la bola de papel que GiantDrop le había embutido en la boca.

— ¡Allez, connard! Te equivocas si formaré parte de ese montón, maldito chantajista, torre estúpida y con maní en el cerebro…

GiantDrop alzó la cabeza y emitió un rugido grave muy similar al de un león; era el lenguaje nativo de las torres humanoides.

—Te dije bien claro que no te quitaras esa maldita bola de papel… definitivamente eres masoquista, condenado disco giratorio…— pellizcó dolorosamente los testículos de SpinFly —ahora te daré suficientes razones para lamentarte, petit idiot.

Haciendo uso de sus largos y gruesos dedos, penetró la virgen cavidad anal de SpinFly, tanteando hasta localizar el punto G y acariciarlo con cierta brusquedad. Mientras hacía esto, usaba la otra mano para inmovilizar a SpinFly por los tobillos, manteniéndolos alzados y rectos.

—Como se nota que tu hermanito no te ha tocado por aquí…— gruñó GiantDrop, mirando a SpinFly con ojos morbosos —demasiado apretado, diría yo… ¿es que somos vírgenes, acaso? Entonces sentirás mis dedos y mi sexo de maravilla, putita giratoria…

Inmovilizó las piernas de SpinFly haciendo uso de las suyas, a fin de poder tener ambas manos libres y maniobrar mejor. Se deleitó girando y removiendo con sus largos dedos, así como estimulando el punto G hasta que SpinFly ya no podía dejar de gemir de placer.

—Mais, mais… ¡ah! —SpinFly sentía su rostro arder más y más, parte de su reacción involuntaria al placer al que era forzado a sentir. No podía creerlo, ¡estaba disfrutando esta aberración! Y lo peor del caso es que la torre rubia parecía percibirlo y regocijarse con eso.

I'm a punk I'm a sinner
I'm lost new beginner
I'm halfways giving up
I'm a threat to myself


— ¡Maudit connard! Seguro vienes de alguna familia disfuncional para andar comportándote así…— protestó SpinFly, aun negándose a rendirse tan fácilmente a su torturador —Seguro tus papás compartían este retorcido estilo de vida tan clásico de los de tu raza ¿eh?

Por un momento, GiantDrop detuvo lo que hacía y se quedó mirando a SpinFly fijamente. Fue como si de repente éste, con sus palabras, hubiera abierto una caja de Pandora.

—Eso no te interesa, petite saloppe…— dijo GiantDrop con una sonrisa —No es de tu incumbencia qué me enseñaron mis padres o si vengo de alguna familia disfuncional…

Por primera vez desde que llegó a Ciudad Mágica, GiantDrop se vio recordando a su padre, una torre realmente monstruosa de tres metros de altura y grandes ojos azules rayados, como los de Mega-Drop. Déspota y dictatorial, le imponía normas muy elevadas de comportamiento, y lo había criado con la máxima de “puedes dominar a quien quieras, no importa su tamaño… pero el día que fracases, no podrás volver a dominar jamás”.

Su madre, una torre de casi el mismo tamaño de GiantDrop, era una humanoide semejante a lo que los humanos llamarían “arpía”; al igual que su esposo, era igual de déspota y frecuentemente tenía peleas borrascosas con él. A menudo, GiantDrop tenía que observarlos peleando y cayéndose a puñetazo limpio; a su mente acudió la imagen del golpeado y enfadado rostro de su madre.

I'm a bit suicidal
I'm my own worst rival
Train wreck, white trash, freak, maniac, psycho
I'm a troublemaking rebel
Made a deal with the devil
I'm way past ever coming back


—Tu padre es un idiota, hijo,— le había dicho ella —sé que te ha criado con aquello de que puedes dominar a quien quieras, pero él lo lleva a extremos insospechados…

Por otro lado, cuando hablaba con su padre, el señalaba burlonamente a su madre:

—No la escuches, está resentida porque la dominé nuevamente; la vida de una torre es un dominio perenne, hijo. No podrás vivir sin dominar a otros humanoides, de la misma manera que domino a tu madre.

De repente, la voz de SpinFly trajo a GiantDrop a la realidad.

—Voy a aceptar tu chantaje, GiantDrop…— murmuró el humanoide francés —pero no toques a mi hermano pequeño… por favor, que él no podrá soportarlo…

SpinFly pensó nuevamente en SpinBall, y la sola idea de que GiantDrop le hiciese esto lo dejaba paralizado de miedo. No quería ver a su pequeño sufriendo, por dios, que le rompería el alma de forma irreparable.

—Entonces no hay trato, petit— dijo la torre rubia, intensificando la caricia en el punto G de SpinFly —tú y tu hermanito deben ser míos. O eso, o te denuncio mañana mismo con la Manager…

— ¡MAIS QU’EST-CE QUE TU VEUX! — vociferó SpinFly, estallando en llanto — ¡Nom de Dieu, GiantDrop, pas mon petit! ¡Je t’en prie, pas mon petit! Aceptaría si supieses al menos de dulzura o mínimo de suavidad… ¿pero qué diablos sabes tú? SpinBall no podrá soportar lo que me haces… si se ha dejado hacer tantas cosas es por eso, porque he sido suave con él, ¡nunca le hice daño!

Ante aquellas acusaciones, GiantDrop detuvo sus maniobras y encaró directamente a SpinFly a los ojos con una mirada distinta.

—No me subestimes, SpinFly. No soy ningún villano barato sacado de alguna película de mala muerte. No todo en mi es brutalidad, y te lo demostraré…


Última edición por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:52 pm, editado 1 vez
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 5:53 pm

Dicho esto, se dispuso a penetrar a su víctima: volteó el cuerpo del pequeño disco giratorio para acomodarlo en una postura a gatas, y finalmente consumó el acto sexual. La penetración, aunque decidida, fue lenta, haciendo que muchas sensaciones estallasen dentro de SpinFly como cohetes artificiales: primero la sensación de tener algo en su interior, segundo, el sentirse humillado y chantajeado, y la tercera, manipulado de alguna forma por su torturador.

Los ojos multicolores de SpinFly se llenaron de lágrimas de dolor. Muy pronto el pequeño disco giratorio sintió como corrían cálidos hilos de sangre lila entre sus piernas y muslos. Dejó salir un pequeño gemido de dolor, pero la excitación -absolutamente involuntaria- actuó como alguna especie de misericordioso sedante para calmar a SpinFly.

—Trata de ver esto por el lado positivo; nadie pensará de ti como un incestuoso porque tienes pareja. A la gente estúpida y superficial le basta con que aparentes seguir sus malditas normas convencionales para que te ignoren y te dejen en paz…— GiantDrop lamió su mejilla sonrojada y saboreó sus lágrimas. Luego usó sus grandes manos para acariciar aquellos hermosos muslos y complacerse en la fragilidad de aquellas piernas. Incluso probó a acariciar las nalgas firmes y transpiradas de puro aroma de feromonas; la torre rubia aspiró con placer, esnifando el aire y luego inclinándose muy cerca del cuello de SpinFly.

—Tienes más de cuarenta años ¿no? tu olor lo delata; tienes un aroma fuerte y sensual. No me extraña que también tu hermanito se vuelva loco oliéndote…— se inclinó un poco más y probó la tersura del cuello de SpinFly —Delicioso…

De repente, la voz del padre de GiantDrop resonó en su mente, espectral.

Por otro lado, GiantDrop, parece que no podrás dominar del todo… siempre pareces suavizarte antes o después… ¿debería pensar que me has fallado, hijo?

¿Debería pensar que me has fallado, hijo?


<<No lo sé, papá, no lo sé… entre tú y mi madre, Hitler, los Nazis y todos los humanoides que he conocido hasta hoy -incluyendo este disco giratorio-, me van a volver loco a punta de pura confusión…>> pensó GiantDrop, como respondiéndole mentalmente <<Papá, déjame hacer mi vida…>>

I get more and more strange
I'm going insane I'm building it up
Just to break it down
You get what you see
the product of a dysfunctional family


Déjame ser…

—Insisto, SpinFly… si aceptas, la pasarás muy bien. Puedo portarme bien si me obedeces…— tomó en brazos al pequeño disco francés y lo sentó sobre su erección, deslizándolo lentamente pero asegurándose de que sintiera cada centímetro en su interior, que ahora era cálido y agradablemente acogedor. SpinFly gimoteó, cerrando los rosáceos párpados.

—Y no dañaré a tu hermanito. Él disfrutará tanto como tú ahora mismo…— añadió, deslizando la manaza por el pecho y abdomen de SpinFly, sintiendo cada músculo de esa zona —A mi sólo me interesa tenerlos de esclavos sexuales, no como esos humanos que buscaban ponerlos de portada en sus revistitas baratonas…

Pudo sentir como SpinFly se relajaba un poco y dejaba de forcejear… pero bien podría deberse a otra razón; cansancio por ejemplo. Después de todo, luchar cuerpo a cuerpo con una torre humanoide que le doblaba el tamaño era demasiado para un minúsculo disco humanoide.

—Sé mi esclavo, SpinFly…— insistió GiantDrop, recostando la espalda del disco humanoide contra su pecho fornido y separando sus piernas lo más que podía —y tendrás más de este placer que te estoy haciendo sentir…

Sé mi esclavo…
Mi esclavo…
Esclavo…
Sé mi esclavo, SpinFly…


<< ¿En qué lío me he metido yo? ¿Por qué me tiene que pasar esto?>> se preguntó SpinFly, medio lúcido, medio aturdido de placer. La repentina suavidad de GiantDrop, unido a lo intenso de sus caricias y la acción del celo debilitaron su resistencia y ahora no se hallaba sino disfrutándolo. Por un momento, SpinFly se odió a sí mismo por no ser capaz de resistirse, pero… ¿acaso lo hizo a la hora de tirarse a su hermano en las duchas aquella vez?

No, absolutamente no.

¿Acaso pensó en las consecuencias de despertar el amor malsano y la atracción anti-natural que sentía hacia su hermano? ¿Acaso pensó en que derivaría en cosas malas?

La respuesta nuevamente era un rotundo NO.

<<Entonces supongo que esto es un derivado de mi decisión de unirme sentimental y sexualmente a mi hermano…>> resolvió SpinFly, con la culpabilidad ardiendo en lo más profundo de su ser <<debo aceptarlo entonces… todo tiene un precio, y esto, definitivamente, ha sido de lo más caro…>>

—Oui, GiantDrop…— asintió SpinFly finalmente —Nous serons à toi… j’accepte votre offert.

—Très bien, petit SpinFly…— ronroneó GiantDrop, satisfecho con su rendición —No te arrepentirás…

En ese instante, los gritos y gemidos que provocó el orgasmo de ambos humanoides resonaron en la sala de duchas esa noche en Ciudad Mágica. Sin embargo, lo que no se percibía en esos gritos de aparente dicha era que muchas cosas cambiarían en la vida de SpinFly, y por ende, en la de su hermano SpinBall también.

Y para siempre…

Continuará…

Nota final: He aquí un glosario de las expresiones en francés empleadas en este texto:

1- Bonjour, petit: Buenos días, pequeño.

2- Oui, c’est vrai: Si, es cierto

3- ¿Ça va?: ¿Está bien?

4- D’accord, mademoiselle: De acuerdo, señorita

5- Tu as fait un bon travail, SpinFly: Has hecho un buen trabajo, SpinFly.

6- Pas grave: No pasa nada

7- Oui, ça va, mon frère: Si, está bien, hermano.

8- Un grand bonheur qui prend sa place: Una gran felicidad que toma su lugar*

9- Mais: Pero

10- S’il vous plait, laissez moi tranquille: Por favor, déjame tranquilo

11- ¡Allez, connard!: ¡Vamos, cabrón!

12- Petit idiot: Pequeño idiota

13- Maudit connard: Maldito cabrón

14- Petite salope: Pequeña puta

15- ¡Mais qu’est-ce que tu veux!: ¡Pero qué quieres!

16- ¡Nom de Dieu, Giant-Drop, pas mon petit! ¡Je t’en prie, pas mon petit!: ¡Dios mío, Giant-Drop, no mi pequeño! ¡Te lo ruego, no mi pequeño!

17- Oui, Giant-Drop…Nous serons à toi… j’accepte votre offert: Sí, Giant-Drop, seremos tuyos… acepto tu oferta.

* De la canción “La vie en rose” de Edith Piaf.


Última edición por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:54 pm, editado 1 vez
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:00 pm

Muy buenas tengan una vez más, señoras y señores XD

Tengo el agrado de ofreceros el tercer capítulo de Mea Culpa, con más ardides preparados para nuestra particular y afrancesada parejita incestuosa. Esta vez las cosas se pondrán más dificiles para todos, no sólamente para los hermanitos; incluso para las mismas torres humanoides, ya que no todo puede salirles como lo planean ¿cierto?

Bueh, mejor me dejo de mariqueras XD, he aquí las advertencias de rigor:

1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.

2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!

3- Esta historia contiene incesto (relaciones entre hermanos).

4- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.

5- Las expresiones en francés, inglés y alemán empleadas en este texto serán agrupadas en un glosario al final.


Mil gracias a todos aquellos que me han apoyado en la realización de esta serie ya sea mediante sugerencias o reviews… ¡os quiero burda!

Atentamente,

Selene18 “The Spicy” Darkside & Zuster

Mea culpa -ab imo pectore-


Capítulo 3: Un horrible vía-crucis.

Tras lo que pareció un infierno sin fin, SpinFly retornaba a su habitación; allí le esperaba SpinBall, pero completamente dormido. Probablemente había sucumbido al cansancio, pues aquella criatura -al igual que él mismo- estuvo trabajando sin parar. Mentalmente, SpinFly agradeció que no lo viera llegar, o de lo contrario tendría que enfrentar a sus preguntas…

<<Aunque sé que tarde o temprano tendré que explicarle todo lo acaecido con ese demente de Giant-Drop…>> pensó el humanoide francés <<porque por desgracia… mi pequeño hermano fue involucrado contra su voluntad…>>

Al pensar esto y volver a mirar a su hermano, con su carita angelical, sintió como se le salían las lágrimas. Se llevó una mano a la boca y sollozó en silencio, mientras acudían, fugaces pero acusadoras, imágenes horribles del sufrimiento de su hermano a manos de aquella torre demente…

No me subestimes, SpinFly. No soy ningún villano barato sacado de alguna película de mala muerte. No todo en mi es brutalidad, y te lo demostraré…

<<Si lo eres, maldito hijo de perra>> pensó SpinFly, con la mirada nublada de dolor <<La brutalidad no necesariamente es física… hay brutalidad psicológica, y es con esa con que precisamente nos estás matando…>>

Y no dañaré a tu hermanito. Él disfrutará tanto como tú ahora mismo…

<<Si claro…>>

Seguidos de aquellas palabras regresaron a su mente los recuerdos de hace unas horas atrás en la sala de duchas; pudo recordar con espantosa claridad el descomunal cuerpo de Giant-Drop, la sensualidad malsana de sus caricias, la penetración dolorosa pero placentera y también las apremiadas palabras susurradas al oído:

Sé mi esclavo, SpinFly… y tendrás más de este placer que te estoy haciendo sentir…

De repente, SpinFly se llevó las manos a la cabeza, como si le hubiese dado una gran migraña; apiñó los ojos con fuerza y más lágrimas fluyeron tibias por su rostro. Al mismo tiempo sentía a su cuerpo traidor excitarse con sólo recordar todo aquello. Era una batalla dura, demasiado dura; por un lado estaba rabioso y dolido por haberlo chantajeado, pero por otro, estaba anhelante de volver a sentir esas brutales caricias propinadas por unas manos que eran el doble de las suyas. Era la colisión brutal de la rabia, el rencor y el deseo carnal juntos.

—SpinFly ¿qué sucedió? —preguntó SpinBall, quien se había despertado por el sollozo de su hermano — ¿Por qué lloras?

SpinFly, quien aun tenía la visión nublada por las lágrimas y el rictus contraído de dolor, sólo pudo sentir la tibieza y tersura de las manos de su hermanito; su voz cándida, de imperturbable ternura, inundaron sus oídos.

—Te has tardado tanto, hermano… tanto…— murmuró SpinBall, abrazándolo —quise ir a buscarte, ¡pero me sentí tan cansado! Hermano, hermano…

Cuando le escuchó decir “¡hermano, hermano!” SpinFly dejó salir un sollozo desgarrador y rompió a llorar con todas sus fuerzas; fue como si los diques se hubiesen roto y la represa estuviese fluyendo enfurecida a través de los ojos tornasolados de SpinFly. SpinBall no aflojó el abrazo, más bien lo apretó con desmedida fuerza.

—S’il te plaît… SpinFly, que voy a llorar también…— el pequeño SpinBall emitió un gorjeo apagado y triste, y luego restregó su mejilla pintada contra la de su hermano mayor —por favor, dime qué te ha pasado, nunca antes te ví llorar de esta manera…

Lo llevó a la cama y lo recostó; luego le ofreció una lata de Shookin’ Kola.

—SpinBall…— comenzó SpinFly —alguien sabe quienes somos…

A medida que SpinFly le contaba todo lo sucedido en el cuarto de duchas, los ojos de SpinBall se abrieron como platos y su rostro comenzó a palidecer más y más.

—Me ha obligado a aceptar un pacto horrible a cambio de su silencio y de favorecer nuestra estadía aquí, SpinBall…— sollozó SpinFly —me dijo que si tú y yo nos entregábamos a él cuando fuese la época de celo, entonces no diría nada sobre nuestra relación…

— ¡Mais SpinFly! —exclamó SpinBall, asustado — ¿Qué acaso no le dijiste que todo ese follón del incesto era mentira?

Ante esto, SpinFly permaneció en silencio por minutos que fueron eternos. Finalmente respondió en voz baja:

—Él nos vió.

SpinBall palideció todavía más.

— ¿Qué…? ¿Qué… qué dices? ¿Cómo?

—Aquella noche… cuando creí olfatear algo… era él, que estaba espiándonos. No había sido mi imaginación, petit…— respondió SpinFly, con voz quebrada —Él fue testigo de cuando tuvimos relaciones. Me dijo que lo vió todo, y que además habíamos hecho tanto escándalo y olíamos tanto que eso fue lo que lo atrajo hasta la ventana de nuestro cuarto…

SpinBall se cubrió los ojos y emitió un gorjeo de miedo y tristeza ¿ahora qué iban a hacer? tan sólo imaginar a una gigantesca torre humanoide hambrienta y en celo se le erizaban sus microscópicos poros corporales.

—Sé fuerte, petit…— sollozó SpinFly —estoy seguro que él se cansará de nosotros pronto y nos dejará en paz…

— ¡Mais non! SpinFly, si se cansa simplemente nos delatará… tendremos que mantenerlo siempre “entretenido y satisfecho”…— SpinBall emitió otro gorjeo asustado —Pero… todo lo que quiere es… sexo, ¿no?

—Como todo humanoide, petit… recuerda que no tenemos tal avaricia por dinero o bienes materiales, como los humanos. Mientras bebamos agua electrificada, follemos y tengamos un techo donde vivir, nuestra vida es sencilla. Así era en Tierra de Atracciones Mágicas, ¿recuerdas?

—Si…— susurró SpinBall, asintiendo —y resulta que aquí hallamos todo eso, pero para conservarlo tenemos que someternos a una torre mandona y déspota ¿me equivoco?

—Así es…— asintió SpinFly, con una mueca de dolor —Ya a mi me dio lo que me merecía y estoy hecho mierda, petit… pero me dijo que también quería probarte…

—Mais, mais… es una torre… ¡ellas son brutas y pegan duro! ¡Nunca tienen delicadeza!

Delicadeza, delicadeza…

No soy ningún villano barato sacado de alguna película de mala muerte. No todo en mi es brutalidad, y te lo demostraré…

—Él me aseguró que no te dañaría, petit…— SpinFly se restregó contra el cuerpo de su hermano pequeño y entrechocó las manchas multicolores de su rostro con las de él —Él me aseguró que disfrutarías, que no te lastimaría…

—Y… ¿le creíste? —inquirió SpinBall, nervioso —Tengo miedo aun así… pero no hay más salida, ¿verdad? Digo, no tenemos otra que obedecer o nos echarán de aquí…

—Le creí, no sé por qué… pero mas le valdrá que no mienta… porque lo juro SpinBall…— la voz de SpinFly se tornó silbante y coronada de gorjeos llenos de ira duramente contenida —no sé como lo haré, pero lo voy a matar. Puede dañarme todo lo que le dé la gana, pero no a ti, que eres lo más preciado que tengo en este maldito universo de mierda. Eres de los pocos que vale la pena, no tengo más nada…

—Nos tenemos el uno al otro…— le dijo SpinBall, tratando de sonreír, así fuera para contentar a su hermano mayor —estaremos juntos en esto, no voy a dejarte solo. Tú nunca me dejaste, ahora me toca a mi…

Entre gorjeos amorosos, los dos hermanos se estrecharon en un abrazo de intenso afecto. En ese momento no podía haber nada sexual, pero era lo mejor. Ninguno de los dos se sentía con ganas de tener sexo, así ambos estuviesen aún en época de celo.

—Je t’aime, SpinFly…

—Et moi, je t’aime aussi…

********************************


A la mañana siguente, Giant-Drop despertó casi eufórico; su plan para dominar a los Spinning Brothers había salido simplemente a pedir de boca. Tenía a esas dos criaturas hermosas bajo su yugo, y estaban tan asustadas por muchas razones que no se atreverían a desafiarlo ni a llevarle la contraria. Obedecerían y punto.

Sin embargo, a su lado, despertó su compañero de habitación, Mega-Drop; aquella torre humanoide que se había sacrificado voluntariamente para “revivir” el alma de otro humanoide que destruyó en un arrebato de ira y venganza. Abrió sus opacos y muertos ojos ambarinos y miró fijamente a Giant-Drop con su frialdad e impersonalidad habitual.

—Buenos días, amo— dijo en un hilo de voz.

Al verlo despierto, la sonrisa de Giant-Drop se desvaneció totalmente y se redujo a una mueca de incomodidad y culpabilidad. El sólo mirar a Mega-Drop a los ojos le recordaba todo lo que había hecho en el pasado, y por tanto, el hecho de que se merecía que lo llamasen nazi una y otra vez debido a su comportamiento ruin y malvado ¿Qué importaba despreciarlos y recordar el horror vivido en aquella época, cuando en el presente, Giant-Drop seguía comportándose como uno de ellos?

Era demasiado irónico y estúpido a la vez.

—Buenos días, mein kind— le dijo finalmente Giant-Drop, tras recuperarse de la leve impresión. Acercó su rostro al suyo y lo besó suavemente en los labios, aspirando su aroma corporal; Mega-Drop, siempre había sido él. Por ser una torre de caída libre, de alguna manera se sentía más identificado que con otras especies de humanoides.

— ¿Dormiste bien? —preguntó nuevamente, con una sonrisa. Mega-Drop asintió, pero de repente, comenzó a olisquear el aire; sus narices se agitaban constantemente, hasta que finalmente dijo con sencillez:

—Has estado con pequeños discos giratorios… ¿cierto?

<< ¡Zum donnerwetter!>> pensó Giant-Drop, sin esperar aquella reacción. Sin embargo, recordó que la torre dominante no tenía que ser monógama a juro. En realidad, le era permitido tener varios compañeros sexuales.

—Lo sé, mein kind. Son discos giratorios, como ya has dicho, y pronto los conocerás… tal vez me traiga alguno que nos devoremos entre los dos…

Mega-Drop se le quedó mirando largamente, por segundos que parecieron eternos. Finalmente respondió:

—No puedo hacerles daño. Sabes bien que la torre sumisa pierde la voluntad de dañar una vez que ha llevado tiempo estando bajo el yugo de otra.

— ¿Y tu crees que no lo sé, mi pequeño pelirrojo? —contraatacó Giant-Drop —Nadie te ha dicho de hacer daño. De hecho estas dos criaturas son tan exasperantemente tiernas que ni yo mismo les haría más daño del necesario.

Sacó del cajón el artículo que imprimió hace días y se lo mostró.

— ¿Ves a este par de linduras? Ellos dos son nuestras víctimas. Son dos hermanitos que al parecer dejaron que el celo enturbiase su linda fraternidad consanguínea y los humanos estúpidos les armaron tremendo follón… pero yo lo aproveché para chantajearlos…

— ¿Por qué no me sorprende? —preguntó Mega-Drop, inexpresivo… de repente, sintió una enorme bofetada en plena mejilla.

—No me hables así, mein kind. Recuérdate quien demonios manda en tu vacía vida— le recriminó Giant-Drop —Sigo siendo tu amo, pese a todas las vicisitudes.

Mega-Drop permaneció cabizbajo y luego asintió en voz muy baja.

—Si, señor. Perdóneme.

—Así está mejor. —concedió Giant-Drop con una mueca que difícilmente era una sonrisa pero tampoco era de tristeza o incomodidad —Es más, no abras la bocota a menos que yo te lo ordene.

Mega-Drop volvió a asentir en silencio, mientras Giant-Drop le seguía contando sobre su plan de dominar y aprovecharse de los pequeños Spinning Brothers.

—Probemos un poco tu lealtad, mein kind; quiero que esta tarde me traigas al hermanito de SpinFly…— señaló a SpinBall en la foto del artículo —utiliza cualquier medio que consideres conveniente, pero tráelo aquí solo. Será divertido tenerlo para los dos, podemos hacer que se corra entre gorjeos y gimoteos de placer.

—No puedo hacerle daño… es muy pequeño. —musitó Mega-Drop —No puedo, y es definitivo, señor.

—Ya te he dicho que no se trata de hacerle daño… en realidad se trata de que DISFRUTE, mein kind. El pequeño disfrutará tanto que se va a correr de puro gusto. Tú sólo TRÁELO, y ya lo verás.

Mega-Drop bajó la mirada y asintió débilmente. Era evidente que no tenía otra opción sino obedecer a la torre dominante.

—Si, señor…
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:03 pm

Al día siguiente, SpinBall permaneció en el cuarto mientras su hermano mayor salía a trabajar. Mientras no estuviese su hermano, se negaba a abandonar su habitación, ya que en solitario, solía ser muy tímido y asustadizo.

Y desde que SpinFly le contó lo que le contó, menos abandonaba su habitación… aunque sabía que aquel fatídico encuentro sexual con aquella torre hambrienta y chantajista era inevitable, igual no era algo que SpinBall buscase o desease abierta y activamente. Todo lo contrario, prefería postergarlo y darle de largas.

De repente, se oyó un toquido en la puerta; SpinBall, ansioso de ver a su hermano, y sin pensarlo mucho, corrió a abrir la puerta… pero luego deseó jamás haberlo hecho:

Una enorme torre de caída libre aguardaba en vilo; era pelirroja y debía medir al menos dos metros de altura. SpinBall emitió un gorjeo de miedo y cerró la puerta de golpe… sin embargo, la torre pelirroja le impidió cerrar la puerta y usó su fuerza para poder abrirla y así entrar. Cuando logró hacerlo, cerró la pequeña puerta tras de sí y se interpuso entre ella y SpinBall.

—Hola, tú debes ser SpinBall ¿o me equivoco? —preguntó rápidamente en español, sonriendo ampliamente; más luego se dio cuenta que el disco giratorio lo miraba extrañado, sin entenderle nada.

— ¿Qué te pasa, chaparro, acaso no entiendes español? ¿Do you speak English?

SpinBall lo miraba asustado y negaba con la cabeza frenéticamente. Emitió un gorjeo y luego dijo en francés:

—Je ne comprends pas.

La torre pelirroja lo miró boquiabierto unos segundos, y volvió a sonreír… pero a los ojos asustados de SpinBall, era una mueca horrenda, vacía, muerta. Los ojos verdes se llenaron de lágrimas de miedo y horror, ya que no bastando la descomunal y grotesca estatura, aquel ser tenía los ojos y las expresiones más vacías jamás vistas. Casi quería gritar.

Mega-Drop optó por hablarle en rugidos y gruñidos, el idioma primitivo con el cual se entendían todos los humanoides, fueran de la especie que fueran.

—Vas a venir conmigo, SpinBall. Mi señor Giant-Drop desea verte con muchas ganas…— ronroneó un poco y sonrió —así que ven por las buenas, o tendré que forzarte. Tú escoges.

— ¡NO! —gorjeó SpinBall, asustado — ¡Quiero a mi hermano!

—Tu hermanito vendrá pronto, estoy seguro… pero me temo que por ahora vendrás solito…— con pasmosa velocidad, la torre pelirroja saltó sobre SpinBall y lo cogió por las caderas. Como era tan pequeño, sus pies se agitaban frenéticamente en el aire mientras su dueño protestaba.

— ¡POR FAVOR! ¡NO HICIMOS NADA!

Mega-Drop hizo un mohín de incomodidad por el ruido, así que amordazó a SpinBall y se lo llevó al hombro.

—Lo siento, pequeño, pero gorjeas muy duro y nosotras las torres somos algo delicadas de oído…

Dicho esto, se lo llevó a su habitación, que por desgracia, quedaba justo al lado…

******************************


—Giant-Drop no ha llegado…— musitó Mega-Drop. Colocó a SpinBall bocarriba en la cama y le ató las extremidades; luego lo despojó de la réplica, dejándolo vulnerable e indefenso. Miró sus ojos brillantes y asustados, pero siendo el insensible que era, Mega-Drop no comprendía el por qué de tanto miedo hacia su persona.

—Si prometes no gritar, te quitaré esto… pero si gritas, no sólo voy a abofetearte, sino además te amordazaré aún más…— le amenazó Mega-Drop con suavidad, casi arrullador, fijando sus ojos muertos en los vivos de SpinBall, que destellaban de horror.

<<De repente siento nostalgia de sentir…>> pensó Mega-Drop <<Quisiera poder ser capaz de sentir otra vez, la vida es aburrida y gris ahora para mi…>>

Miró otra vez a SpinBall y le quitó la mordaza; el pequeño tosió un poco y guardó silencio. Tan sólo sollozaba en voz baja y apiñaba los ojos a ratos.

—Dime, chaparro… ¿cuál es el miedo que sientes al verme? No soy tan horrible…— gruñó Mega-Drop, acercando su rostro al de SpinBall —En realidad, no siento nada.

En realidad, no siento nada.
Nada, nada.
No siento nada…


—Es como ver a un muerto en vida…— gorjeó débilmente SpinBall, entre sollozos —Tus ojos… no tienen nada, y me da miedo tu sonrisa… ¿Acaso no te has visto en el espejo? ¡Pareces la Gioconda!

Mega-Drop sonrió nuevamente, pero fue exactamente con la mueca de la mujer retratada en la famosa obra que SpinBall mencionaba. Fijo en SpinBall sus ojos muertos, a veces abriéndolos desmesuradamente, lo que hacía su expresión aún más tétrica. SpinBall palideció y cerró los ojos con fuerza, como el niño que está frente a un monstruo de pesadilla. Sin embargo, Mega-Drop ni se inmutó.

—A decir verdad, me dicen por ahí “Monalisa de dos metros”, y no los culpo. Esto, mi estimado, es una decisión que tomé tras pagar las consecuencias de mis actos…— comenzó a relatar Mega-Drop, a fin de distraer a SpinBall y hacerle abrir los ojos —Tomé la decisión de entregar mi “alma” a cambio de que ese ser reviviese y volviera con quienes le quieren.

Cuando terminó de hablar, SpinBall ya había abierto los ojos de nueva cuenta, y esta vez era Mega-Drop el que evitaba mirarlo demasiado, no fuera a asustarlo de nuevo.

—Porque verás, pequeño…— finalizó Mega-Drop —prefiero que sea alguien como yo -que no tiene a nadie- quien ande así, a alguien quien tiene que le quiera, y que sean dos y no uno el que sufra.

SpinBall lo escuchaba boquiabierto; no daba crédito a lo que el otro le relataba… ¿entonces cualquier humanoide podía morir por dentro y quedar aun así con vida? Bueno, así le pasaría si SpinFly muriera. Simplemente la vida dejaría de importar, y para él no existiría otra que estar en las mismas condiciones de Mega-Drop, o peor aún, muerto de verdad, verdad.

Sin embargo, algo que SpinBall no se esperaba era que alguien como esa torre humanoide se hubiese sacrificado por otro.

—Todos tenemos quienes nos quieran…— musitó SpinBall; Mega-Drop meneó la cabeza enfáticamente, como queriendo desmentir al disco humanoide.

—Yo no. De hecho, no tengo a nadie; nadie me quiere ni se preocupan por mí.— si pudiera sentir, su voz transluciría tristeza, pero ahora era nada lo que transmitía —Estoy con Giant-Drop porque me esclavizó y tengo que aceptarlo, ya que me venció en una paliza sexual y psicológica; pero de quererme, nada. Él nunca me querría, y dudo que haya alguien por ahí dispuesto a hacerlo.

Mega-Drop se inclinó hasta que su rostro quedó cerca del de SpinBall; olfateó la piel, conociendo y memorizando olores diferentes. De repente, a sus narices saltó un aroma que le recordaba vagamente al de Merengue; tal vez era su condición de disco giratorio, ya que ambos pertenecían a la misma especie.

—Tu olor me recuerda al de alguien que alguna vez quise,— le dijo, rozando sus labios contra los de su rehén —era un pequeño disco giratorio, como tú…

—No seas así— le dijo SpinBall, de repente suavizado y su temor un poco aplacado —Eres una torre joven, alguien te querrá, y seguramente lo hará de tal forma que volverás a la vida. Te vas a acordar de mí…

Mega-Drop sonrió nuevamente y ronroneó; no era un sonido hostil, ni intimidante, ni siquiera burlón. Era un sonido de placentera resignación.

—Ojala sea así, chaparro…— la torre pelirroja se sentó al borde de la cama, junto a la cabeza de SpinBall —Es aburrido no sentir, ¿sabes?

Pensó nuevamente en Merengue, y en lo solitario que se sentía… ¿Quién de los dos tendría chance de encontrar quien lo amara? De repente, la voz de SpinBall, suave y suplicante, lo despertó de sus pensamientos.

— ¿Me dejas ir? Por favor… tengo miedo.

Por una milésima de segundo, Mega-Drop se sintió tentado a desatar a SpinBall y traerlo en brazos de vuelta a su cuarto; lo veía pequeño, indefenso y asustado, y como ya había perdido su sadismo natural, no disfrutaba para nada verlo así.

Además, seguía recordándole a Merengue, y las cientos de veces que lo sostuvo en brazos y lo acunó.

—No puedo…— contestó abruptamente, justo en el instante que algo le estaba molestando en el pecho; era una molestia vagamente familiar —Tengo que obedecer a mi amo. Es la ley de las torres sumisas como yo.

—Por favor, él no sabrá que tú me dejaste ir…— insistió SpinBall, al borde del llanto —Te lo ruego, yo sé que de veras no me quieres hacer daño, por eso te lo suplico, por favor, por favor…

Mega-Drop se inclinó hasta que su rostro quedó muy cerca del de SpinBall, y fijó sus ojos muertos en los verdes de su rehén.

—Trata de entender, chaparro… es cierto, no planeo hacerte daño, pero soy una torre sumisa, al mando de mi amo Giant-Drop, y no puedo desobedecerle…— rozó nuevamente los labios temblorosos de SpinBall —sin embargo, haré placentera tu estadía aquí. Estoy hecho para dar placer, no para dañar… ¿quieres que te ronronee para que te relajes?

En eso, SpinBall rompió a llorar frenéticamente; eran lágrimas copiosas de miedo las que brotaban de sus ojos verdes, y entre sollozos también se escuchaban gorjeos de miedo. Mega-Drop se inclinó y secó sus ojos, a veces lamiendo las lágrimas, poniendo ternura en el gesto. Mientras lo hacía, entonó una serie de ronroneos arrulladores, aquellos que normalmente se hacen entre torres humanoides para relajarse y dormir.

<< ¿Qué está haciendo?>> pensó SpinBall, aun sollozando; le sorprendió los gestos de cariño, el afán de Mega-Drop por tranquilizarlo, y sobretodo, lo grato que se escuchaban sus ronroneos de torre humanoide << ¿Acaso de verdad quiere que me quede tranquilo?>>

—No sé si esto te tranquilice, pero el amo Giant-Drop no planea hacerte daño. Él sólo quiere divertirse un rato contigo, y luego te dejará ir con tu hermano…— le dijo Mega-Drop entre ronroneos —Pero debes evitar enfadarlo, eso sí… haz las cosas a su manera, y pronto saldrás de aquí.

SpinBall no daba crédito a sus oídos; recordó a su hermano, que lloraba desaforado aquella noche, con el terror que sólo las torres humanoides le daban… ¡no era posible que estuviese exagerando! SpinFly jamás exageraría ni mentiría, él simplemente no era de esa clase.

Él me aseguró que no te dañaría, petit… él me aseguró que disfrutarías, que no te lastimaría…

De repente, la voz fantasmal de SpinFly resonó en su mente, confirmando así las palabras de Mega-Drop. Esto hizo que SpinBall lo mirase con ojos nuevos.

— ¿Lo dices en serio? ¿Puedo yo creer eso? —dijo en un pequeño gorjeo. Mega-Drop asintió con otro ronroneo.

—Él me habló de ti, y me dijo que no planeaba hacerte daño, pero que si quería divertirse contigo a como diese lugar…— de repente, Mega-Drop recordó el artículo donde se relataba una relación incestuosa y todo el escándalo que habían hecho esos humanos patéticos y retrógradas; miró fijamente a SpinBall y le preguntó a quemarropa:

— ¿Es cierto que tienes relaciones con tu hermano?

Aquello le cayó como un balde de agua helada a SpinBall; se estremeció en la cama y gorjeó abruptamente:

— ¡Eso es mentira! ¡Esos humanos mienten!

—Está bien…— concedió Mega-Drop, no dispuesto a discutir con su rehén. Además, muy poco le importaba si era cierto o no. Al fin y al cabo, eso no era su problema; bastante tenía ya con qué lidiar como para enredarse en pleitos mentales con dos humanoides cuyos lazos fraternales y consanguíneos se retorcieron a causa del celo y la estrecha unión entre ellos.

En eso, la puerta se abrió bruscamente y Mega-Drop alzó la cabeza abruptamente; era Giant-Drop, que llegaba con un six-pack de Shookin’ Kolas.

—Oh, mein kind…— le dijo con una sonrisa complacida —Así que lo lograste después de todo.

Continuará…

Nota final:

Glosario de expresiones empleadas en esta historia:

1- S'il te plaît, SpinFly: Por favor, SpinFly

2- Mais non: Pero no.

3- Je t’aime, SpinFly: Te amo, SpinFly

4- Et moi, je t’aime aussi: Y yo te amo también

5- ¡Zum donnerwetter!: ¡Maldita sea!

6- Mein kind: Mi niño

7- ¿Do you speak English?: ¿Hablas inglés?

8- Je ne comprends pas: No entiendo.
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:07 pm

¡Buenas, buenas, la demonia degenerada y malhablada que soy yo ha vuelto!

Esta vez me complazco en anunciaros el capítulo 4 de la segunda temporada de Ciudad Mágica Very Happy en este simplemente decidí mandar muchas cosas al diablo y ponerle mucha perversión; de hecho, este será uno de los capis más explícitos de esta nueva temporada.

Es un capi dedicado además a todos aquellos que me han apoyado por cualquier medio (msn, mail, foro, pm), ya que sin esas valiosas vitaminas para el alma, quizás Ciudad Mágica no avanzaría como avanza hasta ahora. Candy mosha, espero que te guste este lemon, lo hice todo lo cochino y perverso que pude… ¡disfruta!

Advertencias:

1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.

2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!

3- Lemon bastante explícito, narrado con pelos y señales. Si no les gusta ¡NO LEAN!

4- Esta historia contiene fisting (penetración anal con el puño). Si no les gusta ¡NO LEAN!

5- Lenguaje soez por parte de los personajes -no de la narradora, gracias-.

6- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.

7- Las expresiones en francés empleadas en este texto serán agrupadas en un glosario al final.


¡Diviértanse!

Atentamente,

Selene18 “The Spicy” Darkside & Zuster

Mea Culpa -ab imo pectore-


Capítulo IV: Inocencia atormentada


Cuando Giant-Drop se acercó a su pequeña víctima, ésta palideció y comenzó a temblar frenéticamente.

<<Este debe ser el chantajista del que me habló mi hermano…>> pensó SpinBall << ¡Es enorme y temible! A su lado, la otra torre luce angelical, sin duda…>>

—Parece que no entiende español…— comentó Mega-Drop —ni inglés. De hecho, tuve que hablarle en nuestra lengua primitiva, dado el caso que no hablo ni jota de francés.

—Está bien, mein kind…— concedió Giant-Drop —pero sería muy grosero de mi parte ponerme a hablar francés sin tú poder entender un carajo, de modo que los tres hablaremos en nuestra lengua primitiva.

Giant-Drop se sentó junto a SpinBall y tomó su pequeño rostro en su enorme manaza; inmediatamente le llegó el olor de su temor, y con él, los aromas deliciosos y dulzones del celo.

No podía negarlo, era muy, muy hermoso; tenía un rostro suave y juvenil, adornado con pequeñas pintas de tres colores: rojo, verde y amarillo, enmarcado en una mota de cabello anaranjado con reflejos dorados, y que lo usaba tan levantado como SpinFly. Y todo coronado con una expresión infantil e inocente.

Definitivamente esta víctima iba a ser una de las más placenteras, razonó Giant-Drop.

— ¿Entiendes tu situación, pequeño? —le gruñó Giant-Drop —Estoy seguro que tu querido hermano SpinFly te habrá hablado de mi y contado nuestro pequeño trato, así que no veo por qué entrar en detalles…

SpinBall comenzó a gorjear, pero evidentemente asustado de muerte.

—No me lastimes, por lo que más quieras — suplicó a la torre gigante — ¡Te lo suplico, no me lastimes! ¡Haré lo que quieras!

Giant-Drop soltó una carcajada larga y sonora; no era que se burlara del ruego del pequeño disco giratorio, pero por Dios, qué divertidos se escuchaban sus gorjeos asustados; era evidente que como buena torre de caída libre, Giant-Drop disfrutaba el escuchar a sus víctimas suplicar asustadas. El disfrutar con el temor ajeno estaba en su naturaleza, estaba en su ser, en su sangre, en su especie.

—No te haré daño si obedeces y no me sales con estupideces, bolita de pelos naranja; — le dijo con cierto dejo de burla —así que sé un buen pequeño disco giratorio y ábrele tus piernitas a tu papi Giant-Drop.

Le hizo una seña con la vista a Mega-Drop y éste cogió las piernas de SpinBall para mantenerlas abiertas y alzadas. Todo lo hacía con su mirada vacía y distante, como si no tuviese nada que ver con lo que ocurría.

—Así está mejor, niño…— murmuró Giant-Drop, deleitándose con la tersura y brillo de los muslos azabache de SpinBall; al igual que su hermano mayor, tenía sus piernas bien formadas y fuertes. Se notaba a leguas que además eran humanoides con excelente salud.

—Eres mucho más joven que tu hermano…— ronroneó Giant-Drop; deslizó su manaza a lo largo del sexo de SpinBall, lo que disparó una intensa corriente de excitación que estremeció totalmente su cuerpo. Reaccionó gorjeando y gimiendo de placer, con los ojos cerrados; aquella reacción complació bastante a Giant-Drop.

—Eso está muy bien, mein kind; — le dijo la torre rubia, con una sonrisa —de hecho, es lo que anhelo que hagas: disfrutar lo que te hago, y que pidas más, si te es posible.

Sacó de un cajón un extraño objeto fálico y lo paseó frente a los ojos asustados de SpinBall:

—Esto es un consolador inflable, petit…— le dijo, sin perder la sonrisa —nos permitirá medir el nivel de tu “glotonería” anal, por decirlo de una forma “humorística”.

A SpinBall le brillaron los ojos de rabia y humillación ¿y quién carajo se creía aquella torre para emplear esos términos denigrantes con él? En ese momento se le fue la lengua, como pocas veces se le iba:

— ¿Es que acaso a ti nunca te han hecho fisting, eh? ¿Nunca te han metido algo gigantesco por el culo? ¡No seré el primero ni el último, sabes!

Giant-Drop lo miró boquiabierto por un momento, y luego soltó una carcajada estridente; Mega-Drop parpadeó incómodo al oírla.

—Gracias por la información, petit, pero lamento aclararte tres cosas… —le tomó del mentón para obligarlo a hacer contacto visual directo con él —Primero que nada, yo no me he dejado coger, gracias. Segundo, nunca me han hecho fisting por la sencilla razón de que soy YO quien lo hace…

Naturalmente, nada más lejos de la realidad, porque en verdad, Giant-Drop abrigaba algunos recuerdos nada agradables de las primeras -y últimas- veces en que tuvo que dejarse hacer por su padre, aquel bastardo llamado King-Drop.

<<Pero de todas formas, no es que lo vayas a saber, niñato…>> pensó la torre rubia <<Hay cosas que es mejor no saber…>>

Giant-Drop comenzó a pasearle el pequeño juguete inflable, a veces restregándoselo contra la cara y los labios renuentes del pequeño disco giratorio:

—Y tercero, petit SpinBall, no te conviene abrir esa boquita tanto como abres esta cosita entre tus nalgas…— le dijo burlonamente —Porque me puedes tentar a hacerte verdadero daño y quebrar la promesa que le hice a la zorrita de tu hermano mayor…

Acto seguido, introdujo con algo de fuerza el consolador en el interior de SpinBall, tan sólo para poner a prueba su cavidad anal; la notó flexible, bastante, pero era de esperarse, si SpinBall seguramente estaba muy “malacostumbradito” al fisting casi a diario. De hecho, para asombro interno de Giant-Drop, SpinBall no se quejaba demasiado por aquella intromisión, aparte que seguro estaba más ocupado con su rabieta.

De hecho, cuando alzó la vista, vio que SpinBall le sacaba la mandíbula y le gorjeaba muy enfadado:

— ¡Mi hermano no es ninguna zorra! ¡Zorra será tu madre!

Por un momento se hizo el silencio en la habitación; Mega-Drop soltó un silbido y luego una risita.

—Menudo vocabulario tienes, SpinBall… ¿y con esa misma boca besas a tu hermano?

—Cuanta razón tienes, mein kind…— aprobó Giant-Drop, con una mueca indescifrable; ya eran dos los que, de alguna manera, se metían con su familia: primero SpinFly con su mierda de “familia disfuncional” y ahora este mentándole la madre. Se inclinó intimidante sobre SpinBall y lo miró fijamente por unos segundos…

¡PLAF!

Ahora la mejilla de SpinBall ardía completamente; Giant-Drop le había cruzado la cara de un solo manotazo, y tal fue la fuerza que el pequeño disco humanoide pensó que le iba a arrancar la cabeza de un solo golpe.

—Que esto te sirva de lección, maldito franchute bocón. Ve a llamar zorra a la que los parió a ambos, ya que tales hijos, seguramente tales padres. Al menos yo no me he follado a mi señora madre, y de paso, ella nunca fue una zorra. De eso mi padre bien podría estar orgulloso.

SpinBall quería llorar en ese momento; en realidad, todas esas palabrotas eran producto de su descontrol emocional ante semejante situación de humillación y chantaje; además, no toleraba que llamasen zorra a quien más quería en este universo. No lo iba a permitir.

—Recuerda lo que te dije, chaparro: no enfades al amo Giant-Drop…— le aconsejó Mega-Drop, acariciándole la cabellera alborotada; había cierto dejo de fingida ternura en su voz usualmente inexpresiva —porque puede ser muy cruel, y estoy seguro que no deseas eso… ¿o si?

—No me enfadaré más si me pide una disculpa. — dijo Giant-Drop, con tonito venenoso, y luego soltó una risita —Y además me ruegue para que le mida su “glotonería anal”…

—Ya lo escuchaste, pequeño— le ronroneó Mega-Drop al oído —Dile a tu papi Giant-Drop que lo sientes.

SpinBall miró a todos lados, asustado y con lágrimas en los ojos.

—Lo siento.— gorjeó con voz quebrada —No volveré a hacerlo.

—Falta algo…— insistió Giant-Drop, con una sonrisa. Tomó el consolador, que aún estaba entre las nalgas de SpinBall, y lo comenzó a mover cadenciosamente, y a veces oprimía el mecanismo de bombeo que el aparato traía, inflándolo poco a poco en el interior del pequeño disco francés —Mein kind, encárgate tú, que pareces poseer mayor persuasión…

—Dile a tu papi Giant-Drop que quieres que te mida tu “glotonería anal”…— le insistió Mega-Drop con un ronroneo largo —Tú y yo sabemos que te gustan las cosas grandes ¿no? Como los puños de tu hermano… ¿a qué negarlo, pequeño?

SpinBall se negaba rotundamente a pronunciar aquella frase denigrante ¡demasiado había hecho con decirle que lo sentía! ¿Qué demonios pretendía aquella torre abusiva?

— ¡No quiero, no me gusta decir eso! —protestó SpinBall — ¡Es muy feo, ni mi hermano usaría semejantes palabras!

Giant-Drop soltó otra risotada tremenda, y siguió bombeando en el interior de SpinBall, quien ya comenzaba a quejarse por la tremenda presión y “llenura” que sentía.

— ¿Hasta ahora te vienes a quejar? Deduzco entonces que te gustan las cosas grandes…

Dicho esto, le sacó violentamente el consolador inflado, haciendo a SpinBall gritar a todo pulmón.

—Discúlpate correctamente, o haré crecer este juguete otra vez en tu interior; mira que no lo inflé totalmente, y ya estabas lloriqueando…— le amenazó Giant-Drop, mostrándole la enorme “pelota” en la que se había convertido el consolador tras inflarlo varias veces —Ahora abre esa bocota para decir que lo sientes, ¡o te forzaré a abrir otra cosa!

<<Hermano… hermano ¡dónde estás!>> se preguntó SpinBall, ya totalmente desesperado << ¡Te necesito más que nunca! ¡Estos dos gigantes desalmados van a hacerme picadillo!>>

No fue fácil para SpinBall el darse cuenta que estaba de veras a solas con aquellas dos torres crueles; ni siquiera la que pareció sentir un atisbo de piedad por él se compadeció lo suficiente como para dejarlo escapar, y evidentemente la rubia -que era la más cruel y despiadada- no iba a pensar siquiera en dejarlo ir, ni en suavizarse siquiera.
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:09 pm

De repente, Mega-Drop emitió un ronquido que sonó a fastidio.

— ¿Tanto por una disculpa, Giant-Drop? ¡Corta el pinche rollo!

Atónito por lo que acababa de escuchar, Giant-Drop alzó la vista y encaró directamente a Mega-Drop; entonó un rugido bastante amenazador y le enseñó parcialmente los dientes:

— ¿Cómo has dicho, mein kind?

Mega-Drop lo miró impasible, incapaz de sentir el temor o de responder a la mirada retadora de Giant-Drop.

—Digo, cógetelo y déjalo ir; es lo que pactamos ¿no?

Acto seguido, Giant-Drop le alzó la mano, en actitud de cruzarle la cara, pero algo lo hizo frenar a mitad del gesto; permaneció congelado por fracción de segundo, y finalmente desistió de abofetear a Mega-Drop.

—Yo hago las cosas a mi manera… ¡tú mejor que nadie lo sabes, mein kind! Y si a mi me da la gana de forzar a este enano giratorio que se disculpe por sus palabrotas hacia mi madre, que mal que mal, es lo ÚNICO bueno que tengo en este maldito mundo…— había cierto dejo de dolor en la voz tensa y retadora de Giant-Drop —Pues ¡ASÍ SERÁ!

En eso, SpinBall emitió un gorjeo tan, pero tan agudo, que ambas torres se taparon los oídos y gruñeron de pura molestia. Se viraron para mirar a SpinBall, que estaba hecho un manojo de lágrimas y nervios; todo su cuerpo menudo se estremecía.

— ¡Basta! ¡Basta ya! ¡Por favor, dejen de discutir! —suplicó —Él tiene razón, no merece la pena hacer semejante escándalo por una disculpa o por pensar diferente…

Miró a Giant-Drop, aunque por las lágrimas, lo veía borroso y difuso; finalmente, susurró en voz baja:

—Disculpa lo que dije de tu mamá… pero entiéndeme, así como ella es lo único bueno que tienes, también lo es mi hermano para mi, y no puedo aguantar que lo llames zorra sólo por resultar ser mi amante también…— los gorjeos de SpinBall sonaban algo vacilantes, pero mantenían suficiente firmeza como para hacerse entender —Te lo suplico, discúlpame, pero por favor, entiéndeme, tengo demasiado miedo y sólo quiero ir con mi hermano…

No dispuesto del todo a dar su brazo a torcer, Giant-Drop respondió:

—Y supongo que esperas que me disculpe por lo que dije de tu querido “hermanito”, ¿no?

Aún desde su postura acurrucada en el lecho, SpinBall negó frenéticamente con la cabeza.

—Sería inútil esperar que lo hicieras. Tildaste de zorra a mi hermano porque al parecer piensas como todos aquellos humanos retrógradas de allá de Francia…— SpinBall emitió un sollozo —Pero entonces, así como no te fuerzo a disculparte, tampoco me fuerces a mí… después de todo, yo no habría insultado a tu mamá si no hubieses insultado primero a mi hermano.

Giant-Drop sintió como si aquel minúsculo disco giratorio le hubiese metido un puñetazo directo al pundonor; estaba rebatiéndole con toda la inteligencia que era capaz, muy a pesar de su miedo y bochorno. Bueno, no todas se ganaban, razonó Giant-Drop.

—Está bien, eres muy inteligente para ser un disco tan jovenzuelo…— se acercó a SpinBall, que aun yacía enroscado como pelotita negra y brillante sobre la cama —Así que sólo por eso, lo dejaremos como un empate: ni yo te forzaré a disculparte, ni tú a mi. Bastante justo ¿no?

SpinBall asintió, sin dejar de temblar. Giant-Drop prosiguió:

—Sin embargo, petit, tengo algo que objetarte…— lo forzó un poco para que abandonara su postura tensa y se relajara un poco en el lecho —No me compares con esos humanos santurrones con los que ustedes lidiaron. A mi poco me importa que tu hermano sea tu novio también, ni tengo interés en sacar sus lindas caras en alguna revistita farandulera barata. A mi todo lo que me interesa es C-O-G-E-R, y listo. Mal que mal sigo siendo humanoide, y no me llevan esos intereses mundanos de los humanos por chismorrear sobre vidas que no les incumben.

Dicho esto, se abalanzó al cuello de SpinBall y le propinó una andanada de mordiscos que provocaron que el pequeño gimiera con placer y desesperación a la vez. Cada vez que Giant-Drop hundía sus dientes en la tersa piel negruzca, SpinBall se estremecía con fuerza, como si lo tocaran con un hierro caliente; vulnerable como era -amén de indefenso y en total desventaja tanto frente a Mega-Drop como a Giant-Drop- no podía oponer resistencia, aparte que también pensaba que entre más rápido se le entregara, más rápido lo dejaría ir.

Al ver la súbita entrega del pequeño disco giratorio, Giant-Drop se sintió alborozado y eufórico; era la sensación de tener una presa deliciosa totalmente en su poder, como lo dictaba su instinto salvaje de torre cazadora y dominante. Excitado, no sólo le caía a mordiscos en el suave cuello, sino que subía a los labios y los besaba con escalofriante frenesí, y todo manteniendo a su asustada y excitada víctima inmovilizada contra las sábanas.

Mega-Drop contempló aquello distante, sin poder sentir nada en lo absoluto; su instinto de dominar simplemente desapareció no sólo cuando decidió entregar su alma, sino también tras pasar mucho tiempo bajo el yugo de Giant-Drop. Sin embargo, cuando decidió acercarse a ver en qué podía ayudar, se topó con la mirada azul, brillante y depredadora de Giant-Drop, seguido de un rugido similar al de un león enfadado.

—No —le dijo, enseñándole los dientes y rugiéndole —Los dos son MIS presas, pero no compartiré contigo las que YO cace. Cada uno de ustedes me pertenece ¿está claro?

Mega-Drop le respondió sin pensar, con otro rugido igual de fuerte. Sus ojos destellaron por una fracción de segundo.

— ¡Yo quiero tu atención! Además, yo fui quien te trajo a ese pequeñuelo aquí ¿recuerdas?

Sorprendido y descolocado por esta respuesta, Giant-Drop le rugió con tal vehemencia que SpinBall se encogió de nuevo en el lecho, temblando y gorjeando de temor; era como ver dos leones peleando por una presa:

—En primer lugar, es como si YO lo hubiese cazado, porque si mal no recuerdo, YO te ordené que lo trajeras aquí…— contraatacó rugiendo —Segundo, tendrás mi atención cuando a mi me salga del forro, y si no te gusta, ¡entonces lárgate y no regreses hasta nuevo aviso!

Sin emitir ni un rugido más, Mega-Drop se levantó y se fue de la habitación. SpinBall, que había visto todo aquello, advirtió algo en sus ojos muertos que no le gustó.

—Fuiste muy duro con él…— murmuró SpinBall cuando quedó a solas con la torre rubia —él parece necesitar de ti de veras…

Giant-Drop gruñó fastidiado.

— ¿Y ahora vienes tú a darme sermones? ¡Hazme el favor de cerrar la bocota, bola de pelos naranja! Te traje aquí para coger, no para meterme discursos paternales…

Ciertamente Giant-Drop también había visto algo sumamente extraño en los ojos muertos de Mega-Drop: ¿había sido su imaginación, o acaso vio rebelión y celos? No, aquel engaño era lamentable, porque hacía semanas que Mega-Drop estaba como humano tras una lobotomía, totalmente privado de emociones, tan sólo sensible al placer físico.

No solamente eso, también había firmado un papel con los médicos del parque comprometiéndose a cuidarlo, ya que padecía de una enfermedad incurable, que era la baja crónica de voltios. De hecho, por medio de un récipe especial, tenía que traerle al menos una docena de Shookin’ Kolas a fin de evitar recaídas que eventualmente podrían matarlo…

Sin duda tenía que irlo a buscar tan pronto terminara con esta criatura, aunque pensándolo mejor, habían sido tantos los contratiempos y discusiones que no había tenido tiempo de excitarse y disfrutarlo como era debido… pero diablos, si dejaba ir a SpinBall, era seguro que no volvería a tenerlo en su poder, porque seguro le iría con el cuento a SpinFly y siendo éste un humanoide casi de la misma edad que Giant-Drop -y por ende, maduro y posiblemente igual de malicioso-, era probable que se las ingeniara para no volver a dejar a su hermanito tan desprotegido.

<<Quizás me preocupo demasiado>> pensó Giant-Drop <<mejor dejo que Mega-Drop coja aire allá fuera, ya veré como arreglo las cosas con él…>>

Miró otra vez a SpinBall, quien yacía en vilo en las sábanas, y hubo algo en su actitud que volvió a “encender” la mecha; no sabía si era su postura, la mirada de miedo e incertidumbre o los jirones restantes de su inocencia, aun visibles a través de sus ojos color verde jade… o quizás eran todos esos elementos juntos.

Giant-Drop tomó a SpinBall por la nuca y lo alzó para sentarlo sobre su amplio regazo; como la diferencia de tamaños era tan grande, no tuvo que hacer mucho esfuerzo. Una vez en esa postura, comenzó a acariciar a aquella pequeña criatura gorjeante; sus manos, que doblaban el tamaño de las de SpinBall, acariciaron todo su cuerpo trémulo, aún oloroso a feromonas. La torre rubia a veces le gruñía de placer, especialmente al sentir lo delicada, suave y deliciosa que era la fisonomía de SpinBall.

El pequeño humanoide francés estaba abrumado con lo placenteras que sentía las manos de Giant-Drop; cada caricia -que era hábilmente prodigada- lo hacía temblar de placer. Podía sentir esos dedos gruesos acariciándole los pezones, que respondieron endureciéndose inmediatamente, y su dueño gorjeó de deleite.

Giant-Drop cerró el puño y lo paseó frente al rostro de SpinBall:

—Estoy seguro que quieres sentir esto en tu interior, petit…— le dijo en francés, que era el idioma nativo de SpinBall —te vi gemir de placer cuando tu hermano te lo hizo; te veías hermoso, tan sólo disfrutabas…

—No puedo creer que nos estuvieses espiando…— gimió SpinBall, sonrojándose —Je suis trop gené…

—Pues créelo, pequeño disco giratorio… los estuve espiando a ambos…— Giant-Drop esnifó y olisqueó el cuello de SpinBall; luego lo mordisqueó a placer —el olor y vuestros gemidos me atrajeron hasta su habitación… ¿acaso has olvidado que las torres tenemos olfato y oídos muy finos?

Sin darle oportunidad de responder, Giant-Drop levantó a SpinBall y lo empaló lentamente sobre su grueso puño; al comienzo el disco giratorio gorjeó asustado y opuso resistencia:

— ¡Pero tu mano es muy grande! ¡Nunca es igual que la mano de SpinFly!

—Sólo relájate,— ronroneó Giant-Drop, tratando de bajar el cuerpo de SpinBall —ábrete y déjalo entrar.

Dejó salir un rugido cuando el cálido y relativamente apretado interior de SpinBall envolvía su puño progresivamente. No recordaba haber sentido semejante calidez alrededor de su mano. Con la mano libre sostenía a SpinBall por la espalda, a fin de mantenerlo derecho y que no se lastimara.
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:11 pm

— ¿Viste que si entra? La dilatación hace maravillas con tus cavidades, petit…— ronroneó Giant-Drop, lamiendo pausadamente la mejilla sonrojada de SpinBall —De algo sirvió meterte ese juguetito…

Ahora movió el puño un poco más rápido, y SpinBall se sintió desfallecer de placer; no podía negarlo, por mucho que le temiera a Giant-Drop y le dieran ganas de huir a toda velocidad, lo cierto es que ahora mismo lo menos que quería era huir; enroscó los brazos alrededor del grueso cuello de la torre rubia y movió la cadera acompasadamente, como si el puño de su torturador ahora fuese una suerte de miembro viril.

—Eso está mucho mejor, petit…— gruñó Giant-Drop, complacido; aprovechó la entrega de SpinBall y lo besó en los labios, pero no era un beso simple: era un verdadero intercambio de fluidos bucales, donde los labios se devoraban unos a otros. Al final, SpinBall acabó jadeando, sin aliento.

En eso, SpinBall sintió el miembro de Giant-Drop rozar entre sus nalgas, y un curioso -pero no fuera de lugar- pensamiento le asaltó: ¿qué tan grande la tendría Giant-Drop? La sola idea de imaginar su grosor lo hizo agitarse y relamerse los labios; fue un gesto hecho totalmente sin pensar, producto de la excitación que lo embriagaba.

Naturalmente, aquello no pasó desapercibido para Giant-Drop, que había visto todo con claridad:

—La quieres ¿cierto? Sé que te mueres por tenerla… ven, sacia tus ganas…— con mucho cuidado, dejó que SpinBall gateara hasta su sexo sin que dejara de disfrutar del fisting; de algo le servía ser mucho más grande que SpinBall, y una de las ventajas era que tenía bastante libertad de movimiento debido a que sus brazos eran más largos. De hecho, el pequeño podía disfrutar a sus anchas y Giant-Drop seguiría penetrándolo con su puño.

Para su deleite, vio a SpinBall reptar directo a su miembro y engullirlo frenéticamente… ¿acaso por esto aquel minúsculo disco giratorio se relamía tan lascivamente? Vaya, si era cierto, entonces aquella criatura era toda una bomba sexual convenientemente oculta bajo una superficie cándida y dulce, que era la que enloquecía a SpinFly.

<<Vaya viejo pervertido resultaste ser, SpinFly… te excita la inocencia de tu hermanito…>> pensó Giant-Drop, acariciando el cabello anaranjado de SpinBall y moviéndole la cabeza para que profundizara la felación <<claro, me estoy tirando pedradas a mi mismo también, porque aquí estoy, disfrutando de esa misma inocencia y además siendo un sádico y un maldito…>>

—Sigue petit… lo haces muy bien— le incitó Giant-Drop, acariciando los enrojecidos labios con su mano libre —sigue así, y tendrás más placer…

<<No puedo creer esto…>> pensó SpinBall, abrumado <<mi hermano tenía tanto miedo, se le veía tan aterrorizado…>>

Intensificó la succión en el miembro de Giant-Drop, a veces aplicando fuertes lamidas en la punta o pequeños mordiscos, una maniobra que solía enloquecer a SpinFly, y que ahora la empleaba para complacer a aquella torre abusiva… pero cada vez que movía su gigantesco puño en sus entrañas, a SpinBall se le iban los tiempos.

—Pero para mi no es suficiente sólo meterte la mano… quiero poseerte por completo, petit…— dijo Giant-Drop de repente, con voz ronca y demandante —quiero hacerte mío, igual que a tu hermano…

Dicho esto, acostó a SpinBall sobre su estómago, dejando sus pies asomar por fuera de la cama; Giant-Drop colocó sus manazas al lado de ambos hombros del pequeño y procedió a poseerlo.

<<Me va a poseer…>> por un momento, SpinBall deseó decirle “detente, cabrón de mierda, yo le pertenezco a mi hermano”, pero hubieron muchas cosas que se lo impidieron, entre ellas que no podía -ni le gustaba- emplear palabras fuertes o soeces, y segundo, esto no era posesión en realidad, sólo estaba complaciendo a Giant-Drop para que no se ensañara y lo dejara ir lo más rápido posible.

Debido a la dilatación y al breve fisting, Giant-Drop no tuvo grandes problemas al penetrarlo -en realidad, ningún problema-, y fue como deslizarse en una exquisita y cálida abertura. No sólo eso, sino que SpinBall se entregaba, disfrutaba y mostraba su gozo en forma de melodiosos gemidos y gorjeos de placer. Entre más rápido se movía Giant-Drop, más estridentes y lascivos eran los sonidos que SpinBall emitía. La torre alemana no podía creer semejante fortuna; el pequeño SpinBall disfrutaba mucho más que el mismísimo SpinFly -lo que ya era mucho que decir-.

—Te llenaré por completo y dejaré mi olor impregnado en tu pequeño cuerpo…— jadeó Giant-Drop, inclinándose para lamer la espalda de SpinBall, especialmente sus omoplatos —serás mío, pequeña bola de pelos anaranjados…

En lo que Giant-Drop tocó fondo, SpinBall emitió un gorjeo agudo de placer y tensó sus pequeñas piernas. La torre sonrió, dándose cuenta que le había tocado el punto G, ese sitio que enloquecía a sus víctimas. Recordó como había enloquecido a Mega-Drop a punta de tocarlo en ese sitio.

<< ¡Hermano, no puedo evitarlo!>> gritó SpinBall para sus adentros <<Sabe por donde tocarme, sabe por donde agarrarme, parece conocerse mi cuerpo tanto como te lo conoces tú…>>

— ¡Encore! —gritó SpinBall, sin pensarlo; el placer lo estaba descontrolando por completo — ¡Encore, baisse-moi plus forte!

—Oui, petit…— le ronroneó Giant-Drop —Oui, así te quería escuchar… ¡je t’enculerai jusque tu pleures à chaudes larmes!

Aquella “amenaza” hizo a SpinBall gorjear agudamente en pura anticipación a lo que le venía; los ojos verdosos del disco humanoide brillaron antes de que su dueño los cerrase en medio de espontáneas lágrimas de placer debido a los recios y fuertes movimientos de Giant-Drop; sentía como la inmensa pelvis de la torre rubia chocaba contra sus nalgas con tal fuerza que no podía moverse. Sus piernas, a estas alturas, sólo reaccionaban poniéndose más y más pesadas, como si les pusieran plomo.

Finalmente, Giant-Drop llegó al orgasmo: la cálida simiente inundó las entrañas de SpinBall de tal manera que rebosó y chorreó por las piernas del pequeño humanoide. Mientras Giant-Drop se vaciaba entre gruñidos, SpinBall gemía y gorjeaba, a veces dejando salir alguna que otra protesta por no estar habituado a semejante cantidad de esperma.

Sin importarle un bledo el embarrarse la mano con semen, Giant-Drop introdujo uno de sus dedos gruesos y localizó nuevamente el punto G; acto seguido, lo presionó con cierto salvajismo impregnado en el gesto. Sabía que una presión fuerte en ese sitio sería lo que haría a aquel minúsculo disco giratorio acabar como nunca en su vida.

—Acaba para mi, bola de pelos naranja…— masculló Giant-Drop, usando la mano libre para presionar la espalda de SpinBall y mantenerlo clavado contra la cama —No te levantarás de aquí hasta que no me hayas mostrado tu gozo…

Otro gorjeo agitado y agudo por parte de SpinBall; terminó derramándose sobre la colcha, en medio de gemidos y pataleos de placer. La descarga fue muy abundante, pero nunca comparada con la de Giant-Drop, evidentemente.

SpinBall ahora jadeaba exhausto sobre la enorme cama de Giant-Drop; tenía todo el cuerpo transpirado de puras feromonas que se mezclaban con el olor de la torre rubia; sintió como lo alzaba y lo sentaba en su regazo.

—Eres mía, pequeña bola de pelos naranja…— rugió Giant-Drop al oído de SpinBall —y al igual que tu hermanito, los dos vendrán cada vez que los cite. Si alguno de ustedes se resiste, entonces despídanse de Ciudad Mágica.

El pequeño disco humanoide no pudo reprimir un gorjeo que parecía más bien un sollozo asustado; sus ojos todavía seguían húmedos por las lágrimas. Giant-Drop se las lamió pausadamente.

—Si cooperas, no temas mi ira; a cambio de que los dos se dejen, se los haré pasar bien y vivirán una vida feliz en este lugar…— lo persuadió Giant-Drop, acariciando la mota de cabello anaranjada —No me interesa nada más. Sólo quiero tenerlos a ustedes.

Remató esto besándolo en la mejilla sonrojada y soltándolo para que el pequeño pudiera vestirse. Repantigado en la cama, Giant-Drop lo observó ir y venir, hasta que al fin estaba vestido por completo.

— ¿No irás a por Mega-Drop? —inquirió antes de abrir la puerta; Giant-Drop lo miró con cierta acritud.

—Más tarde. No te preocupes demasiado por él; es más fuerte de lo que crees…

Bueno, no estaba del todo errado, porque en vez de la muerte de alma, Mega-Drop pudo haber escogido el suicidio -oportunidades para matarse no le faltaron, de todas formas-, y si hizo aquel sacrificio para devolver la vida a otro humanoide y aceptar en cambio una pseudo-vida llena de esclavitud y vacío, entonces eso le daba a Giant-Drop la justa idea de la fuerza de aquella torre pelirroja.

—Él es fuerte. Ahora retírate, que tu hermano seguro espera por ti…

Continuará…

Nota final: He aquí un glosario de expresiones en francés:

1- Je suis trop gené: Estoy muy avergonzado
2- ¡Encore, baisse-moi plus forte!: ¡Más, cógeme más fuerte!
3- ¡je t’enculerai jusque tu pleures à chaudes larmes!: Te daré por el culo hasta que llores a moco tendido.
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:13 pm

Buenas, buenas, una vez más.

¿Estoy hiperactiva, no? XD lo sé, es primera vez que actualizo tan rápido, pero la musa me echó un pellizcón de nalgas XD

Aquí nos pondremos un poco dramáticos, señores; cositas que hasta la fecha permanecieron en total oscuridad saldrán a la luz, con sus correspondientes dramas y consecuencias.

En este capítulo además veremos de refilón a un personaje nuevo: KingDrop, quien es el padre de GiantDrop. Un sueño con él provocará que su vástago comience a cambiar poco a poco.

Okey, advertencias:

1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.

2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!

3- Esta historia contiene incesto entre padre e hijo, sexo no consentido, drama y un poquitín de sangre y violencia. Si alguno de estos elementos no os gusta ¡NO LEAN!

4- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.


¡Diviértanse!

Atentamente,

Selene18 “The Spicy” Darkside & Zuster

Mea Culpa -ab imo pectore-


Capítulo V: Revelaciones y memorias dolorosas

Mientras GiantDrop dejaba ir a SpinBall nuevamente con su hermano mayor, MegaDrop vagaba cuan alma errante por el parque; naturalmente, iba y venía sin decir nada, con la mirada vacua, la que le caracterizó desde hacía varias semanas atrás; desde aquel momento que decidió sacrificarse.

Se preguntó qué habría sido de Drop-Zone y Merengue… ¿habrían logrado ser felices? Bueno, con Drop-Zone era de esperarse, ya que bien sabía MegaDrop que éste contaba con el amor de Desperado, aquella descomunal montaña rusa humanoide. A estas alturas, ya Drop-Zone habría recuperado sus ojos brillantes y quizás hasta sonreiría como antes.

—Entonces el sacrificio al menos valió la pena…— murmuró MegaDrop para sí mismo —por lo menos ya eres feliz de nuevo, gringo chaquetero.

Le habría gustado poder secar las lágrimas de Merengue también, pero ahora que lo pensaba, definitivamente el destino sabía lo que hacía ¡cuán doloroso habría sido para Merengue, de haber seguido siendo su pareja, que MegaDrop sacrificase lo que tenía por dentro para dárselo a otro humanoide! Sin duda alguna, el pobre disco giratorio habría sufrido como sufrió Desperado con Drop-Zone en aquel entonces.

—El problema ahora es que nadie dará nada por mí, ya que eso costaría otro espíritu desintegrado…— susurró MegaDrop —Pero igual, no debo esperar esas cosas; es imposible que otros humanoides tengan generosidad para conmigo, si yo nunca la tuve para con ellos ¿por qué espero recibir lo que no di en primer lugar?

Estúpido, estúpido.

— ¿Hablando solo, MegaDrop? —dijo un himplado a sus espaldas; MegaDrop se viró bruscamente, y sus ojos muertos no dieron crédito a lo que veía; era Desperado, el último ser que esperaba encontrarse en este mundo.

—Supongo— gruñó MegaDrop, retrocediendo y bajando la mirada; Desperado volvió a himplar, que era el sonido primitivo de las montañas rusas: en cierto modo se asemejaba al sonido de una pantera.

— ¿Ahora te echas para atrás? ¿Desde cuando, MegaDrop?

Pero la torre pelirroja seguía escondiendo la mirada y retrocediendo; a Desperado le desconcertó bastante, puesto que recordaba a MegaDrop como una torre grosera, camorrera y malhablada… ¿y ahora?

— ¿A dónde quedó tu valentía, MegaDrop? —Insistió Desperado, himplando un poco más fuerte —Te ves demasiado gracioso retrocediendo como un miedoso.

—No quiero pelear. —afirmó MegaDrop, levantando fugazmente la mirada, y bajándola a la misma velocidad. Sin embargo, en ese corto instante, Desperado captó que sus ojos ambarinos y rayados habían cambiado por completo.

<<No puede ser…>> pensó sorprendido; con suma agilidad, se abalanzó sobre MegaDrop y lo cogió del cuello para así forzarlo a que lo viese a la cara; en ese momento, para Desperado fue como si se le desplomara el cielo encima: MegaDrop tenía los ojos muertos, sin un solo asomo de brillo. Inmediatamente se acordó de Drop-Zone.

—Con que ahora eres tú el muerto…— himpló Desperado — ¿Qué pretendes con esto, huh? ¿Creerte alguna especie de mártir?

En eso, un rugido potente se escuchó por todo el lugar:

— ¡Suelta a mi esclavo, montaña rusa atrevida!

¿Esclavo? Desperado estuvo a punto de soltar una carcajada; ahora lo entendía todo. Tal vez este gigantón le había dado a MegaDrop su merecido. Sonrió y soltó a la torre pelirroja.

—Vaya, con que era eso; eres un esclavo ahora. —himpló Desperado con cierta sorna. La otra torre, que era rubia y de la misma estatura que Desperado, cogió a su esclavo y lo alzó en brazos.

—Vuelves a tocar a mi esclavo, y te montaré mientras te hago lamer el suelo, condenada montaña rusa…— rugió amenazador, mostrándole los dientes.

—Oh, siento tocar a tu “dulce e inocente” torrecita esclava…— himpló irónicamente Desperado —pero mejor así, porque lo tienes amarrado y así deja de joder a las parejas ajenas.

Aquello hizo que GiantDrop perdiera los estribos; depositó a MegaDrop en el suelo, a una distancia prudencial de ambos, y se dispuso a enfrentar a la montaña rusa humanoide.

—No sé de qué parejas hablas; por si no lo sabes, las torres esclavas pierden la voluntad de dañar, así que son mansas como corderos…— rugió GiantDrop, furioso ante la idea de que Desperado le levantase un falso a su esclavo.

— ¡Pues te informo que tu esclavo violó a mi pareja hace meses, le mató su alma y me lo trajo así! — el himplado de Desperado se transformó en un rugido agudo y potente — ¿Cómo mierdas pretendes tú que me sienta, eh? ¡Seguro ni sabes lo hijo de puta que es!

Aquello no amilanó a GiantDrop, sino todo lo contrario; sus entrañas comenzaron a revolverse y a tornarse ardientes a medida que la ira y la tristeza comenzaban a tomar su respectivo lugar en la mente de la torre rubia; recordó cuando abusó de su esclavo, y tras verlo morir con sus propios ojos, escuchar que su razón fue sacrificarse para devolverle la vida a otro ser.

Preso de una ira incontenible, GiantDrop se abalanzó sobre Desperado, en un fiero combate cuerpo a cuerpo; ahora los rugidos roncos y agudos de ambos se entremezclaban mientras ambos humanoides -torre de caída libre y montaña rusa- se entregaban a la violencia natural.

—Para tu información, estúpido…— rugió GiantDrop, cogiendo a Desperado para aplicarle una llave de lucha y plantarlo bruscamente contra el suelo — ¡Mi esclavo murió para devolverle la vida a tu pareja!

Descargó un fuerte pisotón en el pecho de Desperado, haciendo que el otro himplara a todo pulmón… pero GiantDrop estaba ciego de ira, totalmente ciego.

— ¡MURIÓ! ¡MURIÓ PARA QUE TU PAREJA VIVIERA! ¡MURIÓ PARA QUE TU PAREJA VOLVIERA CONTIGO! — los rugidos de GiantDrop ahora sonaban no sólo iracundos, sino cargados de dolor y de culpa, porque también sentía que hasta cierto punto, tuvo que ver con la muerte de aquella torre tan joven.

Desperado apenas podía reaccionar; entre los golpes y los rugidos ensordecedores, había quedado bastante aturdido. Sin embargo, podía escucharlo bastante bien.

—El se sentía mal, yo lo hice sentirse peor, ¿pero sabes algo? MegaDrop tuvo la última palabra y decidió sacrificarse por su cuenta. Yo lo vi morir…— GiantDrop sintió como las lágrimas estaban punzándole los ojos al recordar el preciso instante en que la vida abandonaba a MegaDrop —Murió ante mis ojos, maldición… ¡YO LO VI MORIR!

<< ¿Se… se sacrificó para que Drop-Zone volviera a la vida?>> pensó Desperado, sorprendido con aquella revelación <<Quiere decir que si vi a mi topscan sonreír aquella vez en la enfermería… ¿no fue por un milagro?>>

—Mientes…— himpló débilmente la montaña rusa, totalmente incrédula y al borde de las lágrimas —Ese hijo de puta siempre demostró que la vida de mi bebé topscan le valía un soberano cacahuate…

—Pues ya ves que no fue así. —rugió duramente GiantDrop —Si tu pareja vive, fue a costa del sacrificio de mi esclavo ¡no lo olvides!

—Seguro lo hizo para que todos crean que es un mártir…— terció Desperado, con un resoplido —Yo no creeré sus patrañas. Déjate engañar tú si quieres, pero yo no.

—Entonces pregúntale a tu pareja; a él si le creerás, te diga lo que te diga…— gruñó GiantDrop. En eso, sintió una mano tocar su espalda con suavidad: era MegaDrop.

—Por favor no peleen…— gruñó MegaDrop en voz baja; luego, en tono un poco suplicante, pidió: —llévame contigo, GiantDrop… no me siento bien.

Se sentía mareado y algo débil; quizás se debía a la baja crónica de voltios, que ya comenzaba a pegarle nuevamente, aunque con un poco de Shookin’ Kola y un descanso extra podría reponerse sin mayores problemas.

GiantDrop se viró para contemplar el semblante de MegaDrop; estaba algo pálido y sus ojos muertos reflejaban debilidad y cansancio. Inmediatamente se levantó y volvió a tomarlo en brazos.

—Está bien. De hecho te venía buscando…— gruñó en voz baja. Sin embargo, antes de irse, le rugió a Desperado —Levántate y ve a corroborar lo que te acabo de decir; y en cuanto sepas que es cierto, hazme el favor de dejar a mi esclavo en paz…

—Por favor…— suplicó MegaDrop, con un gruñido amortiguado —No sigas… te lo imploro. Sólo llévame al cuarto y quédate conmigo…

Quédate conmigo…

¡Yo quiero tu atención!


GiantDrop miró fijamente el rostro ahora “sufrido” de MegaDrop, y aquello lo convenció definitivamente de marcharse. Iba a meterlo en cama, con Shookin’ Kola extra y le pondría la cajita de música para que se relajara. Después de todo, era su deber cuidarlo mucho, porque sabía que MegaDrop estaba tan solo como el mismo GiantDrop. Nadie nunca lo acompañaría como lo haría esta joven torre pelirroja.


Última edición por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:17 pm, editado 2 veces
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:14 pm

Desperado se levantó a los pocos minutos de haberse marchado GiantDrop con MegaDrop; todavía le dolían los golpes y estaba ligeramente aturdido, pero también conmocionado, casi en shock.

<<Si es cierto lo que dicen ellos, entonces MegaDrop tuvo un cambio de corazón demasiado fuerte…>> pensó Desperado mientras se encaminaba nuevamente a su habitación; deseaba más que nunca hablar con Drop-Zone y que éste al fin le relatara lo ocurrido.

<<Aún no puedo creer que MegaDrop haya sacrificado su espíritu para que Drop-Zone regresase a la vida; aun recuerdo el odio y las ganas de venganza retratadas en sus ojos ambarinos…>> seguía pensando la montaña rusa humanoide <<es imposible que ese mismo MegaDrop que le hizo tanto daño a mi topscan sea el mismo que le devolvió la vida…>>

Cuando llegó a su habitación, vio a Drop-Zone dormido; a veces zureaba o murmuraba cosas ininteligibles, mientras se removía inquieto en las sábanas. Desperado se sentó a su lado y lo acarició lentamente, hundiendo los dedos entre su cabello negro sedoso; sabía que eso le gustaba a Drop-Zone y lo tranquilizaba.

A los pocos minutos, Drop-Zone despertó; alzó la cabeza y zureó con suavidad:

—Desperado…— cuando lo vio mejor, se dio cuenta que estaba muy golpeado; tenía varios moretones lila en el pecho y además sus rieles lucían muy lastimados. Se paró como un resorte — ¿Qué ha pasado, Desperado, por qué estás todo golpeado?

—Es una larga historia…— el himplado de Desperado se redujo casi, casi a un maullido débil —Pero quería hablar contigo algo…

El semblante que tenía la montaña rusa era lastimero, y su himplado débil sólo le decía a Drop-Zone que tenía que esperar lo peor. Se acomodó de forma que su pareja pudiese echarse y así descansar; se le veía además muy abatido.

—Sé que has revivido, y eso nos ha devuelto la felicidad, a pesar de lo ocurrido… ¿verdad?

Drop-Zone asintió, aún bastante intranquilo.

—Pero algo me dice que esa resurrección no fue un milagro como creí en ese entonces…— la mirada de Desperado se volvió profundamente triste — ¿Qué fue lo que ocurrió? Dime lo que sabes, mi bebé…

Drop-Zone lo miró fijamente y bajó la mirada, aun sin saber si debía contarle o no la verdad de todo; la mirada de Desperado parecía reflejar sospecha y una tristeza muy honda, como si le diera miedo saber la verdad. El topscan zureó:

— ¿En serio quieres saber cómo fue que reviví?

Desperado asintió, con una mirada resignada, como si se esperara lo peor, pero demonios ¿qué le habría ocurrido para que viniese tan de repente a preguntarle semejante cosa? Y todos esos golpes en su cuerpo…

—M-MegaDrop se sacrificó…— zureó el topscan, finalmente —quería… quería devolverme la vida que me arrebató aquella noche…

Desperado escuchaba en silencio, pero sus ojos grises se oscurecían más y más; incluso las lágrimas comenzaban a manar de ellos; pero no dijo ninguna palabra.

—Me dijo que era momento de pagar lo que hizo, y que al menos, él prefería que yo viviese porque tenía quien me quisiera, y que confiaba en que tú podrías devolverme mi felicidad con el tiempo…— prosiguió Drop-Zone entre zureos quebrados —y que de los dos, prefería él estar muerto ya que según él, no tiene a nadie…

Ambos humanoides permanecieron en silencio; finalmente Drop-Zone murmuró:

—Tenía miedo de decírtelo, porque sé lo mucho que odias a MegaDrop, y es natural que suceda, pero…— Drop-Zone ahogó un sollozo; en cambio, Desperado lo abrazó.

—Me negué a creerlo cuando lo escuché de boca de una torre que lo dominó…— comenzó Desperado a explicar —ella me explicó todo lo que MegaDrop se negaba a decirme, probablemente por la misma razón que tú tenías.

— ¿Te encontraste con MegaDrop? —preguntó Drop-Zone, visiblemente sorprendido; aquello si que no se lo esperaba.

—Sí, y estaba tan malhumorado que estuve a punto de darle una buena paliza…— confesó Desperado, sonrojándose pero de pura vergüenza —entonces ahí me di cuenta que estaba igual que tú hace tiempo, y pensé; pensé que sólo se creía… ¡un puto mártir!

La montaña rusa rompió a llorar finalmente; Drop-Zone lo abrazó y entonó un cántico arrullador para calmarlo.

—No fue tu culpa, sólo reaccionaste como te sentiste, es todo…— murmuró Drop-Zone —Pero menos mal que ya sabes la verdad de todo esto… eso es lo que importa.

Desperado alzó la mirada y se consiguió con los ojos verdes brillantes pero serenos de Drop-Zone; aquello fue suficiente para serenarse, porque en realidad ¿de qué tanto lloraba? Además, tenía que alegrarse de varias cosas: MegaDrop resultó ser un buen humanoide después de todo, y ahora Drop-Zone vivía gracias a su sacrificio. Más bien tenía que estar agradecido por semejante gesto…

—No tienes que agradecérselo…— le dijo Drop-Zone —Con que lo sepas y lo tengas presente basta.

A pesar del dolor por los golpes que la fiera torre rubia le propinó, Desperado se sentó y colocó a Drop-zone en su regazo para rodearlo con sus largos brazos; himpló largamente, casi hasta hacer sonar su voz como un ronroneo.

—Cuanto te amo, Drop-Zone…— fue lo único que pudo atinar a decir…

***********************


Era muy de noche cuando GiantDrop se llevó a MegaDrop a la habitación tras el encuentro con aquella iracunda montaña rusa de cabellos rosa. Por dentro, GiantDrop ardía de curiosidad por saber la historia de ese ser y qué relación tenía con MegaDrop. Sin embargo, el estado en el que se encontraba no era precisamente el más apto para ese tipo de interrogatorios. Además, el mismo GiantDrop se hallaba totalmente agotado; apenas tenía fuerzas para atender un poco a su esclavo.

Lo depositó lentamente en la cama, y lo cubrió con la sábana; MegaDrop le dedicó una mirada algo extraña, pero no dijo nada. GiantDrop le dio a sorber una lata de Shookin’ Kola con una pajita.

—No puedo negar que siento curiosidad por saber por qué esa montaña rusa te tenía tanta saña. —comenzó a gruñir GiantDrop —Pero no hablaremos de eso hoy, mi niño.

Mi niño… mi niño…

Hora de tu castigo, mi niño…


La frase le trajo un muy mal sabor a GiantDrop; inmediatamente ciertos recuerdos comenzaron a aflorar a su mente, como el regusto de una comida mala consumida en exceso. La torre rubia hizo un mohín y soltó un bufido; aquello alertó a MegaDrop.

— ¿Sucede algo?

—No. —negó GiantDrop a secas —No pasa nada, m-mein kind.

La torre pelirroja, a pesar de su vacío, se le quedó mirando en actitud de sospecha, pero sabedor de su situación, no pronunció palabra alguna; eso alivió a GiantDrop, ya que le enfermaba la idea de tenerle que contar semejante cosa.

Sacó la cajita de música, y la encendió; apagó la luz y se acostó abrazando a MegaDrop; el otro suspiró y se le recostó en el amplio pecho, con un ronroneo grave y satisfecho.

*****************


En sueños, GiantDrop se vio nuevamente en su "hogar" en Tierras de Atracciones Mágicas; vaya, era muy extraño, se suponía que debía estar en Venezuela, allá en la Tierra…

— ¿Y se puede saber qué diablos hago yo aquí? —inquirió entre gruñidos de intriga; miró al su alrededor y se percató que estaba en la habitación de aquel que nunca jamás quiso volver a saber: KingDrop, su padre.

—Hola mi niño…— gruñó una voz a sus espaldas; GiantDrop conocía muy bien aquel gruñido y ese olor fuerte, punzante: si le midieran la edad a su padre en términos humanos, se diría que tendría aproximadamente unos ochenta años. Ciertamente ese aroma punzante reflejaba la edad de aquel bastardo.

GiantDrop no le contestó, sólo se limitó a mirarlo mal; pero mal no era la palabra, en realidad era mirar con odio. Sin embargo, su padre sólo sonrió y rugió burlonamente.

—No mires así a tu viejo papá… ¿no se supone que tienes que darme un abrazo cariñoso?

Ciertamente, KingDrop era monstruoso en todos los aspectos; medía tres metros de altura, y era bastante corpulento; tenía ojos azules atigrados enormes y de mirada cruel y asesina, enmarcados en gruesas líneas azul claro que casi le llegaban a la comisura de los labios. Su cabello era rubio, pero un rubio tan intenso que parecía blanco.

GiantDrop rugió, mostrándole los dientes.

— ¡No! ¿Cómo abrazarte, maldito bastardo? ¡Lo único que me das es asco! Además, NO eres mi padre, en lo que a mi respecta, sólo tengo a mi madre.

KingDrop sonrió con la misma sonrisa y los mismos ojos azules atigrados que luego su hijo heredaría.

—Malo, malo, mi niño. No deberías hablar así a tu padre. —Cogió una especie de cinturón, con el que siempre solía azotar tanto a GiantDrop como a Queen-Drop, su madre —Me temo que voy a tener que castigarte una vez más.

El rugido a todo pulmón por parte de GiantDrop no se hizo esperar:

— ¡ALÉJATE DE MI, BASTARDO!

Esta vez el rugido de su padre casi lo igualaba, a la par que restallaba el “cinturón”, listo para azotar a GiantDrop.

— ¡Acuéstate bocabajo en la cama! ¡AHORA!

— ¡No! ¡No me da la puta gana! —Rugió GiantDrop, desafiante — ¡Azótate el culo si quieres!

KingDrop se guardó el cinturón, y se abalanzó sobre su hijo, quien seguía protestando entre rugidos dignos de una pelea de leones; de hecho, en Tierras de Atracciones Mágicas, las torres son los equivalentes de los leones del mundo de los seres humanos.

GiantDrop forcejeaba furioso, a veces tirándole crueles mordiscos a su padre; en cambio éste se aprovechaba de su tamaño y fuerza -le sacaba como setenta centímetros de ventaja- para dominar a su rebelde vástago.

De repente, en un descuido de su padre, GiantDrop logró clavarle un mordisco fuerte y decidido en el hombro, pero con tal fuerza que hasta le sacó un poco de sangre; pequeños hilos color lila corrieron por el hombro de KingDrop; éste rugió de ira y dolor; le asestó un codazo en el rostro a GiantDrop, noqueándolo y derribándolo en la cama.

— ¡Eso te pasa por osar morder a tu padre! —Rugió KingDrop, sacándose el cinturón que había escondido antes; volteó a su aun aturdido hijo y lo puso acostado sobre su estómago, con las piernas sobresaliendo fuera de la cama, dejando así sus nalgas expuestas. KingDrop comenzó a azotarlo con furia, usando para ello el hombro sano, ya que el otro le dolía horrores, y tenía que esperar a que la herida cerrara.

—Lamento informarte que has acabado con la paciencia de tu padre…— gruñó KingDrop, observando con placer las marcas lilas que quedaron impresas en las nalgas de su hijo —y por ello pienso aplicarte el peor de los castigos… ¡ultrajar tu cuerpo!

Aquello erizó los poros de la piel brillosa de GiantDrop; ¿ese bastardo acaso iba a montarse a su propio hijo?

— ¡Eres repugnante! ¿Acaso no sabes que no está bien el follarte a tu propio hijo?

A lo que KingDrop retrucó respondiendo lo siguiente:

—Si según tú, no soy tu padre, entonces creo que puedo darte una follada… ¿o acaso me vas a venir ahora con el cuento que para esto SI soy tu padre? — volvió a azotar las nalgas de su vástago, en otro espectacular arranque de ira —Si no soy tu padre para una cosa, ¡pues no lo soy PARA NADA! ¿Oíste? ¡PARA NADA!

En ese momento, algo comenzó a resquebrajarse dentro de GiantDrop; a ese bastardo no le bastaba con ser el cruel que era, sino además iba a robarle una de sus cosas más preciadas: su virginidad.

KingDrop sintió que su hijo había perdido las ganas de pelear; dejó de azotarlo y se dedicó a acariciar las resentidas nalgas, que ostentaban ahora un intenso color lila y profundas marcas que parecían rayones brutales. GiantDrop rugió de dolor.

—Me has ofendido y has renegado de mí, yo, que te enseñé a ser una torre adulta…— le dijo su padre al oído —Ahora me toca ofenderte a ti, y lo haré de la peor manera: es tu castigo por renegar de mí.

GiantDrop no contestó; ¿qué iba a decirle? Entre los golpes y el dolor que sentía por dentro ¿cómo pretendía aquel que le respondiera? Cuando cerró los ojos, sintió las lágrimas tibias manar sin que pudiese controlarlas; él las sentía realmente tibias y además saladas.

—Resígnate al hecho de que no volverás a saber de tu preciosa virginidad, GiantDrop— le gruñó su padre, mientras se desvestía cuidadosamente ante la mirada borrosa y lacrimosa de su hijo —Y además, te condeno a que de aquí en adelante, vivas robándole la virginidad a otros humanoides de la misma forma que te la quité yo a ti, y que emules todos y cada uno de mis actos…

<<No… no maldita sea… no…>> pensó GiantDrop, tratando de moverse, en un último y desesperado intento por resistirse a su padre, pero éste le colocó una manaza sobre la amplia espalda y lo mantuvo en esa posición.
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:19 pm

—Si te sirve de consuelo, cierra tus ojos y aprieta los dientes. Al menos sé que no gimotearás como un minúsculo disco giratorio asustado. —el tono de voz de KingDrop se redujo a un ronroneo bajo —Ahora mientras te doy por el culo, reflexiona en todas estas barbaridades que dijiste…

Dicho esto, KingDrop penetró violentamente a su vástago, sin siquiera dilatarlo; quería sentir minuto a minuto como se desgarraba dolorosamente para darle paso en sus entrañas vírgenes; además, se había propuesto hacerle sentir el dolor más extremo y humillante, de forma que este recuerdo quedara grabado en su memoria como tatuaje, o peor, como quemadura con hierros calientes.

GiantDrop rugió con fuerza, muchísima fuerza, con la esperanza de que su madre lo oyera, pero con un demonio, ¿qué diablos podría hacer QueenDrop, si ella misma era una presa fácil de su infame esposo? Aún recordaba su rostro golpeado y lleno de magulladuras cada vez que se enzarzaba a pelear con él.

Esperanzas tontas, sin duda.

GiantDrop sentía la sangre chorrear cálida en sus muslos y testículos; a medida que KingDrop empujaba violentamente en sus entrañas, ésta manaba más y más. Al mismo tiempo, sus ojos, aunque estaban cerrados, no dejaban de humedecerse por el continuo fluir de las lágrimas, producto del dolor físico y mental que sentía. Una horrible punzada pareció atravesar su pecho como una lanza, haciéndolo roncar de dolor.

— ¿Te duele? —inquirió KingDrop, deteniéndose momentáneamente y lamiendo pausadamente la mejilla de su hijo, saboreando esas lágrimas —Llora, hijo; llora y sangra para mi, que soy tu padre.

—Me duele… papá…— roncó GiantDrop, débilmente —Duele… mucho.

—Eso está mejor, pero insisto; dijiste que yo no era tu padre ¿ahora que te violo, si lo soy? —terció KingDrop, moviéndose lascivamente, aprovechando la brutal lubricación provista por la sangre de su propio hijo, sangre de su sangre — ¿O es que en el fondo sabes que siempre seré tu padre, para bien o para mal…?

Formulada esta pregunta, acarició la espalda ancha de su vástago, y luego su entrepierna, donde ahora yacía una gruesa erección. La apretó con delicadeza e insistió en ronroneos bajos:

—Lo siento, pero necesito darte un escarmiento para que aprendieras a comportarte; pero te buscaste el peor de todos, hijo. Sin embargo, puedo hacer esto mucho más placentero para ti, si tan sólo prometes que nunca más volverás a renegar de mí. Pase lo que pase, me recordarás como lo que soy: tu padre.

La manaza de KingDrop comenzó a moverse rítmicamente en torno al sexo palpitante de GiantDrop, cuyas piernas flaqueaban cada vez que su padre embestía contra su cuerpo; a estas alturas, y bañado en sangre como estaba, no tenía fuerzas para negar, ni siquiera para gruñir. Una parte de sí mismo había sido arrancada y rota para siempre.

—Si… papá…— el rugido de GiantDrop era casi inaudible, y cargado de dolor —No… no volveré a renegar de ti más…

—Buen chico…— sonrió KingDrop —eres un buen hijo, GiantDrop.

Volteó a GiantDrop y lo acostó bocarriba; abrió las largas piernas, las sostuvo por los tobillos y volvió a penetrarlo; ahora que lo observaba completamente, la fisonomía de su hijo -y tan parecida a la suya- era increíblemente hermosa, digna de su padre; KingDrop colocó los tobillos de su hijo en sus hombros amplios y se permitió acariciarlo mejor, palpando y explorando mejor cada rincón de su virgen cuerpo. Sin embargo, lo mejor de todo era el semblante de GiantDrop, y los rugidos de dolor y placer que brotaban de su boca; era lógico, porque ni se había molestado en lubricarlo ni prepararlo.

De repente, la visión de los labios entreabiertos de su hijo tentó a KingDrop, provocando que se inclinara a poseerlos en un beso hambriento y obsceno, con la misma voracidad con que lo poseía más abajo. De hecho, la lengua de KingDrop era ahora una especie de réplica de su miembro que ahora ultrajaba la cavidad bucal de su hijo.

—Tu boca y tus labios son deliciosos, amén de vírgenes y hermosos…— ronroneó KingDrop —Ven, ábrelos para mi, y ni se te ocurra volver a morderme…

Dicho y hecho, GiantDrop abrió dócilmente la boca, dejando que su padre la volviese a profanar con la suya; el cálido contacto con la lengua de KingDrop sólo hizo las cosas aun más sucias para GiantDrop… pero no lo podía rechazar. Además, el orgasmo estaba cerca, demasiado cerca.

—M-me veng…— no pudo completar la frase porque efectivamente, el clímax llegó estrepitosamente; GiantDrop se derramaba abundantemente, salpicando a su padre en el proceso. No obstante, la torre mayor sólo se relamía de placer al contemplar el placer que su hijo sintió.

—Y esto no es nada, mi niño…— rugió KingDrop, satisfecho con lo que vio —Ahora yo te voy a llenar, y sentirás mi simiente quemar tus entrañas y llenarte por completo.

—Adentro no, papá…— suplicó GiantDrop —Me va a arder demasiado…

—Es parte de tu castigo. Es cierto que te permití sentir placer, pero igual el dolor seguirá siendo una constante. Ahora aguanta, que falta poco para que te la tragues completita, mi niño…— le dijo KingDrop, con cierto dejo burlón.

GiantDrop rugió de dolor nuevamente, pero debido a que su garganta estaba un poco irritada de tanto rugir, el sonido no fue tan intenso como hace un momento, pero ahí estaba; KingDrop se estaba vaciando en el interior de su hijo, que de tan lastimado y roto, el calor del esperma sólo le provocaba escozor.

—Shhh…— le chitó su padre, aun vaciándose dentro de su hijo —Aguanta, que aun no me vacío del todo… pero cuando termine, te sentirás bien con toda mi simiente escurriendo por tu virgen cuerpo.

Al cabo de minutos que parecieron eternos, KingDrop finalmente se separó de GiantDrop y lo contempló fijamente; había restos de esperma por todos lados, y también sangre. Su hijo ahora estaba rendido, con mil sensaciones diferentes invadiéndolo, pero sobretodo, completamente dominado.

Se acostó a su lado y lo hizo recostarse de su pecho; la descomunal diferencia de tamaños le permitió “rodearlo” con su corpulencia. GiantDrop se dejó hacer, entre sollozos.

—Sé un buen chico, GiantDrop…

…Sé un buen chico, GiantDrop…

…un buen chico, GiantDrop…

… buen chico, GiantDrop…

…chico… chico…

¡GiantDrop…!

¡GiantDrop!


— ¡Despierta, GiantDrop!

La torre rubia abrió abruptamente los ojos, y se encontró con el hermoso -pero todavía inexpresivo- rostro de MegaDrop:

—Me despertaste con tus rugidos…— afirmó éste en voz baja — ¿Tenías una pesadilla?

MegaDrop acarició el rostro de GiantDrop, y se dio cuenta que estaba además bañado en lágrimas:

—M-mein kind…— susurró GiantDrop al recobrar consciencia de que estaba en la Tierra y no con su padre en Tierra de Atracciones Mágicas; nunca antes se había alegrado tanto de ver a MegaDrop, ni de sentir la tibieza de su cuerpo, ni sus atenciones. Lo atrajo hacia si y lo apretó con desmedida fuerza.

—P-pero… GiantDrop…— susurró MegaDrop, ligeramente sorprendido con la actitud de GiantDrop; estaba totalmente fuera de si mismo — ¿Qué sucede, que estas tan alterado?

—Fue horrible, mein kind…— murmuró GiantDrop, entre sollozos roncos —Fue espantoso tener que soñar con ese bastardo… no conforme con quedarse entre mis recuerdos más dolorosos, también tuvo que invadir mis sueños.

En ese momento, la torre rubia sentía como toda el alma se le quebraba en pedazos; el sueño no sólo le había recordado al desgraciado que tenía por padre y el dolor de su ultraje, sino también el hecho de que había hecho la misma cosa con MegaDrop semanas atrás, y que gracias a eso, lo había convencido de su soledad y por ende, empujado a tomar la decisión de suicidio por dentro.

Te condeno a que de aquí en adelante, vivas robándole la virginidad a otros humanoides de la misma forma que te la quité yo a ti, y que emules todos y cada uno de mis actos…

—Él me hizo así…— rugió GiantDrop con voz quebrada —Tanto dolor que me dejó… quise tomar venganza con cualquier víctima a mi alcance… y esa víctima fuiste tú, mein kind…

Acarició el rostro de MegaDrop, y en ese momento, se percató de lo joven que era, igual que el propio GiantDrop al momento de esa horrible tragedia de su vida; sus ojos se inundaron de lágrimas también al recordar el día que lo vio morir, y fue en ese momento que la torre rubia perdió el control y se deshizo en sollozos fuertes, estremeciéndose como nunca antes lo había hecho.

MegaDrop se le quedó mirando largamente; de repente, un leve destello asomó nuevamente por sus ojos muertos… pero como vino, se fue. Abrazó a GiantDrop y le ronroneó largamente; luego acercó su rostro y le rozó la nariz contra la suya, todo en un intento de serenar a su amo. GiantDrop respondió devolviéndole el gesto efusivamente, aferrándose al cuerpo de su esclavo como si este fuese un salvavidas, como si no le quedara más nada en el mundo.

Entonces, sólo entonces, GiantDrop comprendió la realidad: él todavía tenía corazón, y estaba ávido de cariño, sin hablar de la soledad y vacío que sentía. Y además, entendió que por esas y muchas más razones, necesitaba desesperadamente a MegaDrop; quizás el podría ir y esclavizar sexualmente a miles de humanoides, pero ninguno le daría lo que la joven torre pelirroja le daba: atención y compañía. Podría decir cariño, pero desgraciadamente la presente condición de MegaDrop le impedía sentir afecto.

—Antes me dijiste que fuese yo quien me quedara contigo, mein kind… ahora soy yo quien te lo pide; bitte, mein kind, quédate conmigo.

A partir de ese instante, la madrugada nunca fue más placentera; el dolor causado por la pesadilla con KingDrop poco a poco fue menguando gracias a la serena atención y compañía que le brindaba quien era por los momentos una hermosa Monalisa de dos metros…

Continuará…
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:24 pm

¡Muy buenas tengan, señoras y señores! XD

Hasta que al fin la migraña y demases síntomas me dejaron escribir lo que viene siendo el sexto capítulo de la segunda temporada de Ciudad Mágica. Como ya ven, las cosas se están complicando de las mil y un maneras para todos los humanoides presentes -los francesitos, DropZone, Desperado, MegaDrop y GiantDrop-.

Esta vez nuestros hermanos francesitos tendrán que superar una “prueba” del destino que los ayudará a darse cuenta si realmente merecen o no estar juntos enfrentando las calumnias de una relación incestuosa.

Advertencias de rigor:

1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.

2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!

3- Esta historia contiene incesto (relaciones entre hermanos).

4- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.

5- Letras de la canción “Brother, my brother” por Blessed Unions.


¡Diviértanse!

Atentamente,

Selene18 “The Spicy” Darkside & Zuster

Mea Culpa -ab imo pectore-


Capítulo VI: Detrás de los famosos Spinning Brothers.

Era muy de madrugada cuando SpinBall finalmente regresó a su cuarto; allí, su hermano mayor le estaba esperando. En su rostro estaba dibujada la mayor de las preocupaciones.

— Mais ¡petit! ¿Dónde diablos estabas? — inquirió, acercándose a su hermanito y sosteniéndolo por los hombros — ¡Te he estado buscando por todo el parque!

SpinBall desvió la mirada; aun tenía un leve rastro carmesí en los pómulos, remanente de la seguidilla de orgasmos que le dio GiantDrop no hace mucho. Esto no le gustó a SpinFly, quien tras olerlo y percatarse de tan inusitado rubor, supo lo que su hermano se negaba a explicar con palabras.

—Fue él, ¿verdad?

SpinBall seguía en silencio, incapaz de mirar a su hermano mayor. De alguna forma, se sentía terriblemente avergonzado, especialmente luego de haber disfrutado como un salvaje. Todavía tenía frescas las sensaciones en su cuerpo, de las gigantescas manos de GiantDrop, su enorme miembro, el consolador inflable, la humillación sexual, el miedo… todo.

—Petit… ¡petit! —A SpinFly no le agradaba para nada ver a su pequeño abstraído de esa forma, tan ausente, cosa totalmente anormal en él — ¿Estás bien? Mírame, petit.

Dicho esto, tomó a su hermano por la barbilla y lo forzó a hacer contacto visual directo.

—Escucha petit, no te voy a regañar si eso es lo que tanto temes. Desgraciadamente sé que si estuviste con él, no fue por tu voluntad…— le soltó el rostro para acariciarlo, especialmente las mejillas, donde SpinBall tenía las pintas tricolores —Además, no sé que tanto me ando sorprendiendo, si ya debí esperar que GiantDrop iba a aprovecharse de ti tanto como lo hizo conmigo…

De repente, los ojos verdes de SpinBall se abrieron desmesuradamente y finalmente habló.

— ¿Qué fue lo que te hizo?

La pregunta tomó fuera de base a SpinFly; no esperaba que su hermanito le preguntara semejante cosa. No lo hizo aquella noche, menos se esperaba que lo hiciera ahora.

— ¿Qué te hizo GiantDrop cuando te retuvo esa noche en las duchas? —insistió SpinBall, adoptando una expresión extraña; sus ojos verdes brillaban pero era con un fulgor muy extraño —Te hizo disfrutar ¿no? ¿Sentiste placer, hermano?

SpinFly no podía creer lo que le estaba preguntando su hermano pequeño, y menos aún, la insistencia, y su mirada tan extraña. Notó con sorpresa como las tenues manchas rojizas volvían a intensificarse, y el olor a feromonas comenzaba a flotar entre los dos.

—Basta, petit. No entiendo a dónde quieres llegar con esas preguntas…— contraatacó SpinFly, tratando de disuadir a su pequeño de cualquier intención extraña —Ven, necesitas acostarse, debes estar cansado…

— ¡Pero quiero saber! —exclamó SpinBall, alzando la voz como nunca antes SpinFly le había escuchado hacerlo. De hecho, su hermano pequeño ahora estaba irreconocible.

— ¿Para qué… para qué quieres saberlo? —murmuró SpinFly, de mala gana — ¿Qué importa qué me hizo o si lo disfruté o no, petit? ¿Acaso eso cambiará algo? ¿Acaso mejorará las cosas?

SpinBall permaneció en silencio, pero aquel rubor furioso se negaba resueltamente a desaparecer de su cara, y el olor a feromonas se acentuaba más y más. Aquello enfadó mucho a SpinFly, porque pensó que su hermano, estando como estaba, quería escuchar aquello para complacer su calentura.

—Insisto, hermano ¿qué te hizo GiantDrop? ¿Lo disfrutaste?

Entonces SpinFly abofeteó a SpinBall con tanta fuerza que le hizo perder el equilibrio, precipitándolo a la cama; una enorme marca rojiza tiñó las pintas tricolores que ostentaba su hermano pequeño.

Brother, my brother
Tell me, what are fighting for?
We've got to end this war
We should love one another


— ¿Por qué hiciste eso?

—A ver si dejas de faltarme el respeto con esas preguntas, petit…— contestó SpinFly, cuya mirada ahora brillaba tanto como la del mismo SpinBall; incluso un leve matiz carmesí oscuro apareció debajo de la mancha multicolor de su cara —No sé qué demonios pretendes con saber si tuve una chorrera de orgasmos o enterarte detalle por detalle de las aberraciones que me hizo GiantDrop esa noche en la sala de duchas…

Los ojos de SpinFly comenzaron a endurecerse notoriamente; si bien no reconocía la mirada de su hermano menor, éste a su vez tampoco reconocía la de su hermano mayor.

—Que yo sepa, yo no volví esa noche apestando a feromonas como tú ahora ¿acaso eso te dice algo? —la voz de SpinFly se iba alzando progresivamente —Más bien debería darte vergüenza andar preguntándome esas cosas como si fuese cualquier experiencia sexual y no la violación y el chantaje que fue…

SpinFly se agachó y cogió a SpinBall por el cuello; lo miró detenidamente y se dio cuenta que el rojez causado por la bofetada se había extendido por todo el lado golpeado y que los ojos verdes de su hermanito comenzaban a brillar por asomo de lágrimas, posiblemente por el impacto del golpe.

Sin embargo, esto no pareció suavizar a SpinFly:

—Dado que yo no tengo el ANO tan abierto como lo tienes tú, te podrás imaginar lo que sentí cuando me forzó su enorme verga…— le dijo entre dientes —sangré como un animal allí mismito, mientras esa torre maldita me dictaba el reglamento de su juego sucio y me forzaba a compartirte con él.

Apretó el agarre en torno al cuello de su hermano, sin darse cuenta que comenzaba a asfixiarlo; estaba demasiado enojado, dolido y se sentía culpable porque bien recordaba que a pesar del miedo y el dolor experimentado por la desfloración, había disfrutado muchísimo… tanto así que de sólo recordar tal experiencia, no podía evitar sentir el calor en la entrepierna y el loco palpitar en ella.

De hecho, comenzaba a sentir todas esas cosas nuevamente, y para más gracia, su hermanito había arreciado la tormenta con sus preguntas, sin mencionar que estaba también tan excitado como el propio SpinFly.

— ¿Quieres que te cuente qué me hizo GiantDrop, o prefieres que repita cada una de esas cosas en tu inmundo cuerpo? —preguntó altaneramente — ¿O ambas cosas? Sé que te mueres por saberlo, pero acabo de recordar que no sé emular una desfloración y menos si el ano de mi víctima no está tan cerradito como quisiera…

— ¡BASTA YA! —aulló SpinBall, a pesar de que estaba ahogándose. SpinFly lo soltó pero fue debido a la sorpresa que le causó el ver a su hermano pequeño gritándole por primera vez en su vida.

—Parece que olvidaste quien es tu hermano mayor, SpinBall— le dijo SpinFly entre gorjeos silbantes y agudos —Pero no te preocupes. Voy a recordártelo como no te lo he recordado en mucho tiempo…

Violentamente cogió a SpinBall del brazo y lo forzó a acostarse sobre su regazo, como una madre que va a azotar a su hijo. Le bajó los pantalones hasta las rodillas, dejando las nalgas brillantes al descubierto; SpinFly sonrió con iracunda perversidad.

—Hace siglos que no te doy unos azotes, petit…— gorjeó en voz baja, rozando las posaderas de su pequeño hermano, esas mismas que había entreabierto para poseer la abertura que se escondía entre ellas —supongo que pensaste que podías alzarme la voz o faltarme el respeto y yo quedarme tan tranquilo…

De repente, el cuarto de los Spinning Brothers se llenó del sonido de las nalgadas y de los gemidos de dolor de SpinBall. Mientras el mayor permanecía en silencio mientras administraba las nalgadas, el otro sólo sollozaba y mantenía los ojos cerrados.

<<Sólo quería saber si disfrutaste… así no me sentiría tan culpable de haber gozado también…>> pensó SpinBall, sintiendo sus nalgas ponerse color lila claro -que era el equivalente del rojez humano- <<Pensé que podíamos al menos compartir ese placer culpable como los hermanos que somos…>>

Oh, can't we just pretend
This war never began?
We can try
Brother, my brother


Durante todo el castigo, SpinBall había permanecido callado en el sentido que nunca le dijo “detente” o “duele”, sino limitado tan sólo a descargar el dolor que sentía en forma de sollozos sin palabras. No hacía falta hablar, porque con cada golpe, más sollozaba SpinBall por dentro. Estaba dolido y no entendía qué había de malo en compartir el placer culpable, del mismo modo que compartían sus dolores. En realidad, se sentía igual que cuando GiantDrop lo había abofeteado; al parecer, todos creían que cuando SpinBall abría la boca, era faltar el respeto.

<<Al parecer tendré que cargar con esto yo solo…>> pensó SpinBall antes de soltar un alarido con el último azote que le propinó SpinFly… un alarido que posiblemente sería lo último que su hermano mayor escucharía.

—Espero que hayas aprendido la lección, SpinBall…— le dijo SpinFly, con gorjeos fríos; le arrancó el pantalón y luego obligó a su hermano a levantarse —ahora colócate a gatas en ese rincón para que reflexiones sobre lo que acabas de hacer. No tendrás el pantalón hasta que yo lo diga.

Durante los veinte minutos que SpinBall pasó con las posaderas ardiendo y al aire, el pequeño razonó que no volvería a hablar, ni en idioma humano ni en gorjeo, so pena de que lo volviesen a golpear. Ya luego de haber vivido la experiencia por parte de su propio hermano y aquella torre cruel, a SpinBall no le quedaron más ganas de gorjear ni nada.

Pasaron veinte minutos más, y se dio cuenta que su hermano mayor se había quedado dormido; SpinBall se levantó y tras enjugarse las lágrimas que había derramado en silencio en aquel rincón, cogió sigilosamente su pantalón y brincó por la ventana -la misma por donde GiantDrop los había espiado- y se aventuró en la oscuridad del parque para buscar algún rincón discreto donde pasar el resto de la noche.

We face each other from different sides
The anger burns can't remember why
It's kind of crazy to cause so much pain
Our foolish pride makes us hate this way


En realidad, no huía por resentimiento, sino porque estaba muy dolido y asustado con todo lo ocurrido; lo único que venía a su perturbada y asustada cabeza era que su hermano mayor ya no lo quería. Sus palabras crueles y frías le habían traspasado el alma y le habían hecho gritar con tal intensidad por dentro que por fuera no salían sino sollozos de dolor, y finalmente el silencio definitivo.

Encontró un rincón bastante alejado de la residencia y oculto entre muchos matorrales; SpinBall escogió un sitio mullido bajo un gran olmo y se dispuso a dormir, usando varias ramas a modo de cobija y la hierba tupida a modo de almohada. Tuvo que acostarse de lado, ya que las posaderas, de tan ardorosas que le habían quedado tras los azotes, le impedían acostarse boca-arriba.

A los diez minutos se quedó dormido, con un gesto crispado en el rostro…
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:27 pm

Al día siguiente, SpinFly se despertó totalmente desorientado; tenía la sensación de haber estado borracho o inconsciente, porque no recordaba para nada lo acaecido la noche anterior… pero sobretodo, le faltaba lo más importante: su hermano SpinBall.

Miró en derredor y se percató que estaba solo en la habitación; su hermano al parecer se había esfumado. Cuando SpinFly fijó sus ojos multicolores en un rincón, su mente comenzó a devolverle los recuerdos:

La noche anterior había azotado a su hermanito, tras haber tenido una riña por lo demás bizarra, y ahora que lo reflexionaba, totalmente estúpida e innecesaria; recordaba los ojos brillantes e insistentes de su pequeño carnal, y la pregunta del millón:

¿Qué te hizo GiantDrop? ¿Lo disfrutaste?

Demonios, ¿qué le costaba simplemente contarle lo acaecido y compartir su dolor? La consternación invadió a SpinFly cuando se dio cuenta de la magnitud del asunto, y de la gran estupidez que cometió al pegarle a SpinBall sólo por unas preguntas tontas.

We watch our world fall apart
Tell me what good is winning
When you lose your heart?


<< ¿Qué especie de hermano mayor eres? Perviertes a tu hermanito, no eres capaz de protegerlo de una torre chantajista y de paso pretendiste quedar como un santo violado cuando en realidad, santo es la última cosa que serías en el universo…>> se reprendió SpinFly, ahora visiblemente trastornado <<Ahora pusiste la cagada madre, SpinFly. La cagada madre, y tendrás que cargar con ella…>>

Se levantó a toda prisa, intentando no dejarse obnubilar por los recuerdos de su carnal aguantando entre sollozos los azotes, sin siquiera gritar que le dolía o que se detuviese; nada de nada. En opinión de SpinFly, eso era un muy mal augurio; era señal de que SpinBall había cogido miedo y que comenzaría a desconfiar y a tragarse las cosas.

El primer sitio donde SpinFly aterrizó fue en la habitación de GiantDrop; abrió de golpe la puerta, pensando que tras ella se encontraba su hermano, pero craso error: sólo encontró a GiantDrop acompañado de una torre pelirroja que SpinFly no conocía, y cuyos ojos muertos daban escalofríos y hacían pensar en una crueldad fría, inexpresiva y espeluznante por igual.

— ¿Dónde está SpinBall? ¡Respondan ya!

La torre pelirroja sólo parpadeó y emitió un rugido algo fastidiado.

—Él ya no está aquí. Se supone que estaba contigo.

—Oye, ya yo me lo gocé hace muchas horas y lo dejé ir. —afirmó GiantDrop cínicamente —Si ha salido, no habrá ido a parar aquí, y si no me crees, pues eres libre de revisar, chaparro.

Era evidente que GiantDrop decía la verdad; no se veía a SpinBall por ningún lado; SpinFly dejó la habitación dando un sonoro portazo.

<< ¿Dónde diablos estás, petit?>> pensó SpinFly, recorriendo la residencia en busca de su hermano <<Por lo que más quieras…>>

******************


En las afueras del parque, SpinFly comenzó a hacer uso de su olfato: conocía de memoria el olor corporal de su hermanito, así que aprovecharía esta ventaja para encontrarlo.

Mientras buscaba rastrear su olor, preguntó discretamente a cuanto humanoide se le puso en el camino, pero de todos obtuvo respuesta negativa: nadie había visto al pequeño SpinBall.

Cansado de tanto correr y buscarlo, se dejó caer en un banco que quedaba cerca de una pequeña área boscosa del parque… entonces un olor familiar invadió sus narices. Alertado, SpinFly alzó la nariz y comenzó a olisquear el aire alrededor suyo ¡su hermano había pasado por aquí!

Sin perder la esperanza de encontrarlo, SpinFly se internó en aquel mini-bosque, olfateando todo. Con cada paso que daba, sentía más y más el olor de su hermanito…

<< ¿Y se internó aquí en plena noche?>> pensó sorprendido y sintiéndose como un auténtico monstruo; el sólo hecho de que SpinBall buscase un sitio tan alejado e intrincado de encontrar -sobretodo cuando no se conoce mucho el parque- sólo le decía a SpinFly lo mucho que se le había ido la mano anoche.

No, ni siquiera, pues “írsele la mano” era demasiado poco. En realidad, había obrado como un reverendo canalla, una real rata de alcantarilla; y no conforme con eso, había malinterpretado cochambrosamente las intenciones de su hermano, sin pensar ni por un segundo que el celo los privaba de gran parte de su autocontrol.

Se consiguió con una espesa maraña de matorrales, y cada uno impregnado con el aroma de SpinBall; SpinFly acercó la nariz a las hojas y las fue oliendo, hasta que al fin lo encontró acurrucado.

Dudó si acercarse o no; temía la reacción de SpinBall, que si bien no sería violenta, si que sería lo suficientemente dura como para romperle el corazón, pero qué diablos… si el mismo SpinFly la noche anterior se lo había roto con esos golpes y esas palabras crueles.

—Petit… petit…— gorjeó en voz baja, acercándose al cuerpo inerte de su hermano —Petit… despierta…

Lo tocó con delicadeza, sin atreverse a ir más allá, tan sólo tanteando terreno. SpinBall despertó a los pocos minutos, entre gorjeos somnolientos; se desperezó un poco y bostezó largamente. Finalmente abrió los ojos.

—Ehh… bonjour, petit…— saludó SpinFly, bajando la mirada.

Al darse cuenta que SpinFly lo había encontrado, los gorjeos de SpinBall se tornaron súbitamente alarmados y retrocedió asustado, pero sin pronunciar palabra alguna.

—Mais, ¡petit! —le suplicó SpinFly — ¡regresa conmigo!

En su frenesí por alejarse de su hermano mayor, SpinBall no vio el grueso olmo que tenía detrás y se golpeó fuertemente; el impacto lo dejó aturdido y mareado, cosa que SpinFly aprovechó para cogerlo por los brazos para llevarlo a la habitación.

—Por favor…— gorjeó SpinFly con voz quebrada —regresa conmigo… yo, no quise herirte…

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Iba jaloneando a SpinBall, que caminaba mecánicamente, aun aturdido con el porrazo contra el olmo. Sólo despertó cuando estuvieron ya cerca de la habitación, y allí nuevamente comenzó a forcejear para que SpinFly lo soltara, entre jadeos y gorjeos ahogados de miedo.

— ¡Por favor, petit! —exclamó SpinFly, sujetando a su hermanito lo mejor que podía: vaya que tenía fuerza, y el miedo que sentía se la incrementaba hasta niveles insospechados.

— ¡SUFICIENTE! —aulló SpinFly, sin poder aguantar más su dolor — ¡SUFICIENTE, CON UN DEMONIO! ¡QUÉDATE QUIETO!

Entonces, SpinBall dejó de forcejear, pero el temblor no cesó; tras sus ojos permanecía fresca la escena donde SpinFly lo abofeteaba y luego le azotaba las nalgas sin piedad, para luego dejarlo tirado en un rincón, con las posaderas al aire y coloradas por la paliza. De sólo recordarlo hacía que SpinBall temblara sin control, y lo único que venía a su cabeza era “va a azotarme y golpearme otra vez”. El miedo lo cegaba a tal punto que ignoraba que su hermano mayor estaba arrepentido por haberle hecho daño.

SpinFly lo hizo entrar a la habitación, y aquello descontroló a SpinBall totalmente, porque vinieron otra vez las escenas, más frescas que nunca. Corrió a acurrucarse en un rincón, enroscando el cuerpo a fin de “protegerse” de algún intento de azote por parte de SpinFly.

—Petit…— SpinFly se agachó frente a su hermano, que estaba acurrucado, temblando y con los ojos cerrados con fuerza —Por favor escúchame, petit… por favor, te lo ruego, escúchame… sé que tienes miedo de que te toque, pero al menos óyeme…

SpinBall lo miró de reojo, sin dejar de temblar; tenía horror de siquiera mirarlo, pensando que SpinFly se enfadaría y lo volvería a golpear; veía la cara retorcida de ira de su hermano, y como le alzaba la mano para darle una dolorosa bofetada que lo derribaría.

—Fui un estúpido, un canalla… te golpeé y te azoté como si no me importara más nada… no te culpo por tenerme tanto miedo…— gorjeó SpinFly en voz baja —No sé que estupideces pasaron por mi cabeza anoche… en realidad, fui yo un mente retorcida al creer cosas malas de ti, cuando en realidad eres una criatura tan dulce e inocente que lo último que pensarías es en hacer daño…

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Lo siguiente que SpinFly vio le rompió el corazón en miles de pedazos: su hermanito comenzaba a jadear y a gorjear agudamente, entre estertores y temblores. De sus ojos apiñados con fuerza corrían alegremente tibias lágrimas. Se dio cuenta con horror que su pequeño no sólo no se calmaba, sino que además no había pronunciado ni un gorjeo ni palabra humana.

<< ¿Qué tengo que hacer para calmarte?>> pensó SpinFly, frustrado y dolorido más allá de lo imaginable <<Por Dios, ¿qué tengo que hacer?>>

Un silbido proveniente de SpinBall volvió a alertar a SpinFly; el jadeo ahora adquiría un matiz totalmente anormal; vio que su hermanito se agarraba una parte del pecho, como si quisiera lacerárselo.

— ¡Petit, petit! ¿qué tienes? —esta vez SpinFly decidió hacer uso de toda su fuerza para levantar a SpinBall y hacerlo acostarse en la cama. Curiosamente, el otro se dejó hacer, pero no dejaba de temblar y respirar entre silbidos agudos. Daba la impresión de que le dolía algo.

Rápidamente SpinFly le quitó los botines y lo dejó en medias; aprovechó su momentánea “docilidad” para quitarle la réplica y todo aquello que le estorbaba. Lo único que quería era que el pequeño estuviese cómodo. Era evidente que no le hizo bien ni dormir afuera, ni pasar por todo el estrés físico y psicológico al que fue sometido.

Una vez que SpinBall estuvo cómodo y arropado, SpinFly revisó la pequeña nevera y sacó una lata de Shookin’ Kola. Cuando se disponía a dársela, su hermanito había dejado de temblar y jadear; incluso el silbido que tanto lo alarmó era ahora menos audible. El rictus contraído de su cara había desaparecido, y sus ojos, aunque seguían cerrados, ya no estaban apiñados.

Yes, we can try…
Brother, my brother
Yes…


<<Tengo que intentarlo y demostrarle que nada ha cambiado. Todo esto ha sido producto de mi estupidez y cochambre de humanoide viejo…>> pensó SpinFly, sentándose junto a su hermano. Abrió la Shookin’ Kola, le colocó una pajita y se dispuso a dársela a SpinBall.

—Petit… mira, una Shookin’ Kola…

El otro alzó la mirada lentamente; miró con fijeza la lata frente a sus ojos.

—Si, es para ti, petit. Debes estar exhausto, así que toma un poco…— le dijo SpinFly, intentando en balde sonreír, pues lo único que quería en realidad era llorar hasta marchitarse totalmente.

<<Si se la acepto… ¿no me golpeará?>> pensó SpinBall; por otro lado, realmente se sentía mal: le dolía la cabeza por el golpe contra el olmo y estaba cansado, a pesar de haber dormido la noche anterior. Acercó sus labios a la pajita y sorbió la Shookin’ Kola que le ofrecía SpinFly.

Aquel simple movimiento significó un alivio muy grande para SpinFly; al menos le aceptó el alimento. Mientras su hermano sorbía, intentó acariciarle la mota de pelo anaranjada.

—Mon poussin…— murmuró otra vez SpinFly, esta vez acariciando las sienes de su hermanito, allí donde la réplica se acomodaba. Se decía que las caricias en esas zonas eran relajantes —Me has hecho tanta falta, mon poussin…

“Mon poussin” era uno de los apelativos cariñosos que solía usar de niño para referirse a su hermano. En lenguaje humano, significaba “mi polluelo”, y cuando SpinFly vio por primera vez al animalito en cuestión, no pudo evitar recordarse a cada rato de su hermanito: lo pequeño, lo delicado, lo suave y abrazable… todas esas cualidades propias de su carnal.

SpinFly emitió un gorjeo muy melodioso para acompañar las caricias; SpinBall, al escuchar ese sonido, reaccionó con otro gorjeo; era algo natural “responder” a los sonidos emitidos por otro humanoide, aun si se encontraban aterrados, tristes o enfadados; estaba en sus instintos de humanoides, y al igual que el celo, era algo con lo que no podían luchar.
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

Mensaje por selene18 el Sáb Oct 25, 2008 6:28 pm

—Por favor… perdóname.

Let's take a moment and look deep inside
And say we'll learn to give love a try


SpinFly dejó la lata de Shookin’ Kola a un lado y se inclinó hacia SpinBall; al comienzo el más pequeño se puso tenso, pero el mayor continuó tranquilizándolo con la dulce caricia en las sienes y entonando ese gorjeo melodioso de amor.

—Te amo tanto, mon poussin… que no resistiría dormir sin ti ni una noche. —le gorjeó en voz baja —No volveré a golpearte nunca más, lo prometo.

Los ojos verdes de SpinBall se volvieron a llenar de lágrimas mientras abría sus brazos y dejaba que SpinFly lo abrazara; la habitación se llenó de los agudos gorjeos de dolor que SpinBall dejaba salir de sus labios hasta ahora tensamente contraídos.

— ¡Me dolió tanto! Pensé que iba a morir…— dijo SpinBall finalmente entre jadeos —Pensé que me iba a morir allí mismo…

SpinFly apretó el abrazo, ahogando un gorjeo agudo de tristeza.

—Fui un canalla, y no tengo derecho a defenderme…— dijo en voz baja —Pero dame una oportunidad de mostrarte cuánto te amo y que no volveré a meter la pata…

You don't have to be this way
Think about the consequences
Turn around and walk away


SpinBall alzó la cabeza y se consiguió a pocos centímetros del rostro de SpinFly; los ojos verdosos se clavaron contra los ojos iridiscentes. Para sorpresa de SpinBall, ya los ojos de su hermano volvían a reflejar el amor de antaño, ese sentimiento que aunque los unió fuertemente, podría resultar un lazo mortal para los dos.

No pudo responder nada, porque en ese momento, SpinBall no pensaba, no razonaba; el dolor por pensar que su hermano no lo quería, unido al miedo que sintió de volverse a ver golpeado realmente lo habían traumatizado. Sin embargo, no podía resistirse a la calidez y protección que su hermano mayor emanaba ahora mismo. Cerró los ojos y besó a SpinFly en los labios; al comienzo el gesto fue algo titubeante -considerando el estado emocional de SpinBall-, pero a medida que sentía nuevamente el calor y la protección de su hermano, se fue tornando apasionado.

Tras minutos que parecieron placenteramente eternos, los hermanos se separaron y se miraron con fogosa intensidad; ninguno de los dos habló en ese momento: no había palabras que decir, porque ya todo lo que tenían que decirse ya se había dicho. En vez de hablar, se restregaron las pintas de sus rostros entre afectuosos gorjeos de placer, que era una muestra de afecto entre humanoides.

Tenían que pasar por esta clase de experiencias para demostrarse el uno al otro que podían estar unidos, sea para bien o para mal… y al parecer, habían superado la prueba y salido ilesos de aquellos peligrosos ardides.

Continuará…
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selene18
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Re: Mea Culpa -ab imo pectore- (culpable -de corazon-)

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